Durante décadas, la maquinaria turística de Andorra ha mirado hacia la nieve. Paraíso enclavado entre las mejores montañas del Pirineo, los dominios del Principado han atraído a millones de turistas a lo largo de los últimos años. Aunque siga siendo uno de los destinos de nieve favoritos para gran parte de los aficionados al esquí, la progresiva escasez ha catapultado otros deportes para atraer turismo. El ciclismo, entre muchos otros, parece que está ganando enteros para convertirse en una de las joyas cuando se funde la nieve.
Hay 30 establecimientos equipados con servicios específicos y en proceso de obtener la certificación
Desde el verano del 2023, cuando comenzaron a instalarse contadores para medir la circulación de bicicletas, estos dispositivos han registrado 648.700 pasos de ciclistas por distintos puntos del país, según los datos facilitados por Andorra Turisme. La cifra no equivale a otros tantos turistas –un mismo ciclista puede pasar varias veces ante un contador–, pero permite dimensionar un fenómeno que el Principado quiere convertir en algo más que una actividad deportiva.
La ocupación hotelera en el pasado mes de agosto se situó en el 82,29%, lo que supuso un segundo año consecutivo por encima del 80%, según los datos facilitados por la Associació Hotelera Andorrana (UHA). Se trata de cifras récord a las cuales no se había llegado nunca antes de la pandemia. Un clima suave, naturaleza y los deportes al aire libre son algunos de los principales atractivos.
Andorra ya cuenta con un total de nueve hoteles con sello oficial de Cicloturismo que forman parte del ecosistema alrededor de la bici
“El ciclismo se ha consolidado en los últimos años como un verdadero motivo de viaje”, explica Enric Torres, director de Producte i Esdeveniments de Andorra Turisme. La apuesta, añade, encaja en la estrategia de “diversificar la oferta y desestacionalizar la actividad turística”, especialmente en primavera, verano y otoño.
Los datos muestran que algo está cambiando. Entre junio y septiembre del 2025, Andorra recibió 3,73 millones de visitantes. Fueron prácticamente los mismos que un año antes (-0,3%), pero los turistas –aquellos que pasan al menos una noche– aumentaron un 15,2%, hasta 1,73 millones, y las pernoctaciones se dispararon un 17,5%, hasta 4,66 millones, según el departamento de Estadística del Govern. Según su encuesta de movimientos turísticos, practicar deporte y ver naturaleza fueron los motivos principales de la visita para el 24,5% de los visitantes en junio del 2026, el 22,1% en julio y el 35,1% en agosto, por detrás todavía de las compras (51,9%, 49,6% y 36,3%), que sigue siendo el principal motivo.
La perspectiva de toda la década es todavía más reveladora: los visitantes estivales han crecido un 24%, mientras que los turistas lo han hecho un 92% y las pernoctaciones un 83%. También cambia su perfil. En el 2022, solo el 38% de los visitantes de verano pernoctaba; tres años después son ya el 46%. No todo es atribuible a la bicicleta, ni mucho menos, pero es en esta transformación donde el Principado quiere convertir el cicloturismo en un motivo de viaje aprovechando la ola que se está produciendo en toda Europa. Según la European Cyclist Federation, el cicloturismo genera actualmente más de 44.000 millones de euros al año en todo el continente, unas cifras nunca antes vistas.
La ocupación hotelera en el pasado mes de agosto se situó en el 82,29%, una cifra récord según los datos facilitados por la Associació Hotelera Andorrana
Andorra dispone de 21 puertos de montaña señalizados y la carretera concentra la mayor parte de la actividad registrada: 545.956 pasos frente a 102.716 de BTT y bicicleta eléctrica, según Andorra Turisme. Durante el verano, cinco puertos cuentan además con cierres o restricciones al tráfico motorizado en determinadas franjas para facilitar el ascenso de los ciclistas.
Fuera del asfalto, el despliegue es todavía mayor. El país ofrece más de 600 kilómetros de rutas de BTT, e-bike y gravel. Grandvalira dispone de más de 100 kilómetros de circuitos señalizados, Naturland supera los 70 y Pal Arinsal suma más de 60 kilómetros y 30 circuitos. Las mismas estaciones que en invierno mueven a miles de esquiadores han encontrado ahí un negocio en pleno crecimiento durante los meses en que dura el verano.
Ciclistas Actualmente hay más de 120 ciclistas profesionales que residen y entrenan habitualmente en Andorra
Es, de hecho, uno de los destinos favoritos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ya estuvo allí a finales de este pasado mes de agosto y no era la primera vez. ¿El motivo? Practicar senderismo y cicloturismo. También es el país de residencia de algunos de los mejores ciclistas del mundo (en total viven unos 120) como Enric Mas (reciente ganador de La Vuelta a España 2026), Juan Ayuso y Tom Pidcock, y de pilotos de MotoGP como los hermanos Espargaró y Jorge Martín.
Alrededor de la bicicleta empieza también a crecer un pequeño ecosistema cada vez más consolidado. Nueve hoteles cuentan ya con el sello oficial de Cicloturismo y cerca de 30 alojamientos están equipados con servicios específicos como almacenes seguros, talleres, zonas de lavado u horarios de desayuno adaptados. A ellos se suman más de 25 puntos de alquiler y venta y cinco restaurantes bike-friendly , según Andorra Turisme.
Según datos oficiales, el cicloturismo genera más de 44.000 millones de euros al año en Europa
Pero este aumento de bicicletas implica también más convivencia. “Vemos que cada vez hay más cicloturistas en la carretera”, constata Carles Alonso, responsable de comunicación de la Federació Andorrana de Ciclisme (FAC). Desde la propia FAC insisten precisamente en la necesidad de garantizar la seguridad de los mismos. “La gente piensa que sacarse la licencia es solo pagar, y no es solo pagar”, explica Alonso. Seguridad y convivencia se han convertido así en el reverso inevitable de unas carreteras cada vez más frecuentadas y, en algunos momentos, incluso masificadas.
El cambio climático está afectando al sector turístico, de eso no hay duda, pero es en ese mismo escenario donde Andorra quiere posicionarse para acoger cada vez más en periodo estival. El que fuera el paraíso de la nieve está enfocándose cada vez más a las posibilidades que brinda la montaña en verano. No hay otra posibilidad en un país en el cual el turismo sigue representando el 71,8% del PIB (según los datos de la ONU Turismo): la cifra más alta del mundo, por delante de Aruba, Macao, Maldivas y las Seychelles. Sea con los esquís o en bicicleta, el Principado va a seguir necesitando visitantes todo el año para sostener la economía.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.