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“El conflicto está servido”: por qué repartir un piso en herencia a partes iguales con los hijos puede acabar mal

Cuando el patrimonio familiar se concentra en una vivienda, decidir entre venderla, alquilarla o conservarla puede convertirse en el origen de desacuerdos y tensiones entre los herederos

“El conflicto está servido”: por qué repartir un piso en herencia a partes iguales con los hijos puede acabar mal
Las herencias pueden convertirse en foco de discusiones.Iakov Filimonov (JackF)
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Actualizado hace 1 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01En muchas familias, hacer testamento se entiende como un gesto sencillo: dividir el patrimonio entre los hijos “a partes iguales” para evitar problemas.
  • 02La intención suele ser buena, no favorecer a nadie, pero en la práctica esa igualdad formal puede acabar generando el efecto contrario.
  • 03Cuando la herencia se concentra en uno o pocos bienes indivisibles, especialmente una vivienda, el reparto matemático no siempre es el más fácil de gestionar.
  • 04De hecho, puede convertirse en el punto de partida de desacuerdos que aparecen justo cuando falta la persona que podía mediar.

En muchas familias, hacer testamento se entiende como un gesto sencillo: dividir el patrimonio entre los hijos “a partes iguales” para evitar problemas. La intención suele ser buena, no favorecer a nadie, pero en la práctica esa igualdad formal puede acabar generando el efecto contrario. Cuando la herencia se concentra en uno o pocos bienes indivisibles, especialmente una vivienda, el reparto matemático no siempre es el más fácil de gestionar. De hecho, puede convertirse en el punto de partida de desacuerdos que aparecen justo cuando falta la persona que podía mediar.

El problema no es raro. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 se transmitieron 201.030 viviendas por herencia en España, de las cuales 30.084 correspondieron a Catalunya. Es decir, decenas de miles de familias deben decidir cada año qué hacer con inmuebles heredados, a menudo entre varios hermanos y con intereses distintos. En ese escenario, la fórmula aparentemente más equitativa, es decir, que todos hereden lo mismo, puede acabar traducida en copropiedad obligada sobre el mismo activo.

Meritxell Gabarró, directora de Gabarró Advocats Herències, lo resume de forma directa: “Los testamentos a partes iguales no me gustan” y “deberían evitarse en la medida de lo posible”. No se trata de repartir de manera desigual, aclara, sino de hacerlo con más planificación. “Producen muchas peleas. El conflicto está servido”, advierte. Y añade el motivo principal: “Cuando tú ya no estás, cuando has fallecido, tus hijos pueden tener tensiones inecesarias e incluso acabar peleándose”.

El ejemplo clásico: un piso y varios herederos

Gabarró ilustra el problema con un caso muy habitual en herencias de clase media, aunque es extendible a todo tipo de familias: “Imagina que tengo un piso y dos hijos. Como solo tengo un piso, se lo dejo a medias a cada uno. Pero no es obligatorio hacerlo así”.

Ese reparto puede parecer lógico, pero en la práctica obliga a los hermanos a tomar decisiones conjuntas sobre el inmueble. “Si los dos heredan el piso, pueden acabar peleándose: uno puede querer vender y el otro no”, explica.

La alternativa, sostiene, es repartir el valor sin forzar la copropiedad: “Hay otras maneras. Por ejemplo, dejar el piso a uno y obligarle a compensar económicamente al otro por su parte”. De este modo, “en realidad sigues repartiendo la herencia a partes iguales, pero evitas que los dos sean copropietarios del mismo piso”. Y añade Meritxell Gabarró que “Esta opción roza la perfección cuando nombras un albacea en el testamento para que garantice la compensación y el cumplimiento de lo que deja redactado el difunto en su testamento”.

Un piso heredado entre varios hermanos suele obligar a tomar decisiones conjuntas que no siempre resultan fáciles. 
Un piso heredado entre varios hermanos suele obligar a tomar decisiones conjuntas que no siempre resultan fáciles. Nicolas Hansen

El derecho sucesorio catalán permite ese tipo de soluciones. El Código civil de Catalunya establece que los hijos son legitimarios por partes iguales, pero fija la legítima en una cuarta parte del caudal hereditario, que puede pagarse en dinero o en bienes de la herencia.

Josep Ferrer i Riba, catedrático de Derecho Civil y director de la Comissió de Codificació de Catalunya, subraya que la ley permite anticipar muchos problemas si el reparto se concreta en el testamento. “Cuando hay varios herederos, a veces conviene hacer ya la partición en el testamento”, explica.

Igualdad entre herederos no significa dividir todos los bienes

La clave jurídica y económica está en distinguir entre igualdad de valor e igualdad de adjudicación. Ferrer i Riba lo resume así: “Si tienes cuatro hijos y los haces herederos a todos, puede ser útil prever el reparto para evitar conflictos”.

Eso puede implicar repartir bienes concretos entre los herederos. “Puedes decir: al Joan le dejo la casa, a la Mercè el apartamento de la playa, al Martí el dinero del banco”, ejemplifica. “Eso puede evitar después las dificultades de repartir el patrimonio”.

El objetivo no es romper la igualdad, sino gestionarla de forma práctica. “Hay muchas personas que quieren tratar a sus hijos por igual, pero aun así puede ser útil dejar ya establecido quién recibe cada cosa”, añade el jurista.

El riesgo fiscal de improvisar

El problema no es solo civil. También puede tener derivadas fiscales. La Agència Tributària de Catalunya recuerda que la adquisición de la vivienda habitual del fallecido puede aplicar una reducción del 95% en el Impuesto sobre Sucesiones, con un límite conjunto de 500.000 euros. Sin embargo, si el inmueble se adjudica a varios herederos y posteriormente se extingue el condominio antes de cinco años, quien deja de ser titular puede perder esa reducción por incumplir el requisito de mantenimiento. Además, si se deja la herencia a partes iguales entre dos hijos, que alcanzan un acuerdo en el propio proceso hereditario, de forma que un hijo se adjudica la totalidad de la vivienda habitual del difunto y el otro, en compensación, se adjudica otros bienes hereditarios, el hijo que se adjudica la vivienda habitual únicamente podrá gozar de la reducción del 95% de una mitad del piso, en base a su título sucesorio de una mitad de la herencia.

El contexto fiscal tampoco es menor. En 2024, la Agència Tributària de Catalunya recaudó 1.111 millones de euros por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, un 16,8% más que el año anterior, dentro de un ejercicio récord de ingresos tributarios autonómicos.

El error del “testamento de tres líneas”

En España se otorgaron 727.536 testamentos abiertos en 2023, según el Centro de Información Estadística del Notariado. Testar, por tanto, es una práctica relativamente extendida. Pero hacerlo no siempre implica que exista una verdadera planificación sucesoria.

Gabarró lo describe con una expresión gráfica: “Ir directamente al notario a hacer un testamento de tres líneas es un error”. A su juicio, el problema es tratar el testamento como un simple trámite administrativo. “Los testamentos también hay que trabajarlos en cada caso concreto”, insiste.

La especialista sostiene que muchas familias siguen sin interiorizar la importancia de ese paso previo. “Todavía no tenemos del todo la cultura de asesorarnos antes de hacer testamento”, señala. Y advierte de un fallo frecuente: “En determinados casos, uno de los errores es no asesorarse previamente antes de otorgar el testamento”.

El motivo es sencillo: cada familia tiene circunstancias distintas. “Cada casa es un mundo. No hay un asesoramiento que sirva para todo el mundo”, explica. Por eso insiste en que “cuando hacemos testamento, es importante intentar evitar las partes iguales”.

Cuando casi todo el patrimonio es una vivienda: la importancia de un buen asesoramiento

En muchas herencias, el principal activo es una vivienda. Y cuando ese activo se reparte entre varios herederos, las decisiones posteriores —vender, alquilar, mantener o reformar— requieren acuerdos que no siempre llegan.

Para Gabarró, el problema de fondo es la falta de planificación previa: “Nos pasamos la vida diciendo a los hijos que no se peleen y, al final, cuando ya no estaremos para poner paz, no hacemos el esfuerzo de dejar claro qué le corresponde a cada uno”.

Por eso insiste en la importancia de prepararlo bien: “Un buen asesoramiento puede aclarar muchas cosas y evitar muchos conflictos”.

Repartir igual no siempre evita el conflicto

Lo que señalan los expertos, leído junto al marco jurídico catalán, cuestiona una intuición muy extendida: que repartir una herencia “a partes iguales” es siempre la opción más justa y sencilla. En muchos casos, ocurre lo contrario. Cuando la herencia incluye un piso y varios hijos, esa igualdad automática puede traducirse en indivisión, bloqueo y tensiones familiares.

La ley sucesoria ofrece herramientas para evitarlo: permitir la partición en el propio testamento, adjudicar bienes concretos y compensar económicamente para equilibrar el reparto, nombrar un albacea. No garantiza la paz familiar, pero reduce uno de los detonantes más frecuentes de conflicto cuando llega el momento de repartir una herencia.

AR
Arnau Ruiz
Periodista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.