Cada vez son más frecuentes los casamientos entre parejas de nacionalidades distintas e incluso que establezcan su residencia en un tercer país y desarrollen una vida en común. Ahora bien, cuando esta relación se rompe y se tramita el divorcio, pueden surgir dudas sobre qué tribunal tiene la competencia y en base a qué leyes se debe efectuar la ruptura matrimonial.
Es importante tener en cuenta que el ordenamiento jurídico de cada país es diferente. En consecuencia, decidir tanto la competencia como la normativa mediante la cual se tramita el divorcio es clave, dado que influye directamente en la sentencia final.
¿Cuál es el criterio preferente para decidir qué tribunal se hace cargo en un divorcio internacional?
Cuando se produce un divorcio donde los cónyuges poseen nacionalidades diferentes, con carácter general se origina una especie de “carrera judicial”, donde la parte que presenta primero la demanda puede fijar la jurisdicción que se aplica en el proceso de ruptura. Este hecho puede acarrear consecuencias importantes, debido a que las leyes sobre custodia, pensiones o régimen económico matrimonial varían entre países, tal y como explica Carmen Caro, abogada especialista en derecho de familia.
Ahora bien, a pesar de que la estrategia judicial en los divorcios internacionales requiere de una mayor dificultad, en la jurisprudencia europea el concepto clave que prima para decidir qué normativa se aplica en el divorcio es el de la residencia habitual, en virtud de lo establecido en el Reglamento Bruselas II TER. Asimismo, el Tribunal Europeo define esta idea como “el centro de vida e interés de la persona”.
A su vez, la noción de la residencia habitual “no se define únicamente por el empadronamiento o por el tiempo de estancia, sino por el lugar donde se desarrolla de forma estable la vida familiar”, tal y como apunta la abogada Caro.
En consecuencia, los tribunales europeos valoran cuestiones como el tiempo de residencia de la pareja en el país, la escolarización de los niños, el lugar de trabajo de los progenitores o la integración social de la familia. Este concepto tiene un peso determinante, dado que dictamina la legislación que se aplicará al divorcio, el tribunal que otorgará la custodia y el país que debe resolver el conflicto entre las partes respecto a los menores.
Por último, Caro concluye que el país donde la familia desarrolla la vida cotidiana es el que se sitúa en mejor posición para resolver las cuestiones relacionadas con el divorcio. No obstante, es importante destacar que cada país tiene su legislación y existen convenios entre países. Por lo tanto, cada caso de divorcio internacional se debe estudiar de manera específica, tal y como explica Pablo Escolano, abogado, psicólogo y mediador en el bufete Escolano Freixa.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.