Tiempo de dudas en las criptomonedas. El bitcoin, la más valiosa, pierde el 25% de su valor en un mes y cotiza en los 61.000 dólares. La situación macro, la geopolítica y otros factores propios alejan al inversor del riesgo. Si tiene que apostar por algo tecnológico ha ido mirando a la IA. El cambio en las carteras lo deja en mínimos desde el 2024, antes de llegar Donald Trump a la Casa Blanca. Con él llegó a tocar los 126.000 dólares: hoy vale menos de la mitad.
Hay varios factores detrás. El trasfondo económico es uno. El mundo está en un momento de inflaciones más altas, por el crudo y otros frentes disparados con la guerra en Irán. Esto empuja a los bancos centrales a subir tipos y los activos de riesgo pierden atractivo. “El bitcoin es un buen termómetro de los activos más arriesgados. En una situación de incertidumbre como la de ahora, en la que se teme una estanflación –inflación elevada y bajo crecimiento– se busca reducir el riesgo y hacer caja. Justo cuando tocó máximos, en octubre, la situación macro se empezó a deteriorar”, dice Xavier Brun, de Trea AM.
Algo se ha roto, porque cuando las tecnológicas están en máximos, el bitcoin suele ir a la par. Y no pasa. Brun menciona un recalibrado en la inversión del capital privado en el sector. El software es uno de los segmentos castigados, por la amenaza que representa la IA para su futuro. “El bitcoin no deja de tener software dentro”, comenta. Si hay momentum tecnológico está en otros lados: la IA ha ido captando dinero en la rotación de carteras, porque se ve más protegida por su narrativa de fuerte crecimiento. También se han preferido firmas de chips y energéticas, explica Brun. Incluso asoman problemas de seguridad, con modelos como Mythos –de Anthropic– capaces de explotar fallos críticos con más facilidad.
Más dudas en el mercado
La desconfianza añade presión y acelera las ventas. Sobre todo por Strategy, cotizada que se dedica a comprar y mantener bitcoins como modelo de negocio. Es la mayor poseedora privada, con 843.000 unidades valoradas en 52.000 millones de dólares. Hace unos días vendió 32 bitcoins, algo que no hacía desde el 2022.
“Es una operación pequeña –un par de millones de dólares–, pero que impacta en la confianza y genera dudas, porque había sostenido que no vendería”, comenta Javier Molina, analista de eToro. Su discurso era mantener y mantener, pero vende para cubrir el cupón de unas acciones preferentes que usa para financiar la compra de bitcoins. Normalmente lo haría con nuevos fondos que entran, pero se han secado. En una muestra de la tendencia, en apenas semanas han salido 4.000 millones de dólares de los ETF ligados a bitcoin. Molina menciona que el inversor minorista ha detenido las compras y el sentimiento está en mínimos. Hay “cierta capitulación” e inversores con visión a corto plazo vendiendo a pérdidas. Datos del portal Glassnode detallan que los grandes tenedores también han frenado las compras.
“El contexto actual también refleja una desconexión poco habitual entre el mercado cripto y algunos de los principales indicadores”, añaden desde la plataforma Bitget. Por ejemplo, si el S&P 500 toca máximos y el precio del crudo cae, como se ha visto estas semanas, los activos digitales suelen ver un impulso. “Sin embargo, las cripto han continuado bajo presión, con los inversores adoptando una postura mucho más prudente y reduciendo su exposición al riesgo (...), esto sugiere que la reciente corrección responde, sobre todo, a factores del sector”, inciden.
Para saber a dónde llegará la caída, en eToro detallan que la zona a observar son los 59.000-60.000 dólares. Hay un hito en el calendario que puede marcar un suelo y cambiar la tendencia. Es la firma de la Clarity Act en EE.UU., que pondría orden regulatorio en el mundo cripto. Aún pendiente de ratificación en el Senado, podría darse antes del receso veraniego... pero también perder impulso por el parón del verano y las elecciones de medio mandato.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.