La jubilación flexible se ha convertido en una modalidad cada vez más demandada por los pensionistas españoles, cuyo objetivo tras la jubilación es mantener activa su actividad laboral y compatibilizar el cobro de la pensión. A fecha de junio de 2026, ya hay 3.910 personas que han decidido solicitar esta alternativa.
A pesar de que la cifra sigue siendo considerablemente baja respecto al número total de jubilados en España, que ya roza los 6,5 millones de personas, la tendencia refleja un aumento del 18,5% en comparación con el año anterior. Asimismo, tras la aprobación del Real Decreto 416/2026 a finales del mes de mayo, que incrementa las ventajas económicas para los solicitantes de este mecanismo, el Gobierno prevé que aumente la demanda de solicitudes.
¿Por qué resulta tan beneficioso acogerse a la jubilación flexible desde un punto de vista económico?
En primer lugar, cabe poner en valor que el principal atractivo de esta modalidad económica es que permite a los pensionistas españoles la posibilidad de regresar a su trabajo, a la vez que lo compatibilizan con el cobro de la prestación de jubilación. En consecuencia, los “ingresos mensuales del pensionista se verán incrementados en comparación a si estuviese cobrando únicamente la prestación de jubilación”, tal y como matiza Olga Cornejo, responsable del área laboral de TKL-Think Legal.
Para ejemplificar, a fecha de junio de 2016, la pensión media de un abonado a la jubilación flexible es de 1.015,94 €, a los que se deben sumar los ingresos generados fruto de la actividad laboral.
Asimismo, tras la aprobación del Real Decreto que entrará en vigor el próximo 26 de agosto, el Gobierno permitirá alargar el tiempo trabajado de estos pensionistas, fijando una jornada laboral mínima del 33% y máxima del 80%. Es decir, que las personas que se acojan a esta modalidad podrán trabajar entre 13 horas y 20 minutos y 32 horas cada semana.
No obstante, esta no es la única ventaja que ofrece la nueva normativa gubernamental. La Seguridad Social pretende incrementar el porcentaje del cobro de pensión a los solicitantes de la jubilación flexible con el objetivo de incentivar el retorno al mercado de trabajo. Concretamente, los abonados que realicen entre un 55% y un 80% de la jornada laboral recibirán un aumento adicional de la pensión del 25%. En cambio, los que realicen menos de ese 55% de horas trabajadas verán incrementada su prestación de jubilación en un 15%.
Asimismo, los pensionistas que ejerzan como trabajadores autónomos también mejorarán su pensión en un 25%.
Además, este sistema ofrece seguridad en el recálculo de la pensión e impide que el pensionista se vea perjudicado si las cotizaciones empeoran la media. Es decir, en caso de que suceda esta situación, “la legislación obliga a mantener la pensión anterior revalorizada, garantizando que el pensionista no salga perdiendo”, tal y como asevera Isabel Ramos, directora del departamento laboral de Unive Abogados.
Por otro lado, esta modalidad supone un beneficio importante para “los trabajadores que se jubilaron sin alcanzar el 100% de su base reguladora por falta de años cotizados, dado que les permite seguir cotizando para llegar a ese tope mientras ya perciben ingresos del sistema”, según explica Isabel Ramos.
Finalmente, la jubilación flexible también supone una alternativa de gran interés para los trabajadores que no puedan acceder a la jubilación activa por incumplimiento de los requisitos, pero cuyo objetivo es mantenerse activo en el mercado laboral sin renunciar a su condición de pensionista.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.