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Paciencia si necesitas instalar un aire acondicionado: hay más espera de la habitual

La alta demanda y la falta de personal estiran los plazos de instalación de aparatos en la vivienda

Paciencia si necesitas instalar un aire acondicionado: hay más espera de la habitual
Una dependienta limpia los aparatos en una tiendaÀlex Garcia
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Actualizado hace 15 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Cuello de botella en medio de las olas de calor.
  • 02La fuerte demanda y la falta de profesionales está provocando que este verano la instalación de aires acondicionados en vivienda tarde más de lo normal, con esperas de entre dos y tres semanas cuando suele rondar los dos o tres días.
  • 03El sector insta a tomar medidas para que las plantillas crezcan mientras al cliente no le queda otra que tirar de paciencia.
  • 04Da cuenta de la situación Èric Martí, presidente de la Federació de Gremis d’Instal·ladors de Catalunya (Fegicat). “Se han juntado un calor intenso y antes de tiempo, una demanda súbita y un contexto de falta estructural de personal cualificado en instalación”, comenta.

Cuello de botella en medio de las olas de calor. La fuerte demanda y la falta de profesionales está provocando que este verano la instalación de aires acondicionados en vivienda tarde más de lo normal, con esperas de entre dos y tres semanas cuando suele rondar los dos o tres días. El sector insta a tomar medidas para que las plantillas crezcan mientras al cliente no le queda otra que tirar de paciencia.

Da cuenta de la situación Èric Martí, presidente de la Federació de Gremis d’Instal·ladors de Catalunya (Fegicat). “Se han juntado un calor intenso y antes de tiempo, una demanda súbita y un contexto de falta estructural de personal cualificado en instalación”, comenta. En el área doméstica las peticiones de instalación en junio treparon un 20% interanual. La situación se repite en todo el país. “Es algo general de toda Europa...”, advierte incluso. La compra en sí no genera problemas, porque hay disponibilidad de aparatos y alternativas de marcas suficiente. El problema llega luego. Entre que se solicita, presupuesta y compra el aire hasta que se instala, pasan unas tres semanas, señala Javier Mendoza, director comercial y de ventas de Daikin España.

Citando informes propios, Fegicat detalla que el 70% de empresas tiene dificultades para contratar personal nuevo. “Hay una falta general de todo tipo de instaladores. Aire, agua, electricidad, paneles...”, dice Martí. “La climatización no se ha considerado atractiva para trabajar, pero tiene salarios altos de entrada, de 27.000 euros brutos en Barcelona por convenio. Y la IA no le sacará el trabajo a nadie”, destaca. Pese a la presión, apunta que los presupuestos de instalación se mantienen, puesto que el coste de la máquina y la hora de trabajo es el mismo. 

Carlos Espada, responsable de bienes tecnológicos de consumo en la patronal de fabricantes y distribuidores Aecoc, coincide con los plazos y habla de unos 20 días de tiempo medio para la instalación. Además de la falta de instaladores apunta que hay falta de relevo en otros ámbitos del sector. Su propuesta pasa por crear una profesión de instalador de aire y aerotermia. “Si fuera un oficio atractivo ganaríamos potencial para atraer jóvenes. Hay que potenciar la formación y saber comunicar las ventajas”, entre las que repite la buena remuneración. Para tapar la herida, el sector impulsa colaboraciones con centros de FP o el estímulo de certificados profesionales. 

Ser previsor sale a cuenta: se recomienda contratar la instalación antes del pico estival, hacia mayo

Un atisbo de esperanza es que con la llegada de agosto, pueden empezar a haber renuncias a la instalación que liberen margen. Por el lado del cliente, Espada incide en la necesidad de repartir las compras a lo largo del año, con más previsión. “Si la gente lo comprara en temporada baja, es decir, cuando no hace calor, habría más disponibilidad de instaladores”, dice. Un argumento que se reitera es que los aparatos con bomba de calor actuales refrigeran y calefactan, por lo que es una solución para todo el año. De ahí que no tenga sentido esperar hasta el final y que salga a cuenta avanzarse a los picos, ya que permite más margen para comparar. Si uno sigue el consejo y se adelanta, lo ideal es en primavera, sobre todo en mayo, plantea Mendoza.

Las ideas y el diagnóstico se repiten entre los fabricantes consultados. Virginia Botey, de Eurofred Group, explica que desde principio de año ya se detectaban más solicitudes, que se han acelerado con el calor, tanto para nuevas instalaciones como reparaciones, que se cuadruplican o quintuplican desde mayo. “La novedad este año es que vemos más presión en País Vasco, Asturias o Castilla y León, donde históricamente el aire acondicionado tenía menos peso”, advierte. Las olas de calor cambian los hábitos, dice. Desde los fabricantes GREE Products y Leo Pump apuntan que en zonas urbanas, áreas mediterráneas o donde el calor llega de forma brusca y se generan muchas peticiones también sufren. Barcelona o Madrid quedan señaladas.

La eficiencia del aparato instalado puede ser más relevante que el tamaño de la vivienda

Una vez con el aire en casa también hay que ser inteligente. El derroche se paga caro, sobre todo en este verano en el que los precios mayoristas de la electricidad están en cotas elevadas. “El número de olas de calor se incrementa, lo que eleva el consumo energético. En verano ya consumimos más, unos 250 kWh al mes en comparación a los 190 kWh en primavera. Este extra de consumo eleva nuestras facturas”, calcula Daniel Pérez, director de Papernest Energía, especializada en gestión de contratos. Más allá de precios, un primer factor que hace la diferencia es la eficiencia del aparato. “Puede ser más rentable tener un aire nuevo en una casa grande, que un aparato viejo en un estudio pequeño. La eficiencia gana a los metros cuadrados”, incide. 

Según un estudio de Papernest, para un aire que se mantiene a 20 grados en un piso de 90 m², la factura de la temporada arroja 106 euros de diferencia entre un equipo con etiqueta G y otro A+++. En una temperatura más cercana a la recomendada, en los 26 grados, la diferencia es de 69 euros. En un tono similar, desde Haier señalan que la eficiencia, fiabilidad y confort durante el uso dependen de un dimensionado adecuado. Como consejos, Pérez señala que la gente suele fijarse en el precio del kWh en la factura, “pero quizás sale más a cuenta hacer más eficiente el consumo”, como con una temperatura adecuada –25 o 26 grados los ve confortables– o combinar el aire con un ventilador. En Haier también recomiendan limpiar los filtros, siguiendo las instrucciones del fabricante.

Luis Federico Florio
Luis Federico Florio
Bolsillo

Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.