Los hipotecados con préstamos indexados al Euribor a los que les toque la revisión con el dato de julio notarán un aumento en sus cuotas. El indicador cerrará con la media mensual más alta desde septiembre del 2024, ya que el dato provisional, a falta de un día para concluir el mes, se sitúa en el 2,85%, tres cuartos de punto porcentual más que hace un año. La cifra también es ligeramente superior a la de junio.
Si bien no se observan cambios bruscos, “el Euríbor comienza a anticipar un otoño en el que el Banco Central Europeo (BCE) podría endurecer el precio del dinero”, comenta la portavoz de iAhorro, Laura Manrique. Aunque en su última reunión decidió mantener los tipos de interés en el 2,25%, no se descarta que en septiembre decida acometer una nueva subida, pues continúa la incertidumbre geopolítica y las tensiones inflacionarias.
“Si la presión energética persiste y septiembre trae una nueva subida de tipos, el 3% dejará de ser un techo psicológico para asentarse como el nuevo suelo técnico”, agrega Pablo Vega, experto financiero de Roams. Pese a ello, los principales pronósticos apuntan a que el indicador seguirá transitando en una senda estable, lejos de las fuertes subidas y bajadas que registró entre mediados del 2022 y finales del 2024.
El contexto pasa factura a las hipotecas, tanto por el lado de la oferta como de los consumidores que tienen préstamos referenciados al índice más utilizado para actualizar las cuotas. En el caso de una hipoteca de 200.000 euros a 30 años que se encuentre al inicio de su vida, con un diferencial de Euríbor + 0,60% y revisión anual, la cuota pasaría de 808 euros a unos 890 euros, lo que supone un incremento de más de 80 euros. También se pagaría más si la revisión fuera semestral.
La subida tiene un mayor impacto cuanto mayor sea el capital de la hipoteca. Si, por ejemplo, el préstamo fuera de 350.000 euros, el incremento se situaría en torno a los 140 euros al mes, lo que supondría unos 1.690 euros al año. Hay que tener en cuenta, no obstante, que las subidas y bajadas del índice afectan en mayor medida a los préstamos que se encuentran al inicio de su vida, ya que en ese momento el capital pendiente de amortizar es mayor.
En cuanto a la oferta hipotecaria, desde iAhorro señalan que las entidades financieras ya han ajustado buena parte de sus ofertas durante el primer semestre. El verano suele ser un periodo de menor actividad comercial, por lo que no se esperan cambios significativos en la oferta hipotecaria hasta septiembre. No obstante, apunta Vega, en hipotecas fijas y mixtas, “el banco garantiza hoy un precio durante varios años y suele cubrir parte de ese riesgo mediante swaps, que ya incorporan las expectativas sobre la evolución futura de los tipos”. A esto se suma la guerra hipotecaria que, desde hace meses, libran varias entidades financieras, lo que las ha llevado en muchos casos a ofrecer tipos de interés por debajo de los niveles del mercado interbancario.
Desde la asociación de consumidores Asufìn consideran que el aumento del Euribor acabará repercutiendo en el mercado hipotecario, donde pueden verse tipos “más alejados de los del año pasado” que en algún caso “enfríen” a medio plazo el mercado de compraventa de vivienda.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.