Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
BolsilloDineroFinanzas personalesEmprendedoresInnovaciónLegalOpiniónPodcast
Suscríbete
Bolsillo Ahorro energético

Cortinas, toldos y persianas: la reforma barata que puede bajar la temperatura de casa

Antes de encender el aire acondicionado, reducir la entrada de sol directo puede mejorar el confort y contener el consumo, aunque el ahorro depende de la vivienda, la orientación, la tarifa y los hábitos de uso

Cortinas, toldos y persianas: la reforma barata que puede bajar la temperatura de casa
Las persianas, toldos y cortinas ayudan a reducir la entrada de sol directo en casa y pueden limitar el uso del aire acondicionado en verano. Canva
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 2 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Antes de tocar el mando del aire acondicionado, conviene mirar las ventanas.
  • 02En muchas casas, el problema no es solo el aire caliente de la calle, sino el sol que atraviesa los cristales, calienta suelos, muebles y paredes y convierte la vivienda en una especie de acumulador térmico.
  • 03La consecuencia para el bolsillo es sencilla: cuanto más se calienta la casa durante el día, más tendrá que trabajar después la climatización.
  • 04No se trata de prometer ahorros universales ni de presentar las cortinas como sustitutas del aire acondicionado en una ola de calor.

Antes de tocar el mando del aire acondicionado, conviene mirar las ventanas. En muchas casas, el problema no es solo el aire caliente de la calle, sino el sol que atraviesa los cristales, calienta suelos, muebles y paredes y convierte la vivienda en una especie de acumulador térmico. La consecuencia para el bolsillo es sencilla: cuanto más se calienta la casa durante el día, más tendrá que trabajar después la climatización.

No se trata de prometer ahorros universales ni de presentar las cortinas como sustitutas del aire acondicionado en una ola de calor. Pero sí de recordar una idea básica de eficiencia: evitar que entre calor suele ser más barato que expulsarlo después. El IDAE, organismo público de referencia en ahorro energético, recomienda en verano ventilar por la noche o a primera hora y bajar toldos y cerrar persianas para reducir el calentamiento de la vivienda. También sitúa en 26 ºC o más, con ropa adecuada, una temperatura suficiente para el confort en refrigeración.

“La clave es actuar antes de que entre el calor”, resume Gemma Reinón, de Català Reinón Abogados. A su juicio, el error habitual es reaccionar cuando la casa ya está caliente: “Una persiana bajada a las cuatro de la tarde puede llegar tarde si el sol lleva horas entrando por la ventana”. La recomendación, añade, no es tanto enfriar más, sino impedir que la vivienda se recaliente: “En verano, la prevención pesa más que la reacción”.

La ventana, el primer frente de ahorro

Las medidas más sencillas —cortinas, estores, persianas, toldos o láminas solares— no enfrían como una máquina, pero pueden reducir la ganancia de calor por radiación solar. Esa diferencia importa porque el consumo del aire acondicionado depende, entre otros factores, de la temperatura interior de partida, del aislamiento, de la orientación de la vivienda, de la zona climática y del tiempo de uso.

Proteger las ventanas del sol directo puede ayudar a reducir el calentamiento de la vivienda antes de recurrir al aire acondicionado. 
Proteger las ventanas del sol directo puede ayudar a reducir el calentamiento de la vivienda antes de recurrir al aire acondicionado. Getty Images

Jordi Català, abogado especializado en derecho civil, consumo, vivienda y cuestiones económicas cotidianas, lo expresa así: “No enfrían como un aparato de climatización, pero evitan que la vivienda se caliente tanto”. Y cuando una casa parte de una temperatura menor, “el aire acondicionado trabaja menos y se paga menos”. La afirmación debe leerse con prudencia: el impacto en euros no es fijo y dependerá del contrato eléctrico, del precio horario o pactado de la luz y de cómo se utilice el equipo.

El contexto climático hace que estas decisiones domésticas ganen peso. AEMET señaló que los días 22 y 23 de junio de 2026 fueron, con datos provisionales, los más cálidos de ese mes en España desde al menos 1950, y recuerda que las olas de calor son más frecuentes, más extensas y más intensas. En ese escenario, reducir la carga térmica de la vivienda antes de encender la climatización puede ser una medida modesta, pero relevante.

Mejor por fuera que por dentro

La diferencia entre una persiana exterior, un toldo y una cortina no es solo estética. “La persiana exterior suele ser más eficaz porque bloquea el sol antes de que atraviese el cristal”, explica Català. Lo mismo ocurre con el toldo: “Funciona muy bien por la misma razón: da sombra desde fuera”. En cambio, las cortinas y estores interiores ayudan, pero actúan cuando parte de la radiación ya ha entrado por el vidrio.

Reinón introduce un matiz práctico: “Sí, aunque no todas igual”. En el caso de las cortinas, “las claras, gruesas o con tejido térmico ayudan a reducir la entrada de calor y la sensación de sol directo dentro de casa”. Las finas y oscuras, advierte, pueden decorar, pero “no siempre protegen bien del calor”. Por eso, la solución más eficaz suele combinar capas: protección exterior cuando sea posible y apoyo interior en las horas de más insolación.

El IDAE también recomienda no bajar el termostato por debajo de lo necesario al encender el aire acondicionado, porque no enfría la casa más rápido y puede generar un gasto innecesario. Esa indicación encaja con la lógica de las barreras solares: cuanto menos calor se acumule previamente, menos necesidad habrá de forzar la climatización.

Toldos, persianas y rutinas horarias

Los toldos pueden ser una inversión razonable en viviendas con ventanas muy expuestas, aunque no siempre son posibles por coste, comunidad de propietarios, fachada o régimen de alquiler. “En muchas viviendas sí, sobre todo en ventanas orientadas al sur, oeste o suroeste, donde el sol de tarde puede calentar mucho la casa”, señala Català. Además de reducir la radiación directa sobre el cristal, “también protege muebles, suelos y tejidos del desgaste del sol”.

La clave, insiste Reinón, está en el horario: “En verano, lo más eficaz es ventilar temprano, cerrar ventanas cuando el exterior empieza a calentarse y bajar persianas o toldos en las horas de sol directo”. Por la noche, si la temperatura exterior baja, se puede volver a abrir para favorecer la ventilación cruzada. El IDAE coincide en esa pauta al recomendar abrir ventanas por la noche o a primera hora, cuando el aire exterior es más fresco.

Bajar persianas y desplegar toldos antes de las horas de más sol ayuda a evitar que la vivienda acumule calor durante el día. 
Bajar persianas y desplegar toldos antes de las horas de más sol ayuda a evitar que la vivienda acumule calor durante el día. Olga Yastremska, New Africa, Africa Studio/ iStock

Para viviendas sin persianas, las opciones son más limitadas, pero no inexistentes. Català cita “estores térmicos, cortinas opacas claras, láminas solares, toldos portátiles o soluciones de sombreado exterior”. También pueden ayudar plantas en balcones, celosías o tejidos de sombra, siempre que no dificulten la ventilación. La idea común es evitar que el cristal reciba sol directo durante horas.

Qué conviene comprar primero

La decisión no debería empezar por la solución más cara. “Empezar por lo básico: cortinas claras y densas, persianas bajadas en las horas de sol, ventilación nocturna y evitar que el sol entre directamente en las habitaciones principales”, recomienda Reinón. Solo después, si el problema persiste, tiene sentido valorar toldos, láminas solares u otras intervenciones.

Las láminas solares pueden ser útiles en ventanas muy expuestas, especialmente cuando no se puede instalar una protección exterior, pero conviene elegirlas con cuidado. “Algunas oscurecen demasiado o alteran la entrada de luz”, advierte Català. En viviendas luminosas pueden compensar; en casas ya oscuras, quizá no. De nuevo, no hay una respuesta universal: la orientación, el tipo de vidrio, la necesidad de luz natural y la situación de la vivienda cambian el resultado.

La conclusión es menos llamativa que algunos mensajes de ahorro rápido, pero más útil: cortinas, toldos y persianas no hacen milagros ni sustituyen a una rehabilitación energética, pero pueden ayudar a que la vivienda necesite menos frío artificial. “El ahorro energético no consiste solo en consumir menos frío artificial”, resume Reinón. “También consiste en necesitar menos frío”. Ahí, actuar sobre las ventanas antes de que el sol caliente la casa puede ser una de las decisiones más sencillas y prudentes para el bolsillo.

AR
Arnau Ruiz
Periodista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.