Se acaban de hacer públicos los resultados del 2024 del grupo de bodegas integradas dentro de la marca colectiva de la UE Corpinnat, con sus cifras más relevantes, que ya recogió este diario. Bajo una marca creada hace siete años, un grupo de 14 empresas del Penedès producen vinos espumosos de alta calidad. La mayoría de ellas dejaron hace años la DO Cava, porque entendían que era un paraguas que no les representaba adecuadamente, especializados como estaban en un producto de calidad superior. Es cierto que el cava también produce espumosos de calidad, pero, si se me permite la expresión, lo hace compartiendo marca con una mayoría de producto de batalla.
Más allá de los datos, castigados en volumen por la sequía, y del hecho que el grupo está consolidado y en crecimiento en número de miembros, me parece necesario hablar de Corpinnat como exponente de apuesta por la calidad y por una manera de hacer las cosas que considero que es, sencillamente, ejemplar.
La marca se rige por un reglamento interno muy riguroso: 100% uva ecológica, viñas propias y vendimias manuales Exigencia
Para empezar, es significativo que la marca se rige por uno de los reglamentos internos más exigentes del mundo en el sector, en términos de rigor y calidad. Este contrato individual con la marca colectiva los obliga a cumplir todo lo que sigue: 100% uva ecológica, viñas propias, vendimias manuales, vinificación íntegra en la propiedad, crianzas mínimas de 18 meses, variedades históricas (mínimo 90%, en la práctica 95% en el 2024), contratos de tres o más años con viticultores externos, precio mínimo de la uva garantizada (0,88 euros por kilo en el 2024, en la práctica 1,15 euros por kilo en el 2024), uva del territorio Corpinnat, marcas comerciales únicas por territorio, prohibición de producir para marcas blancas y de comprar mosto, vino o botellas en punta. También hay requisitos estrictos en el ámbito de la elaboración en las bodegas y en el etiquetado de las botellas. Todo conforma un cuerpo de normas muy restrictivo, que es auditado dos veces el año, en la bodega y en la viña. Todo bajo el amparo de las marcas colectivas de la UE.
Los resultados de esta apuesta en grupo, voluntaria, democrática (una bodega, un voto), arraigada y comprometida con un territorio, bodegas familiares y paisajes espectaculares, dan como resultado en el mercado un producto de primer nivel que recibe cada año altísimas puntuaciones y comentarios destacados en las más prestigiosas publicaciones del sector.
Corpinnat ya no va sola en esta apuesta por la calidad. La DO Cava se ha ido sumando a su filosofía produciendo cavas ecológicos y cavas con etiqueta “elaboradores integrales”, 17 bodegas que llevan a cabo todo el proceso de elaboración del cava en la misma propiedad. Buena noticia. En definitiva, Corpinnat tendría que ser motivo de satisfacción colectiva por parte catalana, como muestra de una iniciativa completamente arraigada a la tierra, que apuesta por el rigor y la calidad, y que está saliendo bien. Todo un referente.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.