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Opinión
Guillem López i Casasnovas
Catedrático de Economía de la UPF

Trampas económicas al solitario

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Actualizado hace 160 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01En condiciones normales, vista la situación por la que atraviesa el país, muchos de los agentes políticos, incluidos los sindicales, pedirían la dimisión del Gobierno Illa.
  • 02Con una red de cercanías que destroza la voluntad de los ciudadanos de usarla, con maestros y médicos, columna del Estado de bienestar, en huelga y cortando calles, y la probada incapacidad del Govern de aprobar un presupuesto, lo más normal sería pedir la dimisión.
  • 03Pero no pasará, tales son las ansias de todos de evitar más disrupciones sobre el funcionamiento de la economía.
  • 04Son efectos colaterales de una sociedad desencantada con lo vivido con el proceso político pasado, con tanto esfuerzo para seguir igual.

En condiciones normales, vista la situación por la que atraviesa el país, muchos de los agentes políticos, incluidos los sindicales, pedirían la dimisión del Gobierno Illa. Con una red de cercanías que destroza la voluntad de los ciudadanos de usarla, con maestros y médicos, columna del Estado de bienestar, en huelga y cortando calles, y la probada incapacidad del Govern de aprobar un presupuesto, lo más normal sería pedir la dimisión. Pero no pasará, tales son las ansias de todos de evitar más disrupciones sobre el funcionamiento de la economía. Son efectos colaterales de una sociedad desencantada con lo vivido con el proceso político pasado, con tanto esfuerzo para seguir igual. Se trata ahora de no hacernos más daño. De manera que preparémonos para vivir en la precariedad de este nuevo purgatorio. Cierto que por eso el Estado acepta expiar parte de sus pecados poniendo dinero singular por la causa catalana. El Gobierno de aquí promete humildad como penitencia y que “esta vez, sí”. Y los republicanos acabarán pidiendo perdón por pecados que no han cometido, ya que lo que reclaman está efectivamente en su pacto con el PSOE.

En todo caso, los efectos no gustan a nadie. Tampoco a la oposición, que teme unas nuevas elecciones. Los temas políticos alejan a una ciudadanía que empieza a preferir a quien   hace respecto de quien   dice   que   hará , por irreflexiva que sea la fórmula trumpista. Acertadas o no, siempre se encuentra un relato para justificarlas. Una ciudadanía de gente joven que ni quiere ni puede, por lo que gana, pagar impuestos. Y una derecha política y empresarial que da la espalda al gasto más social por ineficiente.

Se tiene que dejar de crecer con negocios que solo funcionan pagando mal a los recién llegados y provocando déficits sociales Cambios

Nada de lo que observamos se arreglará si no mejora la economía; no en volumen, sino en productividad. Hacen falta cambios en el modelo económico para dejar de crecer con negocios que solo funcionan pagando mal a los recién llegados y provocando déficits sociales. Sin productividad no se puede pagar mejor a nuestros trabajadores, no aumentará la recaudación tributaria normal y no cesará la presión sobre el gasto público asociada a los incrementos de población. Contra eso,

no vale engañarse con artefactos de cómputo de productividad y otras trampas al solitario para seguir el business as usual .

Se nos dice que por hora trabajada el valor añadido aumenta. Claro. La economía crea cada vez más empleo con fijos discontinuos, lo que reduce el número de horas trabajadas, pero también el absentismo, sobre todo de los jóvenes peor pagados. La empresa coge así la nata del pastel en temporada alta, desaparecen las horas de la temporada baja, que es cuando la contribución productiva es más baja, y las salvaguardias se cargan a los presupuestos. Aquellos trabajadores cuentan como ocupados y así se disfrazan las cifras de paro; pero claro, también las ratios de productividad por ocupado se estancan, contrariamente a lo que vemos por hora trabajada. La prueba del algodón es que no podemos lucir como una economía que va bien si crea empleo manteniendo un 10% de paro (cifra sin comparación en la UE) y con comunidades que tienen más gente cobrando subsidios que parados oficiales.

Guillem López i Casasnovas
Guillem López i Casasnovas
Catedrático de Economía de la UPF

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.