Cuando hay elecciones en países o regiones importantes, habría que elegir a uno o una que hubiesen dicho muy claro que durante su mandato no organizaría ni se incorporaría a una guerra contra otro país o región. Deberíamos ser capaces de pasar las guerras a la historia. Leer esto no gustará a los fabricantes de armas, incluyendo vehículos, barcos o aviones, y tampoco a los militares que están al frente de ejércitos. Las guerras cuestan mucho dinero y además empobrecen a muchos ciudadanos. Lo estamos viendo en Oriente Medio ahora.
La alternativa debería ser la negociación. Quien se compra un apartamento, un automóvil usado o una tienda que ha sido cerrada y se puede utilizar para muchos productos tiene una oportunidad para negociar. Si está dispuesto a pagar inmediatamente el coste total de la adquisición, es más fácil negociar una cierta rebaja. Si no hay un pago inmediato, hay que dejar bien seguro que se irá cumpliendo con el proceso de pago.
Veremos a empresas chinas adquiriendo otras compañías en Europa y Norteamérica
En los próximos años, muy probablemente veremos a empresas chinas saliendo a Europa y Norteamérica y adquiriendo otras empresas para tener una base. A estas podrán añadir sus productos traídos de China a un coste más bajo que el que se produce en Europa o en América. Cuando en mi escuela de China organizamos algún acto para tratar estos temas, siempre aparecen directivos de empresas importantes que, antes del acontecimiento, sugieren tratar temas que les interesan para poder salir al mundo. Disponen de directivos dispuestos a ser desplazados y a manejarse en nuevos entornos internacionales.
A veces aparecen opiniones que se oponen a aceptar que vengan a invertir en Europa y, sobre todo si es en España, que sean empresas chinas. Hace años ya ocurrió esto con empresas japonesas. Analicemos cuántas personas españolas están trabajando en empresas extranjeras establecidas en España. Pensemos en Seat, en Nissan, en Renault. Y si los fabricantes chinos de automóviles, como BYD y Geely, están interesados en ser líderes globales y consideran la posibilidad de tener una base en España, esto podría ser conveniente para fabricantes y distribuidores.
Vamos observando que la economía internacional comprueba las demandas y responde a que los productos se vayan globalizando porque las demandas también se van pareciendo cada vez más. Si un español viaja a Boston y a Shanghai, sería bueno que recorriese un área con abundancia de tiendas. En algún momento pensará: ¿dónde estoy?, ¿es esto Barcelona? Esto no era así cuando yo tuve que vivir tres años en Boston haciendo mi doctorado en Harvard o cuando lancé mi escuela de China. El mundo va cambiando para no tener que cambiar en él.
Lo que más fortalece a las empresas es dedicarse más a la investigación para ir mejorando sus productos y procesos. Si mejoran sus productos y reducen su coste, seguro que mejoran su mercado y sus resultados en todo el mundo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.