La economía se va recuperando prácticamente en todo el mundo. Por desgracia hay zonas donde se han creado problemas como la guerra que se montó en los alrededores de Israel. La mejora de la economía estimula la aparición de eventos y programas en universidades, en escuelas y también en asociaciones empresariales o empresas para sí mismas.
Tengo muy buena relación con la Harvard Business School, y, por supuesto, con la escuela que fundé en China, la China Europe International Business School, CEIBS, muy desarrollada en Shanghai, Pekin y Shenzhen. El IESE tiene una actividad relevante en África y en mi escuela de China montamos también un campus en África, en Accra (Ghana) porque nos lo pidió el anterior presidente de China, Hu Jintao, que nos dijo que África estimularía la salida internacional de las empresas chinas.
Lo importante para las empresas americanas lo es también para las europeas y asiáticas
Mi trabajo como profesor en el área de dirección de empresas me ha puesto de manifiesto que lo importante para las empresas americanas lo es también para las empresas europeas, las africanas y las asiáticas. Hay que formar bien a los empleados, tener directivos bien preparados en economía, finanzas, marketing, tecnología y los avances en el sector de la empresa a nivel internacional.
Todo esto es un poco complicado. Si el presidente de una empresa tiene un Seat, un directivo que tiene pasión por los automóviles ¿podría comprarse un Jaguar? Si en la empresa hay parking, ¿sería adecuado llegar al mismo tiempo el presidente con su Seat y el directivo con su Jaguar?
Hace 40 años empecé a organizar cada año un importante programa de un día y medio sobre el sector del automóvil. Un día vinieron a verme propietarios de una empresa que distribuía automóviles preocupadísimos porque la empresa cuyos coches distribuían les iba a quitar la distribución y eso los llevaba a la ruina. Me preguntaron qué hacer. Estudié cómo funcionaban y vi que había una serie de cosas que no hacían bien, les sugerí que las cambiasen y que lo explicasen a su empresa. Me hicieron caso y la empresa que distribuían les renovó el contrato. Me preguntaron cuánto quería cobrarles. Les dije que habíamos tenido tres o cuatro reuniones, que les había explicado qué hacer y lo habían hecho, que hablé una vez con quien les iba a quitar la distribución y entendió que lo iban a hacer muy bien y que no tenían que pagarme nada.
Me pidieron que fuese a verlos a su oficina y al local central de su distribución. Allí me enseñaron un Jaguar y me dijeron que me lo llevase porque era para mí. Lo cogí y volví al IESE, había un trocito de parking al lado de la puerta de entrada y aparqué allí el Jaguar. Pero mi cerebro me dijo ¿tú crees que un profesor del IESE ha de llevar un coche tan lujoso? ¿lo entenderán los que participen en programas? No bajé del Jaguar volví al taller de los que me lo habían regalado y se lo devolví muy agradecido. Yo estaba encantado con mi Seat y volví a sentirme muy satisfecho con él habiendo hecho un buen servicio a unos empresarios del sector.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.