El impacto de la guerra en Irán sobre el sistema energético ha puesto a Europa ante el espejo. ¿Es posible mantener el suministro en el continente ante interrupciones de magnitud global como las vividas en el estrecho de Ormuz? La Reunión Anual del Cercle d'Economia ha reunido este martes a dos pesos pesados del sector en España, el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y el de Repsol, Antonio Brufau, para resolver esta incógnita y muchas otras. Y su respuesta a esta primera cuestión es clara: España puede resistir al ”shock”, pero siempre y cuando el conflicto no se alargue demasiado.
“En el corto plazo, se ha actuado bastante ágilmente. Hemos cambiado flujos, y los que antes pasaban por el estrecho ahora van por el mar Rojo”, ha apuntado Brufau. El presidente de Repsol también ha recordado que las inversiones en las refinerías españolas han permitido esquivar un mayor choque, sobre todo en el suministro de queroseno. “Pero esto no puede durar mucho porque se han quitado del mercado aproximadamente 10 millones de barriles al día y esto consume muchas reservas estratégicas”, ha afirmado.
En este sentido, Brufau ha avisado de que, si el estrecho de Ormuz no se abre, el mundo puede terminar “en una situación de conflicto”, marcada por la inflación desbocada y una “crisis alimentaria de primera magnitud”.
Brufau avisa de que el mundo puede llegar a “una situación de conflicto” y una crisis alimentaria si el estrecho no se abre
Por su parte, Reynés ha remarcado que España ha resistido mejor a este contexto excepcional gracias al gasoducto Medgaz, que une el país con Argelia, y del cual Naturgy es propietaria junto a la compañía estatal argelina Sonatrach. “España está bastante a salvo a corto plazo de sufrir un shock de capacidad receptora de gas porque ha diversificado sus fuentes y tiene unas instalaciones de regasificación de mayor capacidad que el resto de Europa”, ha dicho el presidente de la gasista. Sin embargo, ha advertido que a día de hoy la UE aún carece de las interconexiones europeas que podrían acercarla a la autonomía estratégica que centra esta semana los debates del Cercle.
La geopolítica también ha aparecido en el diálogo entre ambos directivos, con declaraciones contundentes de Brufau contra China: “Está destruyendo el planeta”. El presidente de Repsol ha criticado que Europa centre toda su estrategia energética en la sostenibilidad, mientras Pekín sigue aumentando sus emisiones de carbono y produciendo los bienes que ya no se fabrican en el Viejo Continente. “Es inadmisible, los europeos somos colaboradores necesarios de esta destrucción”, ha lamentado. Brufau ha tildado de “contrasentido” que las compañías europeas estén “constreñidas” por el coste energético, mientras las empresas públicas chinas reciben dinero del Estado para producir la tecnología verde que compramos. En cambio, ha hecho un llamamiento a reforzar la alianza transatlántica y aprender de cómo gestionan la energía los Estados Unidos.
Sobre el papel de Europa en este rompecabezas de difícil solución, Reynés ha defendido que la autonomía estratégica real en energía se complica cuando hay consumo, pero no recursos. “En Europa estamos un paso más estrictos, pero con una carencia de recursos naturales, mientras tenemos unas necesidades energéticas mayores”, ha dicho.
El presidente de Naturgy ha advertido de la “gran paradoja” a la que, a su juicio, se enfrentará la UE cuando las emisiones disminuyan como consecuencia de la desindustrialización. Reynés ha puesto como ejemplo a Alemania, principal motor industrial de Europa, y las restricciones a la fabricación de vehículos con motor de combustión. “A la vez, el mundo seguirá aumentando sus emisiones, porque esos coches se producirán en otros países y después se importarán a Europa”, ha sostenido el directivo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.