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Economía Crisis de la Vivienda

Bruselas prepara restricciones a los alquileres turísticos y a las segundas residencias

La Comisión Europea quiere dar la cobertura legal a las ciudades y autoridades nacionales en las zonas más amenazadas por la crisis de vivienda

Bruselas prepara restricciones a los alquileres turísticos y a las segundas residencias
Miles de mallorquines se manifestaron este verano en Palma en una protesta masiva contra la turistificación en BalearesJoan Mateu Parra /shooting / Colaboradores
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Actualizado hace 27 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Contundente respuesta de Bruselas para amparar a las ciudades más golpeadas por la crisis de la vivienda.
  • 02La Comisión Europea abre la puerta a permitir que los ayuntamientos puedan imponer restricciones las segundas residencias y a los alquileres turísticos en las zonas más amenazadas por estas plataformas.
  • 03Según un borrador de un nuevo reglamento, al que ha tenido acceso este diario, Bruselas quiere dar la cobertura legal a los ayuntamientos y gobiernos para que puedan poner veto a las plataformas como Airbnb o Booking y también, por primera vez, restringir la compra de vivienda para uso no habitual en las áreas de mayor tensión habitacional, siempre que presenten pruebas con datos que justifiquen la medida y demuestren que no existen alternativas menos restrictivas para solucionar el problema.
  • 04Se trata de la nueva Ley de Vivienda Asequible, que presentarán este miércoles la vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia y Competitiva, Teresa Ribera, y el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen.

Contundente respuesta de Bruselas para amparar a las ciudades más golpeadas por la crisis de la vivienda. La Comisión Europea abre la puerta a permitir que los ayuntamientos puedan imponer restricciones las segundas residencias y a los alquileres turísticos en las zonas más amenazadas por estas plataformas. Según un borrador de un nuevo reglamento, al que ha tenido acceso este diario, Bruselas quiere dar la cobertura legal a los ayuntamientos y gobiernos para que puedan poner veto a las plataformas como Airbnb o Booking y también, por primera vez, restringir la compra de vivienda para uso no habitual en las áreas de mayor tensión habitacional, siempre que presenten pruebas con datos que justifiquen la medida y demuestren que no existen alternativas menos restrictivas para solucionar el problema.

Se trata de la nueva Ley de Vivienda Asequible, que presentarán este miércoles la vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia y Competitiva, Teresa Ribera, y el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen. Si nada cambia en el documento final, la propuesta comunitaria implica el establecimiento de este paraguas jurídico con límites a la compra de segunda residencia. En ningún caso afectaría a la que ya está adquirida, sino a la nueva propiedad, y se haría a través de la creación de un marco de control riguroso para asegurar que sea compatible con el derecho de la Unión Europea.

Eso sí, según el borrador, para poder aplicar cualquier restricción sobre las segundas residencias, los ayuntamientos o las autoridades locales competentes deben poder demostrar con datos objetivos una serie de condiciones. Por ejemplo, que la compra de viviendas para usos diferentes a la residencia habitual ha perjudicado la asequibilidad de la vivienda en esa zona durante al menos los tres años anteriores. Otro requisito para declarar una zona tensionada es que el precio medio de transacción de una vivienda en el área afectada debe ser igual o superior a 8 veces la mediana de la renta disponible anual de los hogares locales. Es decir, que si adquirir un inmueble medio en un municipio exige menos de ocho años de salario íntegro de una familia local, la zona no podrá declararse bajo tensión y el ayuntamiento carecerá de competencias para aplicar este tipo de límites. Esto quiere buscar solventar casos de localidades vacacionales como Biarritz, en Francia, donde la mayoría de casas ya son segundas residencias y los locales no pueden adquirir viviendas para un uso particular.

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Los ayuntamientos deberán demostrar con pruebas los efectos negativos de las segundas residencias

El reglamento también es un varapalo para plataformas como Airbnb, ya que permite que las administraciones locales adopten restricciones comerciales severas contra el alquiler turístico sin miedo a largas batallas judiciales por violar las libertades de mercado de la UE, que muchas veces terminan disuadiendo a los ayuntamientos de actuar con firmeza.

La Comisión Europea ha marcado una línea roja al prohibir en este borrador cualquier tipo de restricción al alquiler turístico si este se realiza en la propia residencia principal del anfitrión, ya que entiende que es un apoyo financiero legítimo para muchas familias. En cambio, en los inmuebles que no constituyen la residencia principal del propietario los ayuntamientos sí podrán aplicar duros esquemas de autorización, registros o límites cuantitativos si demuestran que el incremento de alojamientos turísticos ha tenido un impacto negativo real y comprobado sobre el alquiler tradicional durante al menos los tres años anteriores, igual que en el caso de las segundas residencias. 

Además, Bruselas pide que antes de dar unos pasos tan drásticos se prioricen alternativas más proporcionales. Es decir, medidas menos restrictivas como topes cuantitativos en las zonas tensionadas, o excepciones por dificultades extremas o incentivos fiscales.  

Fuentes comunitarias explican que se han tenido muy en cuenta las propuestas de la alianza Mayors for Housing (Alcaldes para la Vivienda), entre ellos el alcalde de Barcelona Jaume Collboni, que ha exigido a Bruselas más una mayor cobertura legal y también la definición de estas zonas bajo estrés de vivienda para hacer frente a esta crisis que . “El marco está muy inspirado en las propuestas de los alcaldes”, explican.

De aprobarse con esta forma este miércoles en el Colegio de Comisarios de Ursula von der Leyen, la propuesta europea todavía tiene mucho camino por recorrer. Requiere la luz verde del Consejo de la UE (los Estados miembros) y también del Parlamento Europeo, donde la derecha es mayoritaria en ambas instituciones. Fuentes populares ya han mostrado su rechazo tajante a las propuestas de limitar los alquileres de corta duración y las segundas residencias, que creen que perjudicarían a la economía local y destruirían empleo.

Anna Buj
Anna Buj
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Bruselas

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.