El Banco Central Europeo ha cumplido con el guion esperado este jueves y ha subido los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el 2,50% en la tasa general. Es la segunda subida del año, hasta máximos desde marzo del 2025. Afectada por el conflicto de Irán, “la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo (2%) durante un periodo prolongado”, más de lo esperado, ha advertido la entidad en el comunicado de la decisión.
La principal duda en los mercados es si habrá una nueva subida antes de que acabe el año, para lo que no se han dado pistas. Eso sí, el BCE no espera que la inflación se acerque al objetivo del 2% hasta finales del 2027. El mercado empieza a anticipar un tono más duro y más subidas en el horizonte, en otra jornada en la que los rendimientos de la deuda tocan máximos.
Con el ajuste en los tipos se busca combatir una inflación envenenada por la energía en pleno conflicto de Irán. La entidad ha revisado hoy al alza sus previsiones de inflación. La del 2026 se mantiene en el 3% medio, pero eleva la del 2027 dos décimas al 2,5% y la del 2028 una décima al 2,1%. Al elevar el precio del dinero, intenta enfriar algo la actividad y evitar los temidos efectos de segunda ronda, el traslado de la inflación a las alzas salariales y a toda la cadena, algo que por ahora no están viendo.
Por lo pronto, la economía muestra más resiliencia de la esperada -de hecho, se revisa una décima al alza el crecimiento para este año al 0,9%-, pero se mantiene un contexto de petróleo y gas disparados por la guerra de Irán, cosa que el Viejo Continente sufre por su dependencia importadora. La inflación en la eurozona se situó en el 3,3% en agosto, cuatro décimas más que en el mes previo y en su nivel máximo en tres años. Lleva seis meses por encima del 2% que se marca como objetivo la entidad.
El banco central ve alguna “sorpresa” en el corazón de los precios, como ha admitido la presidenta del BCE, Christine Lagarde. Los alimentos no crecen tanto como esperaban, pero la energía lo hace más de lo anticipado. “Nos hemos sorprendido por los dos lados, por la resiliencia de la economía, pero también en la inflación”, ha incidido Lagarde. “Cuanto más tiempo se mantengan altos los precios de la energía, más posible es que eleven la inflación a través de efectos indirectos y de segunda ronda”, señala la banquera francesa. A la larga, existe el riesgo de que afecte al poder adquisitivo, los ingresos y los gastos.
El detalle preocupante es el avance de los precios de la energía, un 14,3%, también en máximos de tres años. Más allá de un petróleo que cabalga los 100 dólares el barril tras los últimos ataques en Oriente Medio, el precio del gas tiene un comportamiento incluso más volátil. Hoy se mueve en los 80 euros por megavatio hora, un 50% más que a inicios de agosto.
La incertidumbre es “elevada”, se apunta, con varios escenarios según discurra el conflicto en Irán. La entidad señala que tiene en su mano la flexibilidad para adaptarse a lo que vaya sucediendo, y se irá reunión a reunión, en función de los datos. Lagarde no se compromete con ninguna senda de subidas, ha explicado en la rueda de prensa posterior a la reunión de la entidad, y señala que la subida de hoy se ha tomado de forma unánime.
Flexibilidad ante una incertidumbre elevada, sin comprometerse a una senda
La cuestión es si habrá más subidas en próximas reuniones. “La sorpresa ha estado en que el tono de Lagarde en la rueda de prensa ha sido bastante restrictivo, tanto que el mercado ha empezado a descontar una subida adicional el mes que viene”, valora Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand AM.
Felix Feather, economista de Aberdeen Investments, se decanta por una subida en diciembre. Entiende que el BCE “está cada vez menos convencido de que el 2,5% sea necesariamente el punto final de este ciclo”. “Las previsiones de inflación reflejan los elevados costes energéticos y la preocupación de que la inflación pueda mantenerse por encima del objetivo durante más tiempo”. Para Pimco, ir más allá del nivel actual probablemente divida al BCE, sin unanimidad.
Hoy desde Berlín en lugar de Frankfurt, el BCE es el primero en mover ficha en un calendario marcado por las citas con los bancos centrales. La semana que viene se viste de gala con las decisiones de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. A nivel global, todos ven cómo se han disparado los rendimientos de la deuda, que el BCE asegura que no es algo único de la eurozona y que se sigue “atentamente”. En cuanto a la propuesta de la izquierda radical francesa de dejar de pagar parte de la deuda, sostiene que no tiene amparo legal -”viola los tratados”- y es “financieramente peligroso”.
Sobre su posible salida temprana del BCE para presidir el Foro Económico Mundial, Lagarde ha señalado a los periodistas que “cuando haya algo que explicar, lo haré, seréis los primeros en saberlo… después de mis nietos”. Asegura que no hay nada que explicar ahora.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.