Hay decisiones empresariales que, si las explicas bien, parecen errores. Como elegir materiales de bellas artes caros y de mejor calidad cuando otros más baratos parecen iguales. Pinturas, lienzos… a simple vista no hay diferencia. Pero el tiempo lo revela todo: lo barato se degrada, pierde fuerza, envejece mal. Lo bueno permanece.
En la empresa ocurre lo mismo. Hemos confundido precio con valor. Buscamos optimizar el corto plazo, aunque eso debilite lo que estamos construyendo.
No todo lo importante se puede medir. Algunas decisiones nacen de una convicción más profunda. En mi caso, de la fe en el arte y arte en la fe.
Fe para sostener una visión cuando aún no es evidente. Porque al final, lo barato no sale caro con el tiempo. Sale caro desde el principio… solo que tardamos más en verlo.
Luis Massieu, fundador de Massieu Art

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.