El cerco alrededor del expríncipe Andrés de York sigue estrechándose. Según ha revelado este domingo en su portada The Sunday Times, la policía británica está investigando una acusación al hermano del rey Carlos III por un presunto episodio de “conducta inapropiada” hacia una mujer durante las carreras de caballos del Royal Ascot en el 2002. Una investigación está examinando varios aspectos del comportamiento del que fuera duque de York y estas nuevas pesquisas alrededor del episodio de acoso en Ascot se suman a la macroinvestigación por la que ya fue detenido el expríncipe el pasado mes de febrero.
La investigación principal intenta esclarecer la supuesta mala conducta de Andrew Mountbatten-Windsor en el ejercicio de funciones públicas como enviado comercial del Reino Unido. Los investigadores creen que el hijo de Isabel II habría filtrado secretos de Estado a Jeffrey Epstein durante su década como enviado comercial, y mientras los agentes entrevistan a testigos sobre esos presuntos delitos, a Andrew se le investiga también ahora por otros delitos como conducta sexual inapropiada y corrupción.
A esa edición del Royal Ascot en el 2002 acudió la reina Isabel II junto algunos de sus hijos en la que es una de las citas más accesibles de la realeza británica. Ese año el entonces duque de York asistió junto a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, y también fue fotografiado junto a su hermano, entonces príncipe de Gales. El citado medio puntualiza que se desconoce si esta denuncia sobre la conducta sexual inapropiada de Andrew fue hecha entonces o ha sido revelada a la policía recientemente. En este sentido, la policía de Thames Valley ha hecho un llamamiento público a posibles víctimas para que presten declaración.
El cuerpo policial que lleva estas investigaciones sobre Andrew es la policía de Thames Valley, la misma que le detuvo el pasado 19 de febrero, día de su 66.º cumpleaños, en Wood Farm, su residencia provisional en la finca Sandringham House. La policía también ha incautado pruebas en un registro de la antigua residencia de Andrew, el Royal Lodge en Windsor, y de su nueva residencia, según se informa en la prensa británica, que están siendo analizadas minuciosamente por los agentes.
Esta importante novedad en el caso, que podría llevar al hijo de Isabel II a ser juzgado en el Reino Unido por delitos sexuales, se produce tras la publicación esta semana de nuevos documentos relacionados con el nombramiento de Andrew como enviado comercial. Estos documentos revelaron que la difunta reina fue quien animó a Andrew a asumir el papel de enviado comercial para la promoción de los intereses nacionales cuando su primo, el duque de Kent, dejara el cargo.
Andrew, en su faceta como enviado comercial, tenía preferencia por las misiones en “países sofisticados” y no debía verse sobrecargado con las reuniones y el papeleo propios de su cargo, según revelan los documentos publicados por el gobierno británico. Estos archivos también sugieren que Andrew compartía información potencialmente sensible desde el punto de vista comercial, obtenida en el ejercicio de su cargo oficial, con Epstein.
El retiro de Mountbatten-Windsor de la vida pública comenzó después de que Virginia Giuffre lo acusara de abusar sexualmente de ella cuando tenía 17 años, tras presuntamente haberle sido cedida por Epstein. El expríncipe siempre ha negado la acusación, pero llegó a un acuerdo multimillonario con ella para no ser juzgado por sus demandas en Estados Unidos. Y tras las sucesivas revelaciones sobre el espeluznante comportamiento de Andrew, el año pasado, el rey retiró los títulos reales que le quedaban a su hermano, que como ya es príncipe su nombre no debe traducirse en español.
Según publicó esta semana el Daily Mail, además de las acusaciones que constan en los archivos de Epstein, publicados por el Departamento de Justicia estadounidense, la policía británica también está evaluando denuncias que afirman que Epstein envió a una mujer al Reino Unido para tener relaciones sexuales con Andrew en el 2010, lo que coincide con las acusaciones formuladas por la fallecida Virginia Giuffre, quien afirmó haber sido víctima de trata de personas para tener relaciones sexuales con el expríncipe. Los agentes aún no han realizado interrogatorios en este sentido porque esa no ha presentado una denuncia formal ante la policía, y, según publica este domingo el mismo rotativo, la mujer se niega a hablar con la policía sobre el caso.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.