Elizabeth Taylor alquiló un helicóptero para contemplarla desde el aire. Así de seductora le resultó la mansión de Kirtlington Park, que insistió en comprar, y cuyo propietario insistió en declinar la oferta. El inmueble y sus terrenos adjuntos, propiedad de la familia Buxton desde 1972, está —ahora sí— a la venta. Tarde para Elizabeth Taylor pero muy a tiempo para quien tenga los 13,8 millones de euros (12 millones de libras) que piden por ella.
Kirtlington Park se erigió en 1742, explica Savills, la agencia inmobiliaria de lujo que gestiona la transacción de la mansión georgiana, dividida desde 1972 en viviendas privadas con un cuerpo central que pertenece a los Buxton. Su leyenda fue enorme, y su patrimonio, extraordinario. A finales de la década de 1920, Hubert Budgett vendió al Metropolitan de Nueva York el comedor rococó completo de la finca.
La chimenea replica a la original, tallada en Venecia para el sultán de Constantinopla, pero robada por piratas en torno a 1730
Por este motivo, la chimenea de mármol es una réplica de la original. James Dashwood, el político que fue su primer propietario en el siglo XVIII, la adquirió durante su gran viaje por Europa en la década de 1730. La pieza había sido tallada en Venecia para el sultán de Constantinopla, pero fue robada por piratas que la llevaron a Roma, donde Dashwood la compró antes de instalarla en su nueva residencia. Todo en Kirtlington Park tiene aroma de leyenda.
Leyenda, o legendarias, eran también las fiestas de Buxton en el entorno, con invitados como Ivana Trump y Diana Ross. Tras su muerte en 2017, la mansión pasó en herencia a su primo segundo Peter Buxton y a su esposa Eleanor. La pareja la convirtió en su residencia familiar y restauró con mimo las estancias y los alrededores, en los que han plantado 400 árboles y arbustos en los dos últimos años.
Kirtlington Park no es fácil de mantener: mantener el edificio y la finca en plena forma cuesta 230.000 euros al año
Si en la suma de todo el precio —13,8 millones de euros— no parece excesivo es porque el mantenimiento del entorno no está incluido. Se estima que se necesitan 230.000 euros anuales para mantener Kirtlington Park en plena forma. Las viviendas creadas en 1972 ayudan a ello. El precio por pasar una semana en la mansión son 40.000 euros. Además, con la venta se traspasa la licencia para celebrar hasta 25 bodas al año.
¿Y por qué la ponen a la venta los propietarios? Los Buxton explican a The Times que planean jubilarse. Hace poco su hija se casó y lo celebraron en la finca. No les queda nada por hacer en la casa. “Ya hemos tenido nuestro canto del cisne y veremos quién llega ahora”, conceden.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.