Durante más de cuatro décadas, Tom Cruise ha cimentado una de las trayectorias más exitosas de Hollywood gracias a un carisma inalterable y a una capacidad única para convertir cada estreno en un fenómeno de taquilla. El actor estadounidense ha sobrevivido al paso del tiempo convertido en el héroe de acción por excelencia, desafiando la gravedad en la saga Misión: Imposible y conservando intacta la imagen de estrella que lo convirtió en uno de los grandes héroes del cine.
Sin embargo, ahora afronta el papel más arriesgado de su carrera. En Digger, la nueva película del mexicano Alejandro González Iñárritu, Cruise se esconde tras prótesis, maquillaje y una interpretación completamente alejada de todo lo que ha hecho durante la última década para dar vida a un excéntrico magnate petrolero, un cambio de registro que ya lo sitúa entre los nombres con opciones de entrar en la próxima carrera por el Oscar.
La cinta, dirigida por el dos veces ganador de la estatuilla por Birdman y El renacido, presenta a Cruise como Digger Rockwell, un excéntrico magnate petrolero considerado “el hombre más poderoso del mundo”. Lejos del físico atlético que ha explotado durante años, el actor aparece con barriga, el cabello canoso y visiblemente despoblado, un peinado descuidado, un marcado acento sureño y un aspecto tan envejecido que resulta prácticamente irreconocible, para interpretar a a un multimillonario egocéntrico cuya empresa desencadena un desastre ecológico de dimensiones catastróficas que amenaza incluso con provocar un conflicto nuclear.
El primer tráiler, publicado este lunes por Warner Bros, deja claro que Iñárritu apuesta por una sátira negra de gran escala, un proyecto que ha supuesto para Cruise uno de los mayores desafíos interpretativos de toda su carrera. Así lo mostró el pasado mes de abril, durante la presentación del avance de la cinta en Los Ángeles, en la que el actor confesó que nunca antes se había enfrentado a un personaje de estas características.
“Nunca había tenido algo que me desafiara de esta manera”, aseguró sobre un papel que irremediablemente le ha obligado a sus 64 años a explorar nuevas herramientas interpretativas y a apoyarse en un complejo trabajo de caracterización. El estadounidense explicó también, por aquel entonces, que siempre busca la forma física adecuada para comunicar cada personaje y recordó transformaciones anteriores como las de Tropic Thunder, Collateral o Entrevista con el vampiro, aunque reconoció que Digger representa un reto de una dimensión completamente distinta.
La colaboración entre Cruise e Iñárritu llevaba años gestándose. El intérprete recordó que quedó fascinado con Amores perros (2000) tras verla antes de su estreno y que, desde entonces, siguió muy de cerca la trayectoria del cineasta mexicano. Años después, Iñárritu le presentó personalmente la historia de Digger y, en lugar de enviarle el guion, pasó varios días leyéndoselo para transmitirle de primera mano su visión de la película.
Aquella forma de trabajar terminó de convencer a Cruise, que aceptó embarcarse en un proyecto que el director llevaba una década intentando desarrollar. “No buscaba solo una historia, buscaba la manera correcta de contarla”, explicó Iñárritu, quien define la película como una “comedia de proporciones catastróficas donde la tragedia se convierte en el origen del humor”.
Rodada durante seis meses en el Reino Unido con el oscarizado director de fotografía Emmanuel Lubezki y filmada en formato VistaVision,junto a Cruise participan Sandra Hüller, John Goodman, Riz Ahmed, Jesse Plemons, Michael Stuhlbarg, Sophie Wilde y Emma D'Arcy. Más allá de su espectacular reparto, todas las miradas están ya puestas en la metamorfosis del protagonista.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.