Pocos podían imaginar que uno de los padres del reguetón acabaría defendiendo sus grandes éxitos en el escenario acompañado por una orquesta sinfónica. El reguetonero de Puerto Rico Yandel (49) está revolucionando la música urbana con un formato nunca antes visto, Yandel sinfónico, una gira mundial que el pasado fin de semana hizo parada en Barcelona y que le llevará a distintas ciudades de España en los próximos meses. En este espectáculo el puertorriqueño reinterpreta todos sus clásicos junto a Wisin, con el que formó dúo artístico durante 15 años, y también sus temas más nuevos en solitario, todo acompañado de un grupo de 45 músicos con instrumentos orquestales.
La idea original, cuenta el artista a La Vanguardia, salió de una colaboración con la Florida International University de Miami, cuando le pidieron que compartiera escenario con estudiantes de conservatorio en la entrega de unas becas estudiantiles: “Al principio me asusté un poco y dije ‘frénate’, pero ya cuando entré dentro y vi y escuché y dije wow, esto es para llevar la música urbana a otro nivel. Así que me metí en un estudio a trabajar. Aunque antes les pregunté si de verdad querían perreo. Después, me tomé el atrevimiento de hacer el show completo y de trabajarlo y por eso estamos aquí”.
Los primeros acordes del espectáculo no salen de un sintetizador ni de una mesa de mezclas como es habitual en los conciertos de música urbana. Los marcan los violines. Después entran los metales, la percusión y, finalmente, aparece la voz de Yandel para darle un nuevo aire a algunos de los himnos que marcaron los inicios del reguetón, como Noche de sexo, Rakata, Abusadora o Besos mojados, entre muchos otros.
“Con todos estos años yo pensaba que ya lo había hecho todo, pero faltaba esto. Y ya no me imagino mis conciertos con un dj”, asegura. La acogida internacional confirma que el experimento le ha funcionado. Ya sea en España, Inglaterra o Latinoamérica, Yandel asegura que la respuesta del público siempre le emociona. Además reconoce que un artista de su talla también siente nervios justo antes de cualquier concierto.
El capitán del reguetón llenó el Palau Sant Jordi junto a una orquesta de 45 músicos
En lo personal se define como un hombre sencillo y tranquilo. Y es que parece que a Yandel la fama no le haya cambiado ni un pelo. Hace tres décadas, antes de convertirse en figura de la música urbana, dedicaba su día a día a una pequeña barbería de barrio en Puerto Rico y aún bromea con ello durante esta entrevista, asegurando al que firma que “cuando necesites un recorte, ya tú sabes, me llamas y arreglamos”.
Ese perfil cercano del artista también se refleja en su vida familiar. Hace poco celebró sus bodas de plata con su esposa, Edneris Espada, y viaja habitualmente acompañado de ella y de sus dos hijos, Dereck y Adrián Malavé. Cuando le preguntan cuál es el secreto para mantener una relación durante tantos años, responde, entre risas, con una fórmula simple: “Hay que portarse bien”.
Su hijo Adrián, conocido artísticamente como Soür, también ha emprendido su camino en la industria musical, aunque por una vía distinta. “Él hace música rage. Me encanta verlo producir y atreverse a hacer con este estilo tan juvenil, y de momento yo le ayudo en su proyecto”, revela. Yandel quiere acompañarlo y aconsejarlo cuando lo necesite, pero sin condicionarlo. Considera que cada artista debe encontrar su identidad y desarrollar una voz propia. Esta forma de entender la música, basada en el apoyo y no en la competencia, es la misma que ha defendido durante toda su carrera y que, a su juicio, ha convertido las colaboraciones en motor de éxito y expansión internacional de la música urbana.
Yandel convirtió las colaboraciones en una de las señas de identidad de su carrera. Tanto durante su etapa con Wisin como ahora en solitario, ha compartido estudio con varias generaciones de artistas, desde pioneros del reguetón como Don Omar y Daddy Yankee hasta figuras que lideran la escena actual como Bad Bunny, Feid, Rauw Alejandro, J Balvin, Maluma, Ozuna y Rosalía.
Para él, Puerto Rico sigue siendo la gran referencia del género porque sus músicos poseen un “sazón” especial, una mezcla de identidad, ritmo y forma de interpretar que considera único.
También cree que el reguetón ha evolucionado desde sus orígenes. Reconoce que algunas de sus letras en el pasado fueron objeto de críticas por ser consideradas machistas, pero defiende que el género siempre ha reflejado la realidad de la calle. “La música urbana salió del barrio y una de las cosas que nos llamó la atención era que podíamos hablar de lo que vivíamos, por ejemplo en una discoteca, y eso nos enamoró. Soy una persona muy profesional y siempre trato de buscar esas buenas letras. Siempre tiro un poco de picardía, pero trato de no irme más para allá porque siento que ya no es lo correcto”.
Para Yandel esta es una nueva era, pues “nunca imaginé que acabaría haciendo una sinfónica. Si alguna vez lo veía, pensaba que eso no era para mi género”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.