Nueve meses después del fallecimiento de la actriz, su casa de Los Ángeles ha salido a la venta. Diane Keaton, que murió en octubre pasado a los 79 años compró la casa en 2011 por 4,7 millones de dólares y durante años disfrutó reformándola a su gusto buscando inspiración en la aplicación de fotos compartidas Pinterest. Lo contó ella misma en 2017 el libro La casa que Pinterest construyó. Keaton puso la casa en la venta en vida, en mayo de 2025, por 28,9 millones de dólares pero fue retirada del mercado tras su muerte. Ahora acaba de salir por un precio más rebajado, 22,9 millones de dólares, 20,1 en euros. Según la agencia de venta, alguien interesado ha hecho una oferta en firme por la propiedad.
Mientras preparaba el lanzamiento del libro, Keaton habló sobre cuánto había llegado a amar la casa; durante mucho tiempo buscó un lugar donde pudiera vivir para siempre hasta que se encontró con ella en Sullivan Canyon. El cuento de Los tres cerditos que su madre le narraba de pequeña fue determinante para hacerse esta casa de ladrillos. Su propietario es un fideicomiso a nombre de Diane Hall, su yo verdadero, por lo que se supone que sus hijos, Dexter y Duke, son los vendedores del hogar que compartieron con su madre varios años, residencia principal de la actriz desde 2017.
La residencia es de apariencia ecléctica: conserva los elementos más valiosos de la estructura original, como las vigas de ladrillo y madera, con paredes adornadas con citas poemas y si el exterior presenta una fachada tradicional de ladrillo rojo, el interior sigue una línea en blanco y negro mucho más moderna. “Se trata de ladrillos vintage de Chicago seleccionados a mano y una mezcla de materiales recuperados para darle un carácter inconfundible”, dice el anuncio. Techos altísimos, luz natural y trabajo artesano inspirado en las construcciones del valle vinícola de Napa (California) es el estilo final.
Dentro, cinco dormitorios y siete baños, sala de estar consta de una pared de ladrillo blanco distintiva que enmarca una enorme chimenea de leña. La cocina está iluminada con enormes tragaluces que acentúan las vigas de madera natural y una oficina se ha convertido en lo que parece un tablero de Pinterest vivo con una pared entera cubierta de recortes de revistas, piezas de arte, fotografías enmarcadas y un enorme cartel negro con 1948 escrito en ella en enormes letras blancas. Los versos de Gerald Stern decoran una de las paredes y en la parte superior de las escaleras, se lee ‘Mira, no tenemos tanto tiempo’.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.