El 30 de abril de 1983, Sevilla se echó a la calle. En la iglesia de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, María Isabel Pantoja Martín, radiante con su vestido de raso de siete metros de cola, se convertía en la esposa de Francisco Rivera 'Paquirri'. Ella era la tonadillera de moda y él, torero en el podium y recién divorciado de Carmen Ordóñez. La multitud, devota e incontrolable, pisó su cola nupcial provocando el desvanecimiento de la muy artística novia camino del enlace. Muchos años después le sobrevendría otro saliendo de la Audiencia de Málaga por motivos bien distintos. Aquella fue una de esas bodas que paralizan España pero también prólogo de una tragedia que marcaría para siempre a la artista.
La multitud pisó su cola nupcial y la novia se desvaneció camino del enlace. Años después viviría un episodio similar al salir de la Audiencia de Málaga El amor y la sentencia
Tras guardar luto durante un año, Pantoja volvió como un huracán de dolor y recuerdos, de sueños rotos y carne desgarrada ‘Marinero de luces’
Nueve meses después nacía Francisco ‘Kiko’ Rivera, el único hijo del matrimonio y que no guarda recuerdo de su padre: el 26 de septiembre de 1984, Paquirri moría tras una fatal cogida en Pozoblanco. Isabel, 28 años y un bebé en brazos, se convertía en la viuda de España. Tras guardar luto durante un año, Pantoja volvió como un huracán de dolor y recuerdos, de sueños rotos y carne desgarrada, con el disco Marinero de luces. La tragedia, lejos de apagarla, disparó su carrera y se convirtió en figura imprescindible llenando teatros con una mezcla de copla, folclore y melodrama como solo ella supo y ha sabido administrar.
Fiel a la memoria del diestro, hasta que se cruzó en su vida el empresario Diego Gómez, solo le conocimos dos amistades especiales, la locutora Encarna Sánchez y su compañera de profesión María del Monte. Fue durante su proximidad con la cantante cuando Isabel viajó a Perú para adoptar a su hija, Chabelita entonces, Isa después. Quería ser madre de nuevo y no había varón a la altura. Treinta años después, no se ve con la niña ni se habla con María del Monte, Charo Reina, Justo Molinero, José Manuel Parada, Miguel Poveda, Falete, Graciela Otondo, Raquel Bollo, Las Mellis, Dulce, Diego Gómez… Isabel es la famosa española con más examigos en la cuneta.
Hubiera sido jinete de dragones en su propia ‘Canción de hielo y fuego’: la de Isabel es una vida épica de ascensos y caídas No diga Pantoja, diga Targaryen
El 21 de noviembre de 2014 entró, con gafas oscuras y paso muy digno, en la cárcel sevillana de Alcalá de Guadaíra Condenada en el marco del caso Malaya
De apellidarse Targaryen en lugar de Pantoja, hubiera sido legendaria jinete de dragones en su propia Canción de hielo y fuego: su vida es una épica de ascensos y caídas. A comienzos de los 2000 inició una relación con Julián Muñoz, alcalde de Marbella, que la arrastró al caso Malaya, la trama de corrupción que sacudió la Costa del Sol. La Justicia determinó que la cantante actuó como testaferro de dinero irregular y la condenó a dos años y un día de prisión por blanqueo de capitales. El 21 de noviembre de 2014 entró, con gafas oscuras y paso muy digno, en la cárcel sevillana de Alcalá de Guadaíra. Cuando salió de prisión, sumaba a su rango de Viuda el de Superviviente (ambas con mayúscula), tanto porque el disco homenaje a su amigo Juan Gabriel la devolvió a los escenarios como porque sus deudas con Hacienda la obligaron a participar en el reality homónimo a fin de generar ingresos.
En su cuita con el fisco, Isabel perdió todo su patrimonio y rehipotecar Cantora bajo cuerda provocó que su hijo se alejase de ella durante seis años. Tiene nietas y nietos con los que no se relaciona. Finalmente, madre e hijo se reconciliaron este pasado mes de marzo, poco antes de que Isabel emprendiera una gira por Latinoamérica y EE. UU. Kiko volvía a ser su apoyo emocional y hasta compañero ocasional de escenario. Como entonces. Isabel cumple hoy 70 años de arte, duelo, ego y escándalo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.