La colección primavera-verano 2027 de Dries Van Noten presentó una imagen del hombre delicado y sensible. Mediante una paleta de colores pastel, tejidos de organza cubiertos con pedrería y la aparición de modelos con bailarinas, Julian Klausner redefinió el concepto de masculinidad. Más allá de la propuesta estética de la firma belga, la incorporación de este tipo de calzado tradicionalmente asociado al armario femenino refleja un cambio más amplio que atraviesa la moda de hombre.
Durante las últimas temporadas, las firmas se han sumergido en una revisión de códigos y estilos que han definido el vestuario masculino, delimitando qué se podía llevar y qué no. La reinterpretación de las clásicas manoletinas por parte de Dries Van Noten se suma, así, a un movimiento que cuestiona las normas no escritas y sitúa a la moda en un escenario más libre, experimental y personal.
En febrero, Harry Styles asistió a la 68.ª edición de los premios Grammy con un traje de raya diplomática de la colección Métiers d’Art 2026 de Chanel que combinó con unas bailarinas de la maison . El cantante y su estilista, Harry Lambert, plantearon, en uno de los eventos musicales con mayor repercusión, otra forma de entender este calzado, alejado de las etiquetas de género.
Styles no fue el único. Antes, otras figuras del cine y la música, como Jacob Elordi o Bad Bunny, ya habían llevado bailarinas. El primero fue el cantante puertorriqueño, quien eligió un modelo con goma elástica de la colección preotoño 2025 de Valentino durante el estreno de Happy Gilmore 2 . Después fue Elordi, con otro diseño inspirado en unos náuticos que combinó con vaqueros y camisa rosa en el programa de Jimmy Kimmel en enero. A pesar de ser referentes de estilo, no es casualidad que la imagen de estos hombres con bailarinas esté cargada de significado.
Que un hombre lleve bailarinas representa una redefinición del concepto de masculinidad
Desde sus orígenes en el mundo de la danza del siglo XV, este calzado ha estado estrechamente vinculado a la mujer. Marie-Anne de Camargo fue la primera en sustituir los zapatos de tacón por otra opción plana y de suela fina para bailar. Desde entonces, se empezaron a usar las zapatillas de ballet sobre los escenarios. De nuevo, fue otra mujer quien incorporó los zapatos en el vestuario de diario. En 1940, Claire McCardell se inspiró en la forma del calzado del ballet para lanzar junto a Capezio el primer modelo de calle.
Poco a poco surgieron nuevas propuestas, como el popular modelo Cenicienta que Rose Repetto diseñó especialmente para Brigitte Bardot. Las manoletinas siguieron reforzando la idea de delicadeza, sensualidad y feminidad y, desde Audrey Hepburn y la princesa Diana hasta Kate Moss y Amy Winehouse, se mantuvieron presentes como un básico del vestuario femenino.
A pesar de que grandes diseñadores como Marc Jacobs y Manolo Blahnik lleven años usando bailarinas, hace solo seis desde que se planteó en la pasarela qué podía ocurrir al trasladar este calzado a las colecciones de hombre. Bode presentó para primavera-verano 2020 bailarinas inspiradas en las puntas de ballet. Más tarde, Simone Rocha las reinterpretó con versiones adornadas con brillantes y cintas alrededor del tobillo, evocando las clásicas Mary Jane.
Que hoy un hombre lleve bailarinas no es solo una cuestión de estilo, sino una redefinición del concepto de masculinidad. Colman Domingo es otro ejemplo de ello. En diferentes ocasiones, el actor ha elegido unas manoletinas clásicas con maxilazo de la línea de mujer de Valentino. Esta elección cuestiona las connotaciones y etiquetas asociadas a las bailarinas para que un look aparentemente provocador deje de serlo y termine convirtiéndose en una posibilidad más dentro del armario masculino.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.