A lo largo de la historia de la humanidad, sociedades de todo el mundo han enterrado a familiares muertos en sus hogares. “En el pasado, los asentamientos eran lugares donde vivos y muertos coexistían y se sentían como en casa”, dice la arqueóloga Sabina Cveček, del Museo Field de Chicago. La muerte formaba parte de la vida de todos.
Los antropólogos han documentado varias sociedades en todo el mundo que practicaban entierros residenciales, en los que las personas son enterradas dentro o muy cerca de sus casas. Esta práctica ya no es común, especialmente en Occidente, y sigue siendo un misterio el motivo por el que comenzó a utilizarse.
Un ritual prácticamente desaparecido
Así que Cveček juntó un equipo de especialistas para explorar el origen de este ritual y por qué ha desaparecido en gran medida. “Hasta ahora, nadie había intentado predecir si una sociedad practicaría o no los entierros residenciales”, asegura la autora principal del artículo publicado en la revista American Antiquity.
“Una de las teorías -explica Sabina Cveček- tiene que ver con el lugar donde vivían las personas y cuánto tiempo vivían allí. Algunos investigadores plantearon la hipótesis de que, una vez que las personas comenzaron a asentarse, podrían haber enterrado a sus muertos cerca de sus casas para marcar su territorio”.
Para investigar esta hipótesis, los arqueólogos examinaron una base de datos de registros culturales, o etnografías, que datan de varios siglos atrás. Crearon un conjunto de datos de 60 sociedades diferentes de todo el mundo y descubrieron que el 12% practicaban los entierros residenciales. Un porcentaje que les pareció bajo.
“Revisé los datos con Carol Ember, antropóloga de Yale, y coincidimos en que no veíamos muchos enterramientos residenciales en estos registros. Queríamos saber qué estaba pasando”, recuerda Cveček. Entonces contactaron con otros expertos más familiarizados con una mayor frecuencia de estas sepulturas en yacimientos antiguos.
Consultando otra base de datos crearon un nuevo conjunto a partir de registros arqueológicos que incluían información sobre sociedades de hace miles de años. “Las etnografías son casi tan antiguas como la práctica de la antropología cultural, por lo que solo se remontan a un par de siglos, pero la arqueología puede informarnos sobre sociedades de mucho más tiempo”, dice la investigadora.
El equipo examinó los registros funerarios de 49 yacimientos de todo el mundo y encontraron mucha más evidencia de entierros residenciales que en las etnografías de sociedades más recientes. “Fue increíble ver que cerca del 33 por ciento de las comunidades que estudiamos tenían algunos miembros de la familia enterrados dentro o alrededor de sus hogares”, apunta Cveček.
La pregunta entonces pasó a ser por qué los entierros residenciales eran mucho más comunes en las sociedades antiguas que en las más recientes. Aunque algunos especialistas han planteado la hipótesis de que esas tumbas estaban asociadas con personas que vivían en residencias más permanentes, los datos no respaldaron esta idea.
“Descubrimos que no existía una relación sólida entre la transitoriedad o permanencia de una sociedad y la probabilidad de que practicaran el entierro residencial”, explica la arqueóloga del Museo Field. Las bases de datos, en cambio, sí proporcionaron una posible explicación.
Un cambio a escala global
“En muchas etnografías, los antropólogos afirman que la sociedad descrita solía practicar entierros en sus hogares, pero que cesaron con la llegada de las principales religiones organizadas y la colonización, que tuvieron un impacto significativo en las prácticas funerarias a escala global durante los últimos cuatro siglos y más allá”, dice.
Los textos mencionan, por ejemplo, una cultura que solía enterrar a sus muertos en casa, pero que pasó a utilizar cementerios cristianos fuera del asentamiento; o que una sociedad solía enterrar a sus muertos en casa, pero que con la expansión del hinduismo adoptó la cremación.
La colonización tuvo un gran impacto
“Parece que la colonización tuvo un gran impacto, incluso con una práctica tan sensible e importante para la mayoría de las personas como la forma y el lugar donde enterramos a nuestros muerto. Esa es una de las razones por las que los entierros en hogares son mucho menos comunes en los registros etnográficos”, revela el estudio.
“Aunque los comportamientos culturales humanos son dinámicos, no estáticos, y en algunos de los casos estudiados, los cambios en las prácticas funerarias se produjeron mucho antes de la época colonial”, afirma Gary Feinman, investigador del Museo Field y coautor del estudio.
Todavía quedan interrogantes sobre qué factores influyen en la propensión de una sociedad a practicar los entierros en el hogar, pero Cveček afirma que la historia subyacente a esta práctica puede ayudarnos a conectar con nuestros semejantes en todo el mundo.
“Creo que el mensaje más valioso de este estudio es que existen muchísimas prácticas diferentes para llorar a los difuntos. Pero el entierro en el hogar, mantener a los muertos cerca de casa, fue una práctica presente en todo el mundo a lo largo de la historia de la humanidad”, concluye.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.