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Historia contemporánea Entrevista

Andrew Lownie, biógrafo del expríncipe Andrés: "Desde niño ha sido una persona con trastornos"

Para el historiador Andrew Lownie, autor de una demoledora biografía de Andrés de Inglaterra, la familia real británica protegió durante décadas al príncipe, lo que los convierte en cómplices. Este encubrimiento, asegura en esta entrevista, puede costarle muy caro a la monarquía más famosa del mundo

Andrew Lownie, biógrafo del expríncipe Andrés: "Desde niño ha sido una persona con trastornos"
Andrew Lownie, autor de 'Entitled: The Rise and Fall of the House of York'David Levenson / Getty Images
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Actualizado hace 45 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Educado en Cambridge, monárquico, historiador y escritor, Andrew Lownie es un producto del establishment  británico.
  • 02Sin embargo, sus biografías son una cruda disección de uno de los pilares del Reino Unido: la familia real.
  • 03En su último libro,  Entitled: The Rise and Fall of the House of York  (no traducido al español), disecciona las andanzas del ya expríncipe Andrés y de su esposa, Sarah Ferguson ( Fergie ).
  • 04Un trabajo, fruto de cuatro años de investigación, que la BBC equiparó a “ponerle una losa de cemento y lanzar al río” al hijo favorito de Isabel II.

Educado en Cambridge, monárquico, historiador y escritor, Andrew Lownie es un producto del establishment británico. Sin embargo, sus biografías son una cruda disección de uno de los pilares del Reino Unido: la familia real. En su último libro, Entitled: The Rise and Fall of the House of York (no traducido al español), disecciona las andanzas del ya expríncipe Andrés y de su esposa, Sarah Ferguson (Fergie).

Un trabajo, fruto de cuatro años de investigación, que la BBC equiparó a “ponerle una losa de cemento y lanzar al río” al hijo favorito de Isabel II. Sus más de 400 páginas —actualizadas tras las nuevas revelaciones del caso Epstein—, se leen casi como un auto judicial. Pero, como explica Lownie, era necesario construir un argumento sólido para denunciar los “errores catastróficos” y la corrupción de la monarquía más famosa del mundo.

Escribió la biografía de los duques de Windsor, Eduardo VIII y Wallis Simpson, las ovejas negras de la monarquía británica. ¿Qué tienen en común con los duques de York?

Hay algunos paralelismos interesantes, ya que ambos matrimonios sacaron provecho económico de su posición: Wallis Simpson inauguraba grandes almacenes y cobraba por asistir a eventos, algo muy similar a lo que hicieron Fergie y Andrés.

También hay un aspecto de los York que no ha salido a la luz, y es el de la traición: si el duque de Windsor pensó que podría volver como rey, Andrés creía lo mismo. Pensaba que Carlos, debido a sus problemas matrimoniales, debería abdicar y que él reinaría. Siempre ha existido esta tensión entre los hermanos, como la hubo entre Bertie [Jorge V] y David [Eduardo VIII].

Eduardo VIII, Duque de Windsor, y Wallis Simpson posan el día de su boda Chateau de Conde, France
Eduardo VIII, Duque de Windsor, y Wallis Simpson posan el día de su boda Chateau de Conde, FrancePropias

Otro paralelismo es que, mientras que el príncipe Guillermo —e, incluso, el rey Carlos y el príncipe Eduardo—, se han casado con mujeres que los han convertido en mejores hombres, el duque de Windsor y Andrés se casaron con mujeres que sacaron sus peores características.

Los duques se exiliaron y fueron condenados al ostracismo por parte de su familia, pero Isabel II tuvo una tolerancia infinita hacia los York…

Sí, en 1936 se mostraron mucho más firmes con los Windsor, pero entonces contaban con una prensa más servil y no existían las redes sociales; era más fácil controlar el discurso. Ahora están intentando enviar a Andrés al exilio en Sandringham, pero hoy es mucho más difícil controlar la narrativa.

Lo que realmente ha cambiado las reglas del juego ha sido la desclasificación de los archivos de Epstein, aunque muchas de las informaciones que dicen que son nuevas ya estaban en mi libro. Pero la familia real no reaccionó cuando se publicó: no hicieron nada hasta que el príncipe Guillermo vio la gravedad del asunto.

Dicen que esta es la mayor crisis desde la abdicación de Eduardo VIII, pero es mucho más seria, porque esta lleva quince años gestándose. La familia real siempre ha abordado los problemas de Andrés de forma insuficiente y tardía.

¿Era realmente el favorito de la reina?

Sin duda. Y creo que ese era el problema. Desde niño, Andrés ha sido claramente una persona con trastornos: padece algún tipo de enfermedad mental, su comportamiento es extraño, pero creo que ella lo protegía.

El expríncipe Andrés durante la ceremonia de coronación de Carlos III celebrada el 6 de mayo de 2023 
El expríncipe Andrés durante la ceremonia de coronación de Carlos III celebrada el 6 de mayo de 2023 ANDY RAIN / EFE

Antes, lo que hacían con los miembros de la realeza que no encajaban era apartarlos: lo hicieron con el príncipe Juan [el hijo menor de Jorge V y la reina Mary] y con dos primas de la reina madre, a las que internaron en un manicomio.

Pero en el caso de Andrés, en lugar de decir: “tenemos a uno problemático y vamos a ocuparnos de él”, utilizaron su poder para fabricar una narrativa. Este es el tema subyacente de todos mis libros: la narrativa inventada.

Muchas de las fuentes de Entitled proceden de la prensa, incluyendo diarios sensacionalistas y revistas del corazón. Al investigar, ¿le resultó difícil separar los rumores de los hechos?

Este es el primer libro en el que no he tenido acceso a documentos oficiales y me he basado en entrevistas; ha sido mucho más periodístico. El problema de escribir sobre miembros de la realeza vivos es que no hay documentos públicos, todo es confidencial. Y es cierto que gran parte de la información que utilicé procede de la prensa —y de algunos tabloides, como el Daily Mail, que, irónicamente, resultó ser muy preciso—. Mi metodología fue recopilar los artículos sobre los York de los últimos 60 años y crear una enorme línea temporal, un día a día. Y a partir de ahí contacté a las personas citadas, para intentar corroborar lo que pudo haber ocurrido.

Los abogados de las editoriales se mostraron muy inflexibles en que debía tener dos fuentes para cada afirmación y hubo muchas cosas que no pude defender del todo; sabía que eran ciertas pero las tuve que eliminar.

Se puso en contacto con unas tres mil personas, pero solo una décima parte de ellas accedió a hablar con usted. ¿Sigue blindado Andrés Mountbatten-Windsor?

Sí, creo que la gente tiene miedo. Muchos de los que contacté siguen en sus círculos sociales y no quieren verse perjudicados. También hay una especie de pundonor colegial de hablar sobre la persona, aunque yo no buscaba necesariamente trapos sucios: solo quería historias sobre Andrés, también positivas.

Pero trescientos testimonios son muchos para un libro sobre la realeza, aunque es impactante que tantos que claramente saben mucho más no hayan hablado. Es una de las razones por las que creo que debería haber una investigación parlamentaria sobre Andrés, que se les obligara a testificar bajo juramento, porque los antiguos directivos de UKTI [organismo del gobierno para el comercio y la inversión, donde Andrés fue representante especial] y los antiguos embajadores en Azerbaiyán y de Kazajistán [países donde hizo negocios] saben mucho.

Imagen de la boda del príncipe Andrés y Sarah Ferguson 
Imagen de la boda del príncipe Andrés y Sarah Ferguson Getty

¿Por qué cree que aún hay tanta deferencia en torno a la monarquía británica? ¿Es cuestión de orgullo nacional?

Esa es la gran pregunta, aunque creo que las cosas están cambiando, porque si alguien como yo —un producto del sistema— y otras personas que uno pensaría que defenderían a la familia real estamos diciendo lo mismo, la monarquía tiene un problema. Un problema que se han buscado ellos mismos, al aprovecharse de su posición.

Pero sí, es extraordinaria la deferencia hacia ellos y hacia Isabel II: la reina no podía hacer nada malo, era una santa. Pero eso es un mito, forma parte de esa bonita narrativa fabricada: la realidad es que antepuso a su hijo a la monarquía.

Sabiendo lo que sabemos ahora sobre Andrés Mountbatten Windsor, ¿se podría decir que Isabel II fue cómplice del comportamiento de su hijo?

La versión que dan es que no lo sabía, que él le mintió… Pero, como explico en el libro, en su entorno hubo mucha gente que le informó y ella no quiso darse por enterada. También, cuando alguien sacaba a relucir ciertos asuntos, se lanzaron muchas amenazas de acciones legales. Así que sí, fue cómplice. Creo que familia real se ha convertido en una institución corrupta, porque no ha habido rendición de cuentas y por eso necesita una reforma.

La reina Isabel II y el duque de York, en 2019
La reina Isabel II y el duque de York, en 2019AP

¿La monarquía británica podrá sobrevivir a Andrés Mountbatten Windsor?

Están en una encrucijada, porque, si dicen la verdad, si admiten que fueron cómplices, si se descubre que Carlos encubrió a Andrés y que obstaculizó el curso de la justicia, su posición se vuelve insostenible; debería abdicar. Creo que debería ser el chivo expiatorio: él asume la culpa y Guillermo, que no parece estar comprometido, puede empezar de cero. Así se restauraría la confianza, un poco como lo que sucedió con Felipe y Juan Carlos en España.

También creo que, si son transparentes con respecto a sus finanzas, si se someten al escrutinio parlamentario, etc., la gente dirá: “Mirad, este era una manzana podrida, pero lo habéis gestionado bien y eso es estupendo”.

Pero no parece que lo estén haciendo…

Por ahora lo que hacen es esperar a que el problema se solucione por sí solo y seguir como si nada. Pero si continúan así, creo que perderán el respeto. Podrán salir en el [desfile ceremonial] Trooping the Colour, pero no habrá nadie que los mire, porque parecerán irrelevantes. No creo que la monarquía vaya a desaparecer: simplemente, a nadie le importará. Llegaremos a un punto en el que la gente no querrá financiar, por ejemplo, los enormes costes de seguridad y habrá más presión para que renuncien a muchas de sus propiedades.

La familia real británica durante el desfile ceremonial 'Trooping the Colour' de 2025
La familia real británica durante el desfile ceremonial 'Trooping the Colour' de 2025Toby Melville / Reuters

Su libro sobre los York se lee casi como un auto judicial: expone meticulosamente los hechos, las cifras, la desmesura del gasto, el sentido de superioridad, la huella de carbono, la codicia, la corrupción, los amantes, las prostitutas y la larga relación de Andrés con un conocido pederasta… ¿Qué fue lo que más le impactó mientras investigaba?

No quería ser el fiscal en un juicio, pero había que exponer los datos y mostrar la profundidad y la recurrencia de los hechos. Creo que lo que me impactó fue que hubo varias oportunidades para abordar estos comportamientos, pero la familia real no hizo nada al respecto. El hecho de que la reina hiciera la vista gorda y permitiera que continuaran y que se presionara a los medios de comunicación para que no informaran… Creo que eso es lo que me impactó: que no se trataba solo de la historia de una manzana podrida, sino de una institución que se estaba echando a perder.

En su libro afirma que Epstein era un agente soviético. ¿Cómo lo sabe?

Porque he visto los informes de inteligencia. Mis contactos en los servicios de inteligencia estadounidenses me facilitaron material que demostraba que los rusos lo habían reclutado, básicamente para comprometer a otras personas en una enorme operación de “trampa amorosa”. Lo han confirmado agentes británicos como Christopher Steele [exmiembro del MI6 en Moscú]. Hemos tenido diputados en la Cámara de los Comunes y comentaristas, informados por Whitehall, diciendo exactamente lo mismo. Epstein también trabajaba para el Mosad, pero puedes apoyar a dos equipos de fútbol a la vez.

Jeffrey Epstein en el 2005
Jeffrey Epstein en el 2005Patrick McMullan

¿Qué va a pasar con Andrés tras su detención?

Lo más probable es que la policía siga el procedimiento habitual: primero lo investigarán y luego la Fiscalía dirá: “No tenemos pruebas suficientes, no tendrá un juicio justo, no era un funcionario público…”. La defensa de Andrés consistirá en llamar a su hermano como testigo y, dado que el rey no puede presentar pruebas en su propio tribunal, el caso se desmoronará. Así que, básicamente, será una farsa. Por eso Andrés no está preocupado en absoluto, solo tiene que aguantar y lo dejarán en paz.

Andrés junto al rey Carlos III
Andrés junto al rey Carlos IIIJoanna Chan / Ap-LaPresse

Tras escribir este libro… ¿Sigue siendo monárquico?

Sí, aunque soy un monárquico más bien desilusionado. La monarquía genera estabilidad, poder blando y mantiene unida a la nación en momentos de crisis… Hay muchos buenos argumentos para los monárquicos, por eso es importante que den un buen ejemplo.

Y si estoy desilusionado no es por cómo ha actuado Andrés, sino por cómo ha reaccionado su familia: no han aprendido ninguna lección y es lo que me pone nervioso. Pero se puede seguir creyendo en una institución aunque muchos de sus miembros, no solo Andrés, sean básicamente corruptos.

¿A qué otros miembros se refiere?

Me temo que el rey Carlos es corrupto por dos cosas: por la manera en la que ha cubierto a Andrés y por cómo aún lo están intentando proteger con cortafuegos o lanzando a sus hijas [las princesas Eugenia y Beatriz] a los lobos, para distraer la atención.

También se sabe que Carlos aceptó dinero de donantes para Dumfries House [una mansión escocesa, que adquirió en 2007]. No se lo metió en el bolsillo, pero ha tratado con personajes muy poco recomendables para financiar sus proyectos.

Carlos de Inglaterra en Dumfries House en abril de 2022
Carlos de Inglaterra en Dumfries House en abril de 2022Andrew Milligan / Terceros

Y hay cuestiones importantes acerca de cómo se gestionan los ducados de Lancaster y Cornualles, propiedades privadas del rey, que está haciendo lobby para mantener o conseguir privilegios. Por eso digo que es corrupto, porque ha utilizado su estatus real para hacer dinero personal.

El problema es que la familia real no tiene nadie a su alrededor que les diga la verdad, sólo escuchan a los que les dicen lo que quieren oír. Están en una cámara de eco y por eso necesitan amigos sinceros —o gente como yo—, que les diga que no pueden continuar así. Dicen que queremos derribar la monarquía, pero lo que intentamos es salvarla de sí misma.

Eva Millet
Eva Millet
Historia contemporánea

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.