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Vázquez Montalbán: “Tras la isla de Sant Jordi, un océano de naufragios”

El legendario escritor barcelonés apeló en el pregón del Día del Libro que pronunció en Ateneu Barcelonès al papel redentor de la lectura en una sociedad desleída

Vázquez Montalbán: “Tras la isla de Sant Jordi, un océano de naufragios”
Manuel Vázquez Montalbán Salvador Sansuán / Propias
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Actualizado hace 44 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Sólo Manuel Vázquez Montalbán podía pronunciar un discurso menos triunfalista y autocomplaciente sobre el papel del escritor y los hábitos de lectura en un Día del Libro.
  • 02Fue en 1992, cuando aceptó la invitación de Heribert Barrera, presidente del Ateneu Barcelonès, a cuya junta también pertenecía entonces el escritor.
  • 03No fue un pregón de Sant Jordi al uso, como los que años después institucionalizaría el Ayuntamiento de Barcelona.
  • 04Ni siquiera una reflexión literaria, sino más bien una exposición sociológica e histórica sobre la lectura, con unas conclusiones poco halagüeñas.

Sólo Manuel Vázquez Montalbán podía pronunciar un discurso menos triunfalista y autocomplaciente sobre el papel del escritor y los hábitos de lectura en un Día del Libro. Fue en 1992, cuando aceptó la invitación de Heribert Barrera, presidente del Ateneu Barcelonès, a cuya junta también pertenecía entonces el escritor.

No fue un pregón de Sant Jordi al uso, como los que años después institucionalizaría el Ayuntamiento de Barcelona. Ni siquiera una reflexión literaria, sino más bien una exposición sociológica e histórica sobre la lectura, con unas conclusiones poco halagüeñas. Y es que vender libros no significa leerlos ni parece incidir en el fomento de la lectura.

Los datos le daban –y le siguen dando– la razón. Aunque la Transición trajo consigo un notable incremento de la oferta editorial y las reformas educativas fomentaron el pensamiento crítico, los índices de lectura de Catalunya y España se mantuvieron muy por debajo de la media europea para configurar lo que se dio en llamar la “paradoja editorial española”, ya que el quinto país que más editaba era el que tenía un peor consumo interno.

Ante esta realidad, Vázquez Montalbán sí tenía claro que el libro, aun en la eufórica Barcelona olímpica, seguía teniendo una función que cumplir y seguía siendo una amenaza para el pensamiento único. Así que, ni que fuese siguiendo una liturgia social, invitaba a su auditorio a salir a la calle a buscar ese libro que diese sentido a su vida. Porque, al fin y al cabo, y según sus propias palabras, sólo la religión de palabras que es la literatura tiene respuestas para todos los silencios.

El discurso

“Periódicamente se renueva la discusión y la reflexión crítica sobre el índice de lectura en nuestra sociedad asumiendo el hecho objetivo de que nuestra sociedad y en conjunto la del Estado es una de las que tiene el índice más bajo de toda Europa. Esto da pie a reflexiones de carácter pesimista, y un cierto consuelo supondría que en el conjunto del Estado sea Catalunya uno de los lugares que tiene un nivel más alto. Aunque de todas formas esto conduce continuamente a que nos planteemos por qué se lee, por qué se ha leído, por qué se han creado hábitos de lectura.

”Los hábitos de lectura en la etapa moderna, en la que aparece el lector, en la que podemos llamar la sociedad literaria, se producen por tres factores importantes. Uno, la existencia de una burguesía ilustrada que convierte la lectura en un acto de prestigio que imitar generando una implantación social: la aparición del lector que imita esta práctica de prestigio y convierte el hábito de lectura en una forma de demostrar su nivel cultural.

”Desafortunadamente, en España la burguesía ha sido siempre poco ilustrada, no ha sido una clase hegemónica que haya creado hábitos culturales importantes y es precisamente una clase que se ha caracterizado por cierto menosprecio de lo cultural, sin tener en cuenta las excepciones lógicas que se dan siempre en toda regla.

No hemos tenido una política cultural que haya estado al lado de la creación de una auténtica sociedad literaria

”Un segundo factor importante es la democracia como un motor de la inculcación, la transmisión y socialización de la cultura. Desafortunadamente también hemos tenido muy pocas épocas de democracia. Por lo tanto, este segundo factor de inculcación de la lectura también ha estado condenado al fracaso.

”El tercero sería la política cultural, una política de Estado que ha permitido incluso a estados totalitarios índices de lectura altísimos gracias a la inculcación del hábito de leer como una necesidad social, incluso como un instrumento de control social. Pero tampoco hemos tenido una política cultural que haya estado al lado del libro, al lado de la creación de una auténtica sociedad literaria.

”Debido a ello, a veces se ha derivado la sensación y la conclusión de la muerte del libro en una época en la que estamos matando continuamente cosas y hablando de la muerte de Dios, la muerte del hombre, la muerte de Marx, la muerte del libro... Pero sin duda, de vez en cuando, el libro vuelve a dar la sensación de que está vivo, de que tiene una función que cumplir.

El libro aún es peligroso, aún puede transmitir conocimientos críticos v la voluntad de cambiar el mundo

”Yo sólo aportaría tres hechos. Primero: aún hay libros que tienen que atravesar las fronteras de noche. Cuando un objeto de cultura, cuando una creación del hombre, tiene que cruzar las fronteras de noche quiere decir que aún tiene la posibilidad de influir sobre la historia y de cambiar la historia.

”En segundo lugar, el signo fundamental para demostrar que ha llegado el fanatismo, que ha llegado el totalitarismo, aún son las hogueras de libros. Este signo demuestra que el libro aún es peligroso, que el libro aún puede transmitir conocimientos críticos, que aún puede transmitir la voluntad de cambiar la condición humana y de cambiar la condición social.

”Y sobre todo sabemos, especialmente hablando de aquellas personas que no pertenecen a sectores sociales culturalizados, que muchas veces un libro ha cambiado una vida, ha cambiado el sentido de una existencia personal, y por lo tanto, ni que fuera sólo por eso, el libro continuaría teniendo una importancia trascendental.

El escritor no puede engañarse y creerse un Prometeo que ha robado el lenguaje a los dioses

”Es posible que el hecho de escribir, editar, comprar, leer libros sólo sea una liturgia, una más, dentro de un territorio cultural, sociológico, psicológico específico. Lo que llamamos sociedad literaria. Es verdad que el libro ha perdido el carácter de vehículo hegemónico para la transmisión de memoria, deseo, conocimiento y esperanza.

”No hay duda de que el escritor no puede seguir engañándose a sí mismo y creerse un Prometeo que ha robado el lenguaje a los dioses para darlo a los hombres. Pero cada 23 de abril esta ciudad se convierte en un libro abierto, lleno de libros y flores, y sería mezquino robar a sus ciudadanos la ilusión de formar parte de una religión de palabras que tiene respuestas para todos los silencios.

”Y los ciudadanos miran, tocan y compran los libros como criaturas tiernas y huérfanas que reclaman ser reconocidas y adoptadas. Y nosotros, los escritores, disfrutamos de la condición de reyes por un día, señalados por todo el mundo como si los dedos fuesen mágicos y nos otorgasen la soberanía de un reino sin fronteras y sin malos recuerdos.

Tenemos la ilusión de formar parte de una religión de palabras que tiene respuestas para todos los silencios

”Más vale, por lo tanto, vivir este día, fruto de una antigua complicidad de la gente que aún necesita la alternativa de una realidad reorganizada mediante las palabras, un nuevo orden de la conciencia de sí misma, de los otros y del mundo construido con palabras. Es posible que el 23 de abril sea una isla de autoengaño en medio de un océano donde esperan toda clase de naufragios. Pero sin autoengaños no existirían los sentimientos más nobles ni las sensaciones más generosas.

”Nos tenemos que felicitar también porque existan instituciones como el Ateneu Barcelonés, que también es una isla de cultura. Es decir, de patrimonio y de conciencia, que debe abrir las puertas todo el año y ofrecer un espejo exigente a los ciudadanos y un puente para superar el aislamiento que hoy sufre la cultura crítica. Ésta es la casa de la gente que no lo sabe todo y el libro es la esperanza para la gente que aún no lo sabe todo. El encuentro entre el Ateneu y el libro era, pues, inevitable.

”Y más allá de las palabras y de estas paredes llenas de libros cautivos que esperan la liberación cotidiana del lector tenemos que salir lo antes posible a la calle a comprar libros. Desde el eterno optimismo de que en el interior de uno de estos libros, si no es hoy el próximo 23 de abril o el otro, encontraremos la clave que dará sentido a nuestra vida y a nuestra historia.

”Los libros hacen evidente cuántos velos nos separan aún de la verdad desnuda y quizá forman parte de la necesidad de dar vueltas alrededor de un descubrimiento tan definitivo como irreparable. Salgamos a la calle, nos espera nuestro libro y una rosa que necesariamente será para los otros. Aunque no tengo nada contra el narcisimo y si queréis compraros una rosa para vosotros mismos llevadla con dignidad como un aviso de solidaridad y de fiesta.”

Ramón Álvarez
Ramón Álvarez
Historia contemporánea

Redactor de la sección de Continuidad y colaborador del canal Historia y Vida. Ha trabajado en La Revista del Sábado, Deportes, Magazine y Última Hora y ha coordinado el suplemento económico Dinero. Autor de varias obras divulgativas

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.