Uno de los edificios más singulares de Buenos Aires cuesta 8 millones de dólares
El chalet Díaz fue inaugurado en 1927, una década antes de que se abriera la avenida 9 de Julio, que atraviesa el centro de Buenos Aires, en medio de la cual se haya el emblemático Obelisco, principal lugar de protestas y celebraciones deportivas de los argentinos.@maikofpv
01El inmigrante sevillano Rafael Díaz quería un lugar para hacer la siesta y se construyó un chalet.
02Lo particular es que no lo hizo en un solar sino en lo alto de un edificio en pleno centro de Buenos Aires.
03La extraña construcción llama la atención a todo el que pasa por la avenida 9 de Julio, a la que comúnmente se atribuye el récord de ser la arteria urbana más ancha del mundo, con sus 140 metros, 16 carriles y, plantado en el medio, el emblemático Obelisco que parece pequeño visto desde las alturas del chalet, cuyos propietarios acaban de poner en venta por ocho millones de dólares.
04En la encarecida economía argentina de Javier Milei, el precio no es tan alto si se tiene en cuenta que no solo incluye la casa, sino también todo el edificio de nueve pisos de oficinas en que se sustenta, de 800 metros cuadrados por planta, además de un parking subterráneo y un local comercial a pie de calle.
El inmigrante sevillano Rafael Díaz quería un lugar para hacer la siesta y se construyó un chalet. Lo particular es que no lo hizo en un solar sino en lo alto de un edificio en pleno centro de Buenos Aires. La extraña construcción llama la atención a todo el que pasa por la avenida 9 de Julio, a la que comúnmente se atribuye el récord de ser la arteria urbana más ancha del mundo, con sus 140 metros, 16 carriles y, plantado en el medio, el emblemático Obelisco que parece pequeño visto desde las alturas del chalet, cuyos propietarios acaban de poner en venta por ocho millones de dólares.
En la encarecida economía argentina de Javier Milei, el precio no es tan alto si se tiene en cuenta que no solo incluye la casa, sino también todo el edificio de nueve pisos de oficinas en que se sustenta, de 800 metros cuadrados por planta, además de un parking subterráneo y un local comercial a pie de calle.
El Ayuntamiento de Buenos Aires declaró la curiosa construcción como “patrimonio cultural” de la ciudad en el 2014
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El singular inmueble es propiedad de una sociedad donde todos sus accionistas son descendientes de Díaz, quien a los 14 años, a finales del siglo XIX, llegó de Andalucía junto a su madre, con una mano delante y otra detrás, como tantos inmigrantes españoles que hicieron las Américas.
Don Rafael hizo fortuna con la fabricación de muebles y en 1927 construyó el edificio para instalar “la mueblería más grande de Sudamérica”, como rezaba la publicidad de la época. Esta gran superficie de nueve pisos fue coronada por el chalet de 250 metros cuadrados, dos plantas, buhardilla y una amplia terraza, al que los clientes de la tienda no podían subir y que, según cuenta a La Vanguardia su bisnieto, Diego Sethson Díaz, solo era utilizado por el sevillano “para dormir la siesta” y no tener que desplazarse a comer a su casa de Banfield, a las afueras de Buenos Aires.
Dotado de una pionera visión comercial, este emprendedor también instaló en la terraza dos grandes antenas y creó LOK Radio Muebles Díaz, una emisora que ofrecía capsulas musicales de media hora con cinco minutos de publicidad de los productos de su tienda. Posteriormente, las antenas acabarían en poder de Radio Rivadavia, que aún hoy es una de las principales emisoras argentinas.
Imagen del Chalet Díaz desde la terraza del edificio Robert Mur / Colaboradores
Visionario, Díaz abrió la tienda nueve años antes de que en 1936 se inaugurara el Obelisco y también antes de que al año siguiente se abriera a la circulación el primer tramo de la 9 de Julio, que llevaba proyectada desde finales del siglo XIX. Y además logró que el inmueble, cuya fachada no da a la avenida sino a la adyacente calle Sarmiento, se elevara por encima de la manzana y el chalet pudiera verse desde la base del Obelisco.
“Buscó hacer algo distinto en la ciudad de Buenos Aires”, dice su bisnieto. “Usó el chalet como artilugio de venta, porque vos comprás muebles para una casa”, añade Diego Sethson Díaz, al teléfono desde la capital argentina. “Deseo que el comprador entienda el valor y la historia; no solo es la historia de un chalet, es la historia de un inmigrante”, agrega.
Sethson, que prepara un documental sobre el edificio, intentó evitar la venta del chalet organizando eventos durante dos años, entre el 2021 y el 2023, gracias a los cuales por primera vez cientos de porteños tuvieron la oportunidad de visitar “la casita de la 9 de Julio”, como también se la conoce. El descendiente de aquel inmigrante se resigna con amargura a la venta. Tras la pandemia, el hábito del teletrabajo hizo que cayera la demanda de oficinas en el centro de la capital argentina.
Tras amasar un pequeño patrimonio empresarial que incluía cines, un teatro o un hotel, además de tierras, Díaz falleció en 1968. La mueblería cerró en 1984 y todos los pisos fueron alquilados como oficinas, si bien el chalet continuó cerrado.
El Ayuntamiento de Buenos Aires declaró la curiosa construcción como “patrimonio cultural” de la ciudad en el 2014.
El edificio se anuncia en el principal portal inmobiliario de Argentina: “Oportunidad única de adquirir el chalet más famoso del país. Viene además con 10.000 m2 corporativos. El último escondite de Buenos Aires”.
Robert Mur
Internacional
Redactor de la sección de Internacional. Antes fue corresponsal de La Vanguardia en Latinoamérica (2004-2021). Licenciado en Periodismo (UPF). Diplomado en Biblioteconomía y Documentación (UB)
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.