El salario medio en la Unión Europea varía de forma significativa dependiendo del país. Según los datos de Eurostat, Luxemburgo encabeza el ranking con más de 81.000 euros brutos anuales, seguido de Dinamarca con 67.600 euros e Irlanda, con un salario medio de 58.700 euros. En los últimos puestos de la lista se sitúan Bulgaria con 13.500 euros, Hungría con 16.800 euros y Grecia con 17.000 euros.
Los países con mayores salarios comparten economías más productivas, con una fuerte presencia de multinacionales y sectores de alto valor añadido, como la tecnología o las finanzas. En cambio, en los países con salarios más bajos predominan sectores tradicionales, donde se genera menos valor por trabajador. En Grecia, por ejemplo, hay que sumarle el factor de la crisis económica de 2008 que provocó la bajada generalizada de salarios y en Hungría y Bulgaria hay una fuerte emigración laboral hacia países como Alemania.
España se sitúa en una posición intermedia, con un salario medio de unos 32.500 euros brutos al año. La estructura económica, con un peso importante del turismo y los servicios, explica en parte esta posición, por debajo de países como Francia o Italia.
Los jóvenes menores de 30 años cobran entre un 15% y un 25% menos que la media general En todos los países de la Unión Europea
Las diferencias salariales entre países responden principalmente a factores económicos y no tanto geográficos. Sin embargo, el norte y el centro de Europa concentran industrias más avanzadas y productivas, mientras que en el sur y el este predominan sectores con menor valor añadido, según reconoce la Comisión Europea.
El coste de la vida reduce parte de las diferencias en el salario. En Dinamarca los precios están un 43% por encima de la media de la UE, frente a España, donde son un 9% más bajos, según datos de Eurostat. Por ello, aunque los salarios en el norte duplican a los del sur, el poder adquisitivo real es menor de lo que sugieren las cifras brutas.
También hay que tener en cuenta qué parte del sueldo se va en impuestos. En la Unión Europea, los países donde más impuestos se pagan suelen estar en el norte y centro del continente, como Dinamarca o Bélgica. Allí, un trabajador medio puede llegar a destinar entre un 40% y más del 50% del sueldo a impuestos y cotizaciones, según un informe de la OCDE. En cambio, en países como Irlanda, Malta o Chipre la carga es menor. En la mitad de la tabla se encuentran países como España, donde lo habitual es que alrededor de un 25% del sueldo se destine a impuestos.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.