01La destreza de las fuerzas armadas estadounidenses se ha mostrado claramente en los cielos sobre Irán.
02Durante los 38 días de campaña aérea, los aviones de combate realizaron más de 13.000 salidas, arrasando las fuerzas armadas iraníes, instalaciones industriales y nucleares.
03La operación ha sido un ejemplo de planificación meticulosa y brillantez táctica.
04Todo esto, además, mientras la cúpula militar estadounidense también libraba otra batalla interna: con su propio secretario de Defensa.
La destreza de las fuerzas armadas estadounidenses se ha mostrado claramente en los cielos sobre Irán. Durante los 38 días de campaña aérea, los aviones de combate realizaron más de 13.000 salidas, arrasando las fuerzas armadas iraníes, instalaciones industriales y nucleares. La operación ha sido un ejemplo de planificación meticulosa y brillantez táctica. Todo esto, además, mientras la cúpula militar estadounidense también libraba otra batalla interna: con su propio secretario de Defensa.
El secretario de Estado de Defensa (actualmente, de Guerra), Pete Hegseth, ayer en un 'breafing'el PentágonoNathan Howard / Reuters
El 2 de abril, Pete Hegseth destituyó al general Randy George, el oficial del ejército estadounidense de mayor rango, y relevó de sus cargos a otros dos altos mandos. Que esto haya ocurrido en plena guerra, la más importante de Estados Unidos en décadas, con tropas terrestres camino del golfo Pérsico, es algo casi sin precedentes, según antiguos oficiales militares. Hegseth no ofreció ninguna explicación para los ceses repentinos. Pero, muy probablemente, son las últimas víctimas de su continua purga en la cúpula militar estadounidense.
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The Economist ha hablado con varios antiguos altos mandos militares, algunos de los cuales se han visto afectados por las recientes purgas. Describen un Pentágono dominado por el rencor, la politización y la obsesión del secretario por imponer una “ética guerrera” viril y antiwoke, que se llega a traducir en desprecio por el derecho internacional. En las ruedas de prensa sobre la Operación Furia Épica, el antiguo presentador de Fox News, con su característico peinado de gomina, a veces parece más interesado en librar guerras culturales que en la de Irán. “Es como un niño de 12 años con un arsenal de muñecos de acción militares al que le gusta jugar a la guerra”, suspira uno de los ex altos mandos.
Hegseth ha destituido al menos a 21 generales sin otro motivo aparente que su raza, sexo o inclinaciones políticas
Desde que asumió el cargo el año pasado, Hegseth ha destituido al menos a 21 generales. Muchos parecen haber sido apartados sin otro motivo aparente que, posiblemente, su raza, sexo o supuestas inclinaciones políticas. “Es algo sin precedentes, no hay nada comparable a destituir a 21 altos mandos sin una razón clara”, afirma Kori Schake, del American Enterprise Institute, un grupo de expertos. “Ha desperdiciado siglos de talento.”
Por su parte, se informa de que el general George se opuso a la inusual decisión de Hegeth de retirar el mes pasado a cuatro oficiales—dos hombres negros y dos mujeres—de una lista de ascensos. Algunos mandos están decidiendo jubilarse anticipadamente o retirar su nombre de los consejos de promoción, lamenta Nancy Lacore, una almirante obligada a retirarse el año pasado y que ahora se presenta como candidata al Congreso en Carolina del Sur.
Sus sustitutos, en su mayoría, cuentan con una sólida preparación y no presentan un sesgo partidista evidente. Sin embargo, algunas designaciones han generado sorpresa. La promoción del general Christopher LaNeve como reemplazo del general George es un ejemplo. Exasistente militar de Hegseth, el general LaNeve tiene una experiencia limitada para el puesto de Jefe del Estado Mayor del Ejército, un cargo que implica tareas como la selección, formación y equipamiento de soldados. Eso sí, el general llamó al presidente Trump pocas horas después de su investidura para darle la bienvenida de nuevo al cargo. “¿Pero este hombre ha salido de una película o qué?”, comentó el presidente.
El destituido jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, en un acto en Arlington en 2025 JIM LO SCALZO / EFE
Un alto asesor jurídico militar recientemente jubilado (abogado del ejército) expresó su preocupación porque la nueva generación de abogados intenta construir una justificación legal para cualquier cosa que la Administración les pida. “La mentalidad de Hegseth es la victoria a cualquier precio”, lamenta un alto cargo militar. “Estamos viendo un conflicto real con todo aquello que pensábamos que defendíamos como institución militar”.
¿Por qué está haciendo esto Hegseth? “Los errores que intenta corregir probablemente son las cosas que le enfadaban cuando era teniente y capitán de la Guardia Nacional”, afirma un ex alto cargo militar. Hegseth llegó a decir que el ejército le “escupió” después de que sus propios compañeros le señalaran como una “amenaza interna” por el tatuaje de Deus Vult [“Dios lo quiere”, un lema de los cruzados] en su brazo, un símbolo utilizado por nacionalistas blancos. Quienes conocen el Pentágono aseguran que el secretario a veces parece desconcertado durante las reuniones informativas. “Puede que sienta que es un impostor cuando se trata de cuestiones estratégicas”, añade otro antiguo alto mando militar.
Es un verdadero mérito de las fuerzas armadas estadounidenses haber actuado tan bien a pesar de todo esto. Esto se debe, en gran parte, a su supremacía tecnológica, décadas de experiencia en combate y una cultura apartidista que Hegseth pone en peligro. Los daños que está causando pueden prolongarse más allá del conflicto con Irán.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.