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Internacional Guerra en Oriente Medio

Acuerdos de Abraham, la gran obsesión de Trump

El presidente estadounidense intenta aprovechar la crisis de Irán para reactivar la iniciativa estrella de su primer mandato

Acuerdos de Abraham, la gran obsesión de Trump
Trump, con Netanyahu y los ministros de Exteriores de Bahréin y Emiratos Árabes, en la firma de los acuerdos de Abraham en 2020Alex Brandon / Ap-LaPresse
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  • 01Donald Trump es un hombre dado a abusar del adjetivo  histórico.
  • 02Pero, en el 2020, cuando empleó ese término para referirse  al pacto suscrito entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin para normalizar sus relaciones, nadie podía acusarle de caer en la hipérbole.
  • 03Desde el tratado de paz jordano-israelí de 1994, no se había alcanzado un logro diplomático de este calado: dos países árabes reconociendo al Estado israelí.
  • 04Aquella fue la primera piedra de los acuerdos de Abraham, la iniciativa con la que el presidente estadounidense quería construir “un nuevo Oriente Medio” en el que reinara la estabilidad.

Donald Trump es un hombre dado a abusar del adjetivo histórico. Pero, en el 2020, cuando empleó ese término para referirse al pacto suscrito entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin para normalizar sus relaciones, nadie podía acusarle de caer en la hipérbole.

Desde el tratado de paz jordano-israelí de 1994, no se había alcanzado un logro diplomático de este calado: dos países árabes reconociendo al Estado israelí.

Aquella fue la primera piedra de los acuerdos de Abraham, la iniciativa con la que el presidente estadounidense quería construir “un nuevo Oriente Medio” en el que reinara la estabilidad. Un proyecto que constituyó uno los grandes hitos en política exterior del primer mandato de Trump, y al que ahora el magnate busca dar un nuevo impulso.

Para sorpresa de todos, el republicano está intentando vincular los acuerdos de Abraham a las negociaciones de paz con Irán. Quiere que, como parte de los esfuerzos para poner fin a la guerra, más países musulmanes –entre ellos, Arabia Saudí, Qatar, Turquía y Pakistán– establezcan lazos con Israel. “Debería ser obligatorio”, afirmó el pasado lunes en un mensaje en Truth Social. “Creo que esos países nos lo deben”, insistió dos días después.

Trump expuso su idea a los líderes de varios de esos estados el pasado día 23, durante una conversación telefónica para abordar las negociaciones con Irán. Según el medio digital Axios, la propuesta fue recibida con un largo silencio. Nadie sabía qué decir.

Los analistas se han mostrado igual de estupefactos estos días. “No hay ninguna posibilidad de que esta idea se materialice”, aseguraba en X el investigador israelí Danny Citrinowicz. “¿Ha empezado Washington a perder su brújula política en la región?”, se preguntaba en esa misma red social el académico saudí Abdulsalam Saleh.

El momento no podía ser menos propicio. Israel es hoy un país tóxico para la gran mayoría de gobiernos de Oriente Medio. Sus acciones en Gaza, Cisjordania, Líbano e Irán hacen inviable toda aproximación.

Entonces, ¿por qué Trump ha llevado a cabo este movimiento?

Hay quien cree que el principal objetivo es convencer a Beniamin Netanyahu para que apoye una paz que no desea con Teherán. También están los que opinan que el republicano busca contentar a los sectores más críticos de su partido. En definitiva, se trataría de demostrar que la guerra ha servido para algo, y que cualquier concesión final al régimen de los ayatolás será a cambio de un bien mayor.

Más allá de esas explicaciones, la maniobra de Trump evidencia que los acuerdos de Abraham –una iniciativa que en realidad diseñó su yerno Jared Kushner– son una obsesión para él.

El magnate nunca ha ocultado su deseo de pasar a la posteridad como el mejor presidente de la historia, y qué mejor legado podría dejar que la pacificación de Oriente Medio, algo que no ha conseguido ninguno de sus predecesores.

Un palestino inspecciona su casa tras un bombardeo israelí en ciudad de Gaza, el pasado viernes
Un palestino inspecciona su casa tras un bombardeo israelí en ciudad de Gaza, el pasado viernesDawoud Abu Alkas / Reuters

Lo cierto es que los primeros pasos de los acuerdos fueron prometedores. Después de Emiratos Árabes y Bahréin, se adhirieron Sudán –que no llegó a formalizar el pacto porque estalló la guerra civil– y Marruecos –que como contrapartida exigió a Washington que reconociera su soberanía sobre el Sáhara Occidental–. La idea parecía tan buena que, tras la salida de Trump de la Casa Blanca, fue abrazada con entusiasmo por la Administración de Joe Biden, que intentó sumar a Arabia Saudí, la principal potencia árabe y verdadero objetivo estratégico de los acuerdos.

Pero el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre del 2023 y la posterior respuesta militar de Israel frustraron cualquier avance. La cuestión palestina –esquivada en los acuerdos– pasó a primer plano, y el acercamiento del mundo islámico al Estado que estaba perpetrando una masacre en Gaza se convirtió en una quimera.

Aun así, Trump prometió en la campaña electoral del 2024 que reactivaría los acuerdos, y desde su regreso al poder ha estado trabajando en ello: el pasado noviembre, logró incorporar a Kazajistán.

El problema es que la guerra de Irán, instigada por Israel, ha complicado todavía más el panorama. Trump, sin embargo, no lo ve así: en su mensaje del lunes incluso invitó al régimen de los ayatolás a sumarse a los acuerdos. “¡Guau, eso sí sería algo especial!”, afirmó. Por no decir histórico.

Daniel R. Caruncho
Daniel R. Caruncho
Internacional

Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.