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Otro icono japonés del consumo se pasa al blanco y negro por la presión de Ormuz

La cadena Donki también lanza una gama de productos en paquetes monocromos por la escasez de nafta

Otro icono japonés del consumo se pasa al blanco y negro por la presión de Ormuz
La semana pasada empezaron a distribuirse en su nuevo formato monocromo los chips de Calbee -los más vendidos de Japón- y este mes lo harán 26 productos Donki y varios de Family Mart Eugene Hoshiko / AP
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  • 01Vuelve el mundo en blanco y negro, a la sombra de Ormuz.
  • 02Asoma, por lo menos, en el Imperio del Sol Naciente, donde dos  cadenas de supermercados, Donki y Family Mart, han anunciado medidas drásticas de ahorro en tintas para su marca blanca.
  • 03Siguen los pasos del gigante de los aperitivos nipones, Calbee, que la semana pasada empezó a distribuir catorce de sus productos más vendidos en un nuevo formato: sin color en las bolsas, hasta nuevo aviso.
  • 04Entre ellos, las patatas fritas más vendidas de Japón.  En todos los casos, el motivo es la escasez de nafta -en la base de muchos pigmentos, resinas y plásticos- por el cierre selectivo del estrecho de Ormuz.  Algunas de las bolsas de patatas chips más vendidas de Japón parecen ahora más propias de un funeral que de una fiesta.

Vuelve el mundo en blanco y negro, a la sombra de Ormuz. Asoma, por lo menos, en el Imperio del Sol Naciente, donde dos  cadenas de supermercados, Donki y Family Mart, han anunciado medidas drásticas de ahorro en tintas para su marca blanca. Siguen los pasos del gigante de los aperitivos nipones, Calbee, que la semana pasada empezó a distribuir catorce de sus productos más vendidos en un nuevo formato: sin color en las bolsas, hasta nuevo aviso. Entre ellos, las patatas fritas más vendidas de Japón. 

En todos los casos, el motivo es la escasez de nafta -en la base de muchos pigmentos, resinas y plásticos- por el cierre selectivo del estrecho de Ormuz.  Algunas de las bolsas de patatas chips más vendidas de Japón parecen ahora más propias de un funeral que de una fiesta. Pero debería impresionar aún más el paso que da, con vocación de permanencia, el campeón de los supermercados japoneses con descuentos. Oficialmente Don Quijote, aunque coloquialmente y en el resto de mercados asiáticos sea conocido por la contracción Donki. O, como recuerda su interminable hilo musical, Don Don Donki.

Este mes de junio, el más japonés de los súper -pese al nombre- que es también el más laberíntico -pese a ser japonés- abraza el nuevo credo monocromático. De entrada lo hace con una gama de 26 productos ultra económicos de primera necesidad. Desde paquetes de un kilo de espaguetis a 1,20 euros, a pañuelos de papel (5x10) por un euro o botellines de agua a 21 céntimos. El etiquetaje, además, será simplificado hasta la mínima expresión. En un país donde el minimalismo y la economía de recursos van de la mano.

Con su apuesta, Donki confía en que su gama de bajo coste EDRP -Every Day Real Price- con un ahorro del 7%, sea imbatible para la competencia de Topvalu, 7Eleven o Family Mart. Aunque esta última cadena de tiendas de conveniencia ya haya adelantado que este verano los logos de sus bocadillos también serán en blanco y negro. Aeon, por su parte, está reduciendo en un 43% el uso de plástico con la eliminación de etiquetas, tapas o bandejas.

Entrada del Don Don Donki más conocido de Bangkok. Tailandia es uno de los mercados importantes para la multinacional japonesa, aunque por detrás de Singapur o Hawaii.
Entrada del Don Don Donki más conocido de Bangkok. Tailandia es uno de los mercados importantes para la multinacional japonesa, aunque por detrás de Singapur o Hawaii.cedida

Desde marzo pueden contarse con los dedos de una mano los petroleros con destino a Japón que han podido cruzar el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el bloqueo también sirve de coartada para una política de reducción de costes que arrancó por lo menos cuatro años atrás. No por causas externas, sino por la erosión del poder adquisitivo de decenas de millones de japoneses. 

Léase, la irrupción de la inflación en un país que llevaba décadas sin experimentarla. De ahí que el consumidor japonés se escandalice por la más mínima subida de precio y las empresas japonesas sean remisas a trasladarle directamente cualquier aumento de costes. Aunque lo hagan indirectamente, reduciendo el volumen del producto. De manera que las tabletas de chocolate Meiji o Ghana ya solo colman a bailarinas de ballet.

Pero a Don Quijote no le bastan las medias tintas para luchar contra los molinos de la inflación. Hace cinco semanas inauguró una filial de precios todavía más bajos, con un nombre que no podría ser más explícito: Robin Hood. Antes de final de mes contará ya con cinco supermercados, con un 60% de espacio dedicado a alimentación. 

Las nuevas Calbee no son la alegría de la fiesta y recuerdan que la economía mundial sigue atrapada en el estrecho de Ormuz. El gigante de los aperitivos fue fundado en Hiroshima en 1947 
Las nuevas Calbee no son la alegría de la fiesta y recuerdan que la economía mundial sigue atrapada en el estrecho de Ormuz. El gigante de los aperitivos fue fundado en Hiroshima en 1947 KAZUHIRO NOGI / AFP

Japón sigue siendo un país próspero, ordenado, laborioso y perfeccionista, con multinacionales envidiables y una fabulosa acumulación de riqueza. Pero Don Quijote y Robin Hood tienen el futuro asegurado. Tras décadas de estancamiento, la renta per cápita japonesa es inferior a la española desde hace un par de años. La debilidad del yen -saludada por sus exportadores- tal vez agrave el efecto óptico. Pero el caso es que el 45% de las viudas y de las familias monoparentales viven en la pobreza, según un estudio de la Universidad Metropolitana de Tokio.

A ellas debe añadirse a los jóvenes con pocos  recursos, a los trabajadores precarios y a los inmigrantes, en un número todavía bajo, pero en aumento. Una suma de factores que explica el boom de  las marcas blancas en Japón, con un par de décadas de retraso respecto a Europa. 

Aunque Calbee haya visto cosas peores, desde su fundación como fábrica de caramelos en la Hiroshima de 1947. La empresa reconoce, de hecho, que “la subida de precios se debe principalmente al incremento del coste de las materias primas y de la logística, sin relación con la situación en Oriente Medio”. Como no basta con medias tintas, aumentará un 10% el precio de veinticinco de sus productos y reducirá su peso neto. Pero lo avisa con tres meses de antelación para evitar sobresaltos, en el país donde las cosas siempre valían lo mismo. 

Jordi Joan Baños
Jordi Joan Baños
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Bangkok

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.