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Opinión
Anxo Lugilde
Columnista

El engañoso arrase laborista que despistó a la BBC

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Actualizado hace 44 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01La mayoría absoluta que obtuvo el Partido Laborista en la Cámara de los Comunes el 4 de julio de 2024 resultó tan colosal que hasta despistó a la BBC, la televisión cuyas coberturas electorales maravillan a los politólogos, pues en ellas no hay peligro alguno de escuchar barbaridades tan cotidianas en otras latitudes como la de considerar una parte del sistema, la de la fórmula matemática d'Hondt, como si se tratase de la ley electoral española en su conjunto, o que se hable sin parar de restos en un escrutinio en el que no se utilizan.
  • 02Sin embargo, el triunfo de hace dos años de un Keir Starmer que este lunes tuvo que anunciar su dimisión, alcanzó una magnitud tan colosal en escaños, con 412 sobre 650,  un 63% que, nada más cerrarse las mesas de votación, hizo aparecer en las pantallas de la televisión pública británica una leyenda inexacta, engañosa, la de una victoria aplastante, en el regreso al número 10 de Downing Street de los laboristas, 14 años después de la salida de Gordon Brown, el débil sucesor de Tony Blair.
  • 03Ya en las bastantes certeras encuestas a pie de urna, pese a la complejidad de una geografía electoral de 650 circunscripciones con un solo escaño en juego en cada una de ellas, se podía observar el espejismo, causado por la combinación entre ese sistema electoral a una vuelta, en el que el ganador se lo lleva todo, y el verdadero terremoto que se registró en ese escrutinio para noctámbulos o devotos que la BBC sigue palmo a palmo por todo el territorio, con soberbias y esclarecedoras explicaciones de sus comentaristas, que tienen como materia prima un inagotable archivo de resultados históricos sin interrupciones de truculentas dictaduras.
  • 04El sismo no se vivió en el campo progresista, en el que la principal novedad consistió en una significativa alza de los ecologistas, sino en la derecha.

La mayoría absoluta que obtuvo el Partido Laborista en la Cámara de los Comunes el 4 de julio de 2024 resultó tan colosal que hasta despistó a la BBC, la televisión cuyas coberturas electorales maravillan a los politólogos, pues en ellas no hay peligro alguno de escuchar barbaridades tan cotidianas en otras latitudes como la de considerar una parte del sistema, la de la fórmula matemática d'Hondt, como si se tratase de la ley electoral española en su conjunto, o que se hable sin parar de restos en un escrutinio en el que no se utilizan.

Keir Starmer exultante el 4 de julo de 2024 tras arrasar en escaños 
Keir Starmer exultante el 4 de julo de 2024 tras arrasar en escaños Ricky Vigil/Getty
La división de la derecha, sin que los ultras se llegasen a disparar, le dio a Starmer una mayoría colosal pese a que casi ni subió

Sin embargo, el triunfo de hace dos años de un Keir Starmer que este lunes tuvo que anunciar su dimisión, alcanzó una magnitud tan colosal en escaños, con 412 sobre 650,  un 63% que, nada más cerrarse las mesas de votación, hizo aparecer en las pantallas de la televisión pública británica una leyenda inexacta, engañosa, la de una victoria aplastante, en el regreso al número 10 de Downing Street de los laboristas, 14 años después de la salida de Gordon Brown, el débil sucesor de Tony Blair.

Ya en las bastantes certeras encuestas a pie de urna, pese a la complejidad de una geografía electoral de 650 circunscripciones con un solo escaño en juego en cada una de ellas, se podía observar el espejismo, causado por la combinación entre ese sistema electoral a una vuelta, en el que el ganador se lo lleva todo, y el verdadero terremoto que se registró en ese escrutinio para noctámbulos o devotos que la BBC sigue palmo a palmo por todo el territorio, con soberbias y esclarecedoras explicaciones de sus comentaristas, que tienen como materia prima un inagotable archivo de resultados históricos sin interrupciones de truculentas dictaduras. El sismo no se vivió en el campo progresista, en el que la principal novedad consistió en una significativa alza de los ecologistas, sino en la derecha.

La gran paradoja que ocultaba esa referencia al triunfo aplastante de los laboristas residía en que efectivamente registraron un ascenso en escaños más que portentoso, de 211 hasta esos 412 sobre 650, de manera que pasaron de contar con el 31% de los asientos de la Cámara Baja del Palacio de Westminster a disponer del 63%. Pero lo hicieron con casi el mismo porcentaje de votos que en la convocatoria anterior, la de diciembre de 2019, cuando el conservador Boris Johnson se impuso con 11,5  puntos de ventaja sobre su entonces oponente laborista, el izquierdista y después escindido Jeromy Corbyn. Sin embargo, el resultado obtenido por este último, del 32,1%, sólo fue 1,6 puntos inferior al que llevó al Olimpo cuatro años y medio después a su rival interno Starmer. 

La clave estuvo en el desplome brutal de los conservadores liderados por Rishi Sunak, quien en octubre de 2022 había tomado el relevo de la más que breve Liz Truss, que, como sucesora de Boris Johnson, protagonizó un disparatado mandato de mes y medio. El Partido Conservador, el de Margaret Thatcher y el del Winston Churchill de la Segunda Guerra Mundial y la postguerra, se hundió 20 puntos, ante el empuje de la ultraderecha de Reform UK, que si bien consiguió sentar en Westminster a su líder Nigel Farage, apenas sacó un 0,8% de los escaños, con un 14% de los sufragios, fruto de ese procedimiento en el que sólo acaban por contar los votos de quien vence en cada distrito.

Se vio muy bien en la circunscripción de South West Norfolk, en la que con sólo el 26,7% de los sufragios se hizo con el escaño el laborista Terry Jermy, arrebatándoselo por la mínima precisamente a la exprimera ministra Liz Trus, que sacó un 25,3%, con el aliento del ultra Toby McKenzie en la nuca, pues obtuvo un 22,5%.

En una situación crítica, por el alza ultra, el sistema político trata de resistir con el cambio de liderazgo que supone encomendarse al exalcalde de Manchester

Esa división de la derecha fue la que generó el espejismo que despistó a la BBC. Ahora, con las tornas cambiadas, tras el éxito de los ultras de Farage en las elecciones locales de mayo, en un país devastado, que buscó una fallida salida unilateral al problema general de la decadencia europea, el malestar social que antes le había alimentado ha devorado a Starmer. Pero el sistema político tradicional británico de momento continúa vivo, al, con un recambio como el que hicieron tantas veces últimamente los conservadores, encomendarse a una posible alternativa para detener a la ultraderecha, la del exalcalde del Gran Manchester, Andy Burnham. Los precedentes inmediatos invitan a la cautela, si bien tiene la ventaja de que el ilusionismo electoral de 2024 se ha evaporado y cuenta a su disposición esa gran baza que constituye el realismo ante situaciones críticas.

Anxo Lugilde
Anxo Lugilde
Columnista

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.