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Internacional Doble terremoto

La diáspora de Venezuela en España, “angustiada” por el paradero de los familiares

Muchos de los residentes recelan de la información que difunden las autoridades

La diáspora de Venezuela en España, “angustiada” por el paradero de los familiares
Residentes de la localidad de Catia la Mar aguardan en la calle por miedo a posibles réplicas Ronald Pena R. / EFE
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Actualizado hace 41 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Para muchos venezolanos residentes en España la noche ha sido larga.
  • 02Se fueron a la cama con la noticia del doble terremoto que golpeó Venezuela en la medianoche española.
  • 03Pendientes del teléfono, esperaban con “angustia” las señales de vida de sus familiares y amigos. “No he dormido, prácticamente.
  • 04Me avisaron cuando habían pasado solo 10 minutos del seísmo y estuve toda la noche mirando el WhatsApp”, relata Adriana Rubial (52 años, 20 de ellos viviendo en España) desde Barcelona a La Vanguardia.

Para muchos venezolanos residentes en España la noche ha sido larga. Se fueron a la cama con la noticia del doble terremoto que golpeó Venezuela en la medianoche española. Y ya no pegaron ojo. Pendientes del teléfono, esperaban con “angustia” las señales de vida de sus familiares y amigos. “No he dormido, prácticamente. Me avisaron cuando habían pasado solo 10 minutos del seísmo y estuve toda la noche mirando el WhatsApp”, relata Adriana Rubial (52 años, 20 de ellos viviendo en España) desde Barcelona a La Vanguardia. Ronald D. (50 años, 24 de ellos en España) también ha pasado la noche en vela. Le llamó su hermana para decirle que estaba bien, pero no lograba localizar a su hija, que vive en el barrio de Chacao, en la densa ciudad de Caracas y una de las zonas más afectadas.

Tres horas después, supieron que había logrado escapar del edificio de 15 plantas en el que vive. A duras penas bajó por las escaleras con la mujer mayor con la que comparte piso, entre temblores, reventones de tuberías de agua y cristales cayendo en la calle. A su lado, se derrumbaron secciones de edificios o vieron como se plegaban los pisos inferiores; el suyo está visiblemente dañado, según cuenta su tío también desde la capital catalana. “Se asustó mucho al principio, con el caos de no saber qué hacer. La inercia las hizo salir a la calle, pero les caían cristales encima”, explica Ronald. Al poco tiempo, los comerciantes les llevaron comida y agua, después llegaron las fuerzas de seguridad. Doce horas después del seísmo seguían en la calle sin saber adónde ir. “Dicen que les llevarán a un centro de contingencia al aire libre, pero habrá que ver, hay mucha desinformación y desconcierto”, añade.

Andreina (24 años, 8 en España) todavía tenía un nudo en el estómago cuando habló con este diario el mediodía de este jueves porque su tío, que vive en La Guaira, la zona del litoral pegada a la capital que ha quedado más maltrecha por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, aún no había respondido a sus mensajes. “Se han caído varios edificios y hay bastantes desaparecidos – detalla- ¡Ha sido terrible!”, aunque dice que su familia “mantiene la fe”. 

Hay poblaciones donde hay más edificios derrumbados que en pie”

“La caída de las comunicaciones unida al cambio horario ha hecho todavía más difícil la sensación de incertidumbre por la que estamos pasando”, afirma José Luís Acuña (56 años, 16 de ellos en Barcelona), presidente de la Asociación Socio Cultural de Venezolanos en Catalunya (Asocaven). Si bien Whatsapp y Telegram siguen siendo los canales más fiables para la diáspora, también se están habilitando algunos portales web para informar sobre los desaparecidos. En cuanto a las iniciativas locales, los ayuntamientos venezolanos están organizando puntos de información en plazas para el mismo objetivo.

En un mensaje dirigido a los cerca de 700.000 venezolanos que residen en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la embajada de Venezuela se ofreció a informar a los ciudadanos y a “articular con las autoridades en Venezuela la localización de aquellos familiares con los que algún connacional no logre establecer comunicación”. Con este fin, la delegación facilitó en su perfil de X, todos los teléfonos de los consulados en Madrid, Barcelona, Bilbao, Vigo y las Islas Canarias. “Instamos a nuestros connacionales en España a mantener la calma y a seguir exclusivamente los reportes de los canales oficiales del Estado venezolano para evitar la difusión de informaciones falsas o alarmistas”, agregaba el comunicado.

Sin embargo, algunos recelan de las informaciones oficiales. Melissa Salmerón (57 años, 23 en España), que tiene a toda su familia en Venezuela, empezando por su padre que, según comenta, se encuentran bien, confiesa que prefiere seguir a los periodistas independientes que informan por las redes sociales. “Yo no me fiaría de los medios de comunicación estatales”, afirma en conversación con este diario. 

A Melissa le preocupa lo que va a venir a partir de ahora. Tiene dudas sobre la capacidad que tendrá el Estado, con unas infraestructuras que ya estaban degradadas, para asumir la carga de un desastre de esta magnitud. Menciona el sistema sanitario, “que ya estaba muy degradado”, las carreteras, el aeropuerto… “Sabemos que la situación ya era muy mala. Ahora va a ser peor. Ahora empieza un segundo problema igual de grave que es qué hacer con las personas que se han quedado sin casas. Hay muchos edificios que han sufrido daños estructurales, además de los que se han caído”, lamenta. “Hay poblaciones donde hay más edificios derrumbados que en pie”, apunta en la misma dirección Acuña. 

“El problema de un país que no tienen servicios, es que cuando pasan estas cosas se cae todo”, comenta también Andreina. Ronald D. admite que no le queda otra salida que confiar en que el Estado venezolano tenga un plan de acción para no dejar desatendida a la gente y que acaben indemnizando a los afectados. “Confías en que lo hagan, pero es Venezuela, puede pasar cualquier cosa”, concluye con resignación. Muchos se consuelan con las múltiples llamadas de apoyo que han ofrecido la comunidad internacional.

Asociaciones de venezolanos de varias comunidades españolas se están movilizando ya para recoger alimentos no perecederos, medicamentos y otros productos y organizar envíos que ayuden a sus familias y amigos. “Uno de los principales obstáculos ahora es saber cómo hacer llegar el material, ya que el principal aeropuerto del país (el Simón Bolívar de Maiquetía) ha quedado completamente destruido e inoperativo”, describe Acuña, que emplaza a todo aquél que quiera ayudar a Venezuela que siga las noticias de Asocaven que, tras reunirse entidades afincadas en Catalunya, informará pronto sobre cómo hacer llegar la ayudar.

Gina Tosas
Gina Tosas
Redactora en Internacional

Periodista y humanista, licenciada por la UPF. Redactora de La Vanguardia desde el 2015, donde cubre la actualidad de Internacional. También ha trabajado en Breaking News y Tecnología, y colaborado con el 'Magazine' y el 'ES'

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.