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Cuando los escoceses se pusieron a estudiar la lengua inglesa

A diferencia de Oxford o Cambridge, siempre elitistas y obsesionadas con la religión, la Universidad de Edimburgo era relativamente asequible y aceptaba estudiantes de todas partes

Cuando los escoceses se pusieron a estudiar la lengua inglesa
Baúl de bulosMartin Tognola
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Actualizado hace 100 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01A la muerte de Isabel I en 1603, se unieron las Coronas de Inglaterra y Escocia, y un siglo después, en 1707, tras la firma de la Unión, los parlamentos de ambos países.
  • 02Mas se mantuvieron -y todavía se mantienen- grandes diferencias de toda índole a ambos lados del muro de Adriano.
  • 03El siglo XVIII escocés, el de las Luces, fue particularmente brillante, destacando pensadores de la talla de Adam Smith o David Hume, por no hablar de inventores como James Watt.
  • 04Y a diferencia de las vetustas, conservadoras e inmutables universidades de Oxford y Cambridge, que seguían inmersas en el loable estudio de los textos clásicos, en griego y latín, junto con intocables asignaturas como Gramática, Retórica y Dialéctica, sin olvidar Teología, las más atrevidas universidades de Edimburgo o Glasgow se abrieron a nuevas vías de estudio e investigación.

A la muerte de Isabel I en 1603, se unieron las Coronas de Inglaterra y Escocia, y un siglo después, en 1707, tras la firma de la Unión, los parlamentos de ambos países. Mas se mantuvieron -y todavía se mantienen- grandes diferencias de toda índole a ambos lados del muro de Adriano.

El siglo XVIII escocés, el de las Luces, fue particularmente brillante, destacando pensadores de la talla de Adam Smith o David Hume, por no hablar de inventores como James Watt. Y a diferencia de las vetustas, conservadoras e inmutables universidades de Oxford y Cambridge, que seguían inmersas en el loable estudio de los textos clásicos, en griego y latín, junto con intocables asignaturas como Gramática, Retórica y Dialéctica, sin olvidar Teología, las más atrevidas universidades de Edimburgo o Glasgow se abrieron a nuevas vías de estudio e investigación.

La innegable calidad de revistas como Edinburgh Review o Blackwood’s Magazine estaban no sólo a la altura de cualquier publicación inglesa contemporánea, sino a nivel europeo. Y es que Escocia se había convertido en un hervidero de nuevas ideas y tendencias. Es más: lo hacía en un impecable inglés, dejando a un lado el gaélico o, al menos en prosa, su peculiar manera de expresarse en la lengua de sus poderoso vecinos del sur.

Tal fue la envergadura de su impacto e influencia, que se podría hablar de la “escociazión” de la cultura inglesa, máxime en la primera mitad del siglo XIX, que condujo a la fundación de la Universidad de Londres (más tarde, University College), y el desarrollo de investigaciones en campos como la medicina, la ciencia o política económica, que tendría repercusiones en Princeton y otras universidades estadounidenses. Entretanto, arrasaba la literatura escocesa escrita en inglés.

A diferencia de Oxford o Cambridge, siempre elitistas y obsesionadas con la religión, la Universidad de Edimburgo era relativamente asequible y aceptaba estudiantes de todas partes, fuesen las que fuesen sus creencias. También ofrecía nuevas asignaturas como Historia Universal o Literatura.

Aunque poco conocido fuera de Escocia, uno de los principales promotores de esta revolución sociológica, lingüística y cultural, fue Hugh Blair (1718-1800), siguiendo la estela de Adam Smith, su mentor. Las conferencias que dictaba bajo el título de “Rhetoric and Belles Lettres” disfrutaron durante veinte años de un éxito colosal y al ser reunidas y publicadas en 1783, se convirtieron en el libro más influyente y de mayores ventas de esa época dorada, también en Estados Unidos. Y todo ello expresado en inglés, por lo que ha sido acusado de anglicanizar a sus compatriotas escoceses.

Mas lo cierto es que Blair era un cosmopolita de tomo y lomo amén de un lector voraz que bebía de las fuentes más inverosímiles, que abarcaron desde los clásicos pasando por media docena de lenguas europeas o el árabe, para horror de los nacionalistas escoceses. Su infatigable esfuerzo dio pie a la creación de la asignatura de English Literature, toda una novedad, que hasta el día de hoy se estudia en todas las universidades del mundo anglohablante y más allá.

Desde entonces, la cantidad y diversidad de asignaturas —algunas realmente rebuscadas— que ofrecen las universidades han venido a desvirtuar la importancia de su principal cometido: el de educar. Una licenciatura se puede comprar, como si de un artículo de lujo se tratase. Los fundamentos se han ido erosionado hasta dejar un vistoso edificio vacío de contenido y lleno de bullicio.

Las humanidades de vocación universal de Blair, hace tiempo que se hallan atrapadas en oscuros guetos en los que mandan jetas de pocas luces proclives al insulto y la violencia. Extremo que por desgracia se extiende a nuestros cada vez más crispados e irrelevantes parlamentos barriobajeros, en los que brillan por su ausencia la retórica y, ay, las belles lettres.

John William Wilkinson
John William Wilkinson
Internacional

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.