01Así ha descrito la ocupación, desde hace cinco días, de dos casas palestinas por parte de colonos israelíes en la localidad de Qusra, en Cisjordania.
02La condena no viene de un grupo de derechos humanos o de la siempre “preocupada” Unión Europea, sino de un gran aliado de Israel, el embajador de Estados Unidos en Jerusalén, Mike Huckabee. “Las acciones de quienes perpetraron este horrible acto de terror, destinado a intimidar y acosar a esta familia, son repugnantes.
03No hay excusa para semejante comportamiento de matones”, declaró en X el diplomático, férreo defensor del sionismo y principal vínculo entre la Casa Blanca y el gobierno de Beniamin Netanyahu.
04Las palabras resultan llamativas viniendo de un pastor evangélico que ha respaldado de forma reiterada la expansión de los asentamientos y ha rechazado la idea de un Estado palestino.
“Un horrible acto de terror”. Así ha descrito la ocupación, desde hace cinco días, de dos casas palestinas por parte de colonos israelíes en la localidad de Qusra, en Cisjordania. La condena no viene de un grupo de derechos humanos o de la siempre “preocupada” Unión Europea, sino de un gran aliado de Israel, el embajador de Estados Unidos en Jerusalén, Mike Huckabee.
“Las acciones de quienes perpetraron este horrible acto de terror, destinado a intimidar y acosar a esta familia, son repugnantes. No hay excusa para semejante comportamiento de matones”, declaró en X el diplomático, férreo defensor del sionismo y principal vínculo entre la Casa Blanca y el gobierno de Beniamin Netanyahu. Las palabras resultan llamativas viniendo de un pastor evangélico que ha respaldado de forma reiterada la expansión de los asentamientos y ha rechazado la idea de un Estado palestino.
La diferencia entre este ataque y otros protagonizados por colonos en la región, es que los integrantes de la casa frente a la cual se atrincheran los extremistas israelíes, pertenece a Loui Ridi, un palestino-estadounidense residente en Ohio. Su hermano y su sobrino de 18 años estaban atrapados en el interior de la vivienda cuando se produjo el asalto, y acudieron a la embajada en busca de ayuda. “Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la Policía de Israel han acudido a petición nuestra para retirar a los terroristas israelíes que están haciendo esto”, escribió Huckabee.
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Los hechos arrancaron el domingo, cuando un grupo de colonos procedentes de los asentamientos ilegales que rodean Qusra levantó varias estructuras temporales junto a dos viviendas situadas a las afueras del pueblo y bloqueó sus accesos. Los vecinos denuncian haber quedado desde entonces sin suministro de alimentos ni servicios básicos.
El primer intento del Ejército por desalojar a los colonos llegó el miércoles, y fracasó. El plan militar se había filtrado a los medios con antelación, lo que llevó a decenas de activistas colonos a acudir en masa a la zona en su apoyo. Los extremistas bloquearon con piedras el camino a las viviendas y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad. Las tropas acabaron desmantelando las estructuras temporales, pero se marcharon sin retirar a los ocupantes. Varios soldados fueron grabados rezando junto a los colonos en lugar de desalojarlos, un episodio por el que las FDI han anunciado medidas disciplinarias.
Tras aquel fiasco, el jefe del Estado Mayor israelí, el teniente general Eyal Zamir, ordenó desplegar un batallón adicional de infantería para reforzar el control operativo sobre el terreno. El Ejército aseguró que trabajaba junto a la Policía y el servicio de inteligencia interior para restablecer el orden y “llevar a los alborotadores ante la justicia”.
El segundo intento se produjo antes del amanecer del jueves. Las FDI y la Policía de Fronteras demolieron las estructuras de dos asentamientos ilegales, en Qusra y en la vecina Yalud. Pero sin mucho éxito: los colonos siguen ahí. Las imágenes muestran a varios de ellos apostados cerca de las casas asediadas, y los vecinos aseguran que se han limitado a encaramarse a una colina próxima, donde existe otro puesto de avanzada levantado hace meses que no se ha desmantelado.
Lo que ocurrió el jueves ha convertido la operación en un episodio difícil de explicar. Los soldados ordenaron evacuar quince viviendas palestinas del pueblo, incluidas las dos asediadas, alegando que el desalojo formaba parte de un operativo militar destinado precisamente a retirar a los colonos de la zona.
Es decir: para expulsar a los colonos, el Ejército empezó por sacar de sus casas a los palestinos. Kusay Abu Ridi, residente en una de las viviendas cercadas, explicó que los militares entraron en su domicilio y le dieron media hora para marcharse, sin ofrecer explicación alguna. Otros vecinos dijeron que el plazo era de tres días; activistas israelíes presentes sobre el terreno hablaron de siete.
Colonos y militares palestinos rezan junto a la casa palestina de Qusra, en CisjordaniaVideo obtained by Reuters / Reuters
La orden fue revocada horas después, cuando el caso empezó a ocupar titulares. “Se ha dado instrucción a las fuerzas de permitir que los residentes del pueblo permanezcan en sus casas”, corrigió el Ejército en un comunicado, aunque precisó que las tropas seguirán entrando en los edificios deshabitados. Algunos vecinos han podido regresar. Una de las dos familias asediadas asegura, sin embargo, que a día de hoy sigue sin poder acceder a su vivienda.
Los ataques de colonos se han disparado desde el 7 de octubre de 2023 hasta convertirse en la normalidad de Cisjordania. Cada día, sin excepción, los grupos de WhatsApp que muchos palestinos usan para informarse alertan de carreteras cortadas, nuevos puestos de avanzada o la construcción de otro asentamiento. En la carretera 60, que conecta Jerusalén con el norte del territorio, los banderines israelíes marcan el avance colonial. Más de 500.000 israelíes viven ya en asentamientos ilegales según el derecho internacional, junto a unos tres millones de palestinos.
La propia sociedad israelí empieza a mirar con recelo a estos hombres armados, convencidos de ser el pueblo elegido y entregados a la empresa mesiánica de asentarse en Judea y Samaria, el término bíblico que el Gobierno ha normalizado para referirse a Cisjordania. En Tel Aviv y otras ciudades, hay quien advierte de que esta violencia -amparada por el Ejército, como en Qusra- solo acerca el estallido que todos temen.
Helena Pelicano
Jerusalén. Servicio especial
Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.