León XIV ha lanzado este lunes una advertencia ante el delicado momento geopolítico que vive Europa y la inquietud sobre su seguridad: “Hay que tener cuidado con la ilusión del rearme”. Esta ha sido una de las principales reflexiones del discurso del Papa en Metz, cerca de la frontera alemana y luxemburguesa, en el último día de su viaje apostólico a Francia.
La elección de Metz para clausurar la densa visita de cuatro días ha sido un gesto de homenaje a Robert Schuman, uno de los artífices de la construcción de la unidad europea después de la II Guerra Mundial, y una ocasión para reafirmar los valores de tolerancia y de compromiso con la paz. La historia de Metz encarna los dramas bélicos del continente y la reconciliación francoalemana.
Causó sorpresa, ante las expectativas que había generado hace unos días el Elíseo, la muy modesta presencia de líderes internacionales. Solo acudieron el príncipe Alberto de Mónaco y su esposa, los grandes duques de Luxemburgo y el copríncipe de Andorra y obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano Pentinat. No estaban ni el canciller Friedrich Merz , ni la italiana Giorgia Meloni, ni Pedro Sánchez, ni siquiera los máximos dirigentes de la UE. Tampoco el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, como se había especulado. Es posible que el Vaticano, celoso de su neutralidad y su potencial papel mediador, tuviera prevenciones de escenificar una coalición tan abiertamente proucraniana.
Citando a Schuman, León XIV dijo que en Europa ha vuelto a reaparecer la guerra, “una nueva inútil masacre”. Lamentó asimismo que “hoy en día las relaciones humanas y entre los estados se vuelven cada vez más bárbaras”. Sin aludir a Ucrania, aunque en clara referencia implícita, Robert Francis Prevost subrayó que “es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz”.
El Pontífice admitió que la búsqueda de la paz “no debe confundirse con un irenismo (pacifismo a ultranza) ingenuo” Fue en este momento en que avisó, sin entrar en detalle, sobre lo que está pasando ahora en Europa, donde se dispara el gasto militar para afrontar la amenaza rusa y otros peligros. “Hay que tener cuidado con la ilusión del rearme”, dijo. Algo parecido expresó en el Elíseo, el viernes, cuando advirtió de que las armas nucleares -Francia es el único país de la UE que las posee- dan una falta impresión de seguridad.
El líder de la Iglesia católica volvió a abogar por una Europa que acoja a quienes huyen de la guerra, la persecución y la miseria. Repitió, palabra por palabra, lo que había afirmado en su visita a Canarias, en el sentido de que “la dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva de las víctimas, procesos serios de acogida e integración y políticas que permitan vivir con dignidad en su propia tierra”.
Para el Papa, la posibilidad de una buena integración de los inmigrantes no es una utopía, pues está en la base de diálogo entre pueblos de la construcción europea. Esta posición contrasta con lo que dice la extrema derecha y, cada vez más, los partidos de la derecha tradicional. “La universalidad de los valores fundamentales de Europa nos asegura que este diálogo es posible y que podrá dar una base sólida a nuestras sociedades, permitiendo trabajar de manera más eficaz por la paz y por un mundo reconciliado”, sostuvo el Pontífice.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.