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Internacional Justicia y razón de Estado

La muerte de un investigador complica las relaciones entre Italia y Egipto

La condena en ausencia de tres agentes de los servicios de seguridad egipcios por la muerte del italiano Giulio Regeni desata una polémica política. Meloni descarta romper con El Cairo

La muerte de un investigador complica las relaciones entre Italia y Egipto
Los padres de Giulio Regeni, junto a varios políticos, entre ellos la secretaria del Partido Democrata Elly Schlein, a la derecha, en la puerta del tribunal de Roma RICCARDO ANTIMIANI / EFE
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Actualizado hace 6 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Sobre el caso de Giulio Regeni existe ahora una verdad judicial, con consecuencias políticas inmediatas.
  • 02El investigador italiano de 28 años, desaparecido en El Cairo el 25 de enero del 2016 y hallado muerto nueve días después, fue secuestrado por hombres de los servicios de seguridad egipcios.
  • 03Así lo establece la sentencia pronunciada el lunes por un tribunal de Roma, que condenó por secuestro al mayor Magdi Ibrahim Abdelal Sharif y a los coroneles Athar Kamel Mohamed Ibrahim y Uhsam Helmi.
  • 04El cuarto agente procesado, el general Tariq Sabir, fue absuelto.

Sobre el caso de Giulio Regeni existe ahora una verdad judicial, con consecuencias políticas inmediatas. El investigador italiano de 28 años, desaparecido en El Cairo el 25 de enero del 2016 y hallado muerto nueve días después, fue secuestrado por hombres de los servicios de seguridad egipcios. Así lo establece la sentencia pronunciada el lunes por un tribunal de Roma, que condenó por secuestro al mayor Magdi Ibrahim Abdelal Sharif y a los coroneles Athar Kamel Mohamed Ibrahim y Uhsam Helmi. El cuarto agente procesado, el general Tariq Sabir, fue absuelto. Nadie ha sido condenado directamente por el asesinato del joven, al considerar los jueces que no existen pruebas suficientes para atribuirlo a los acusados. Es precisamente a este último punto al que se aferra ahora el Gobierno de Roma para evitar que la sentencia judicial se convierta en un problema geopolítico.

Egipto nunca colaboró con la investigación italiana. Al contrario, durante años obstaculizó las pesquisas, proporcionó pistas falsas y se negó incluso a facilitar los datos necesarios para localizar a los acusados y permitir que fueran juzgados. El proceso pudo finalmente celebrarse en ausencia de los cuatro agentes después de una larga batalla judicial en Italia. El Cairo tampoco ha entregado a los tres hombres ahora condenados y nadie espera que vaya a hacerlo.

El tribunal de Roma se llenó el lunes de amarillo: flores, pulseras, camisetas y pancartas del color que durante diez años ha acompañado la campaña para exigir verdad y justicia por Regeni. Una movilización en defensa de un joven que, además de sufrir las torturas de sus verdugos, fue objeto durante años de insinuaciones que intentaron presentarlo como una especie de espía. Una reconstrucción que las investigaciones italianas han desmontado.

Los abrazos y la emoción dentro del tribunal, donde estuvo también la secretaria del Partido Democrático, Elly Schlein, contrastaron con la incomodidad del Gobierno. La sentencia establece además que el Estado italiano deberá ser indemnizado con 150.000 euros por los condenados, pero el problema, evidentemente, no es el dinero.

El abogado de la familia Regeni, Alessandra Ballerini, lo expresó inmediatamente después de conocerse el fallo: “Ahora también nuestro Gobierno tendrá que tomar nota y romper las relaciones con un país que, lejos de ser seguro, tortura y mata incluso a ciudadanos de los Estados considerados amigos”.

El Ejecutivo de Giorgia Meloni no contempla esta posibilidad. El ministro de Exteriores y vicepresidente del Gobierno, Antonio Tajani, quiso circunscribir inmediatamente el alcance político de la sentencia. “Hay tres personas culpables, pero no es Egipto el que ha sido condenado como tal”, afirmó.

Tajani sostiene que “no es Egipto el que ha sido condenado” y desata la indignación de la oposición

Sus palabras provocaron una dura reacción de la oposición. “Existe cierto negacionismo del Gobierno sobre las responsabilidades de los aparatos de El Cairo”, sostiene hablando con este periódico Riccardo Magi, secretario de +Europa. “No eran tres personas cualesquiera: eran agentes de los servicios secretos egipcios protegidos por el régimen de Al Sisi”.

Fuentes gubernamentales explican a La Vanguardia que detrás de esta posición existe una consideración mucho más amplia de las relaciones con Egipto. Los intereses económicos son importantes, particularmente en los sectores energético y de defensa, y no han comenzado con el actual Ejecutivo. Pero Roma considera que tendría mucho que perder con una ruptura diplomática con el régimen de Abdel Fattah al Sisi.

El ejemplo más evidente está en la energía. Eni, el gigante italiano controlado por el Estado, es actualmente el primer productor de petróleo y gas de Egipto y mantiene una relación estratégica con El Cairo. Su consejero delegado, Claudio Descalzi, fue recibido hace apenas unas semanas por Al Sisi para abordar nuevas inversiones y proyectos. A ello se suma Zohr, el gigantesco yacimiento de gas descubierto por la compañía italiana en el Mediterráneo, y el papel que Italia atribuye a las infraestructuras egipcias como plataforma energética para el Mediterráneo y para el suministro hacia Europa.

Eni, controlada por el Estado italiano, es el primer productor de petróleo y gas de Egipto

Pero el vínculo va mucho más allá de los negocios. Egipto es un interlocutor fundamental en algunos de los expedientes que más preocupan al Gobierno italiano, empezando por la inmigración. A ella está estrechamente ligada Libia, donde El Cairo tiene una influencia estratégica, especialmente en el este del país. También pesan la estabilidad del Mediterráneo meridional, Gaza y la seguridad de las rutas comerciales que pasan por el mar Rojo y el canal de Suez.

En el Ejecutivo recuerdan estos días una frase pronunciada en 2021 por Mario Draghi, entonces presidente del Gobierno italiano. “Con estos dictadores, llamémoslos por lo que son, de los que sin embargo se tiene necesidad, hay que ser francos al expresar nuestras diferencias, pero también estar dispuestos a cooperar para garantizar los intereses del propio país. Hay que encontrar el equilibrio adecuado”.

Draghi hablaba entonces del presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Cinco años después, el razonamiento es trasladado por el Gobierno de Meloni a Egipto: un régimen que durante una década ha protegido a los agentes que la justicia italiana considera responsables del secuestro de un ciudadano italiano, pero del que Roma considera que no puede prescindir.

Francesco Olivo
Francesco Olivo
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Roma

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Roma. Corresponsal.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.