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Los centros de datos se cuelan en la campaña electoral de EE.UU. y podrían ser un lastre para los republicanos

La apuesta del presidente, Donald Trump, por el desarrollo acelerado de estos grandes almacenes de computación se topa con el rechazo de las comunidades locales

Los centros de datos se cuelan en la campaña electoral de EE.UU. y podrían ser un lastre para los republicanos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escucha al consejero delegado de Tesla, Elon Musk, tras la reunión en la Casa Blanca con ejecutivos de IA esta semana.Tierney L. Cross / EFE
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Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Las redes sociales, la inteligencia artificial, las plataformas de streaming, el correo electrónico o las transacciones bancarias no se encuentran en una nube: sus datos procesados en enormes almacenes llenos de ordenadores, que demandan grandes cantidades de energía y refrigeración.
  • 02La revolución de la IA, impulsada por las grandes tecnológicas y promovida con fuerza por Donald Trump, ha llevado a estas fábricas de la computación a un nuevo nivel.
  • 03En el último año, empresas como Meta, xAI o Microsoft han multiplicado su inversión en este tipo de infraestructuras, del tamaño de complejos industriales, superiores a los 100.000 metros cuadrados.
  • 04Pero su desarrollo, promovido desde la Casa Blanca por medio del proyecto Stargate, enfrenta una oposición cada vez mayor entre las comunidades locales alrededor del país y podría convertirse en un lastre para el Partido Republicano. “Todo el mundo quisiera tener un centro de datos en su patio trasero”, dijo Trump el mes pasado desde el despacho oval, respondiendo las protestas en Pensilvania contra la instalación de nuevos centros de datos, que propiciaron un cambio de postura por parte del gobernador estatal, el demócrata Josh Shapiro. “Si quieres que tu casa gane valor, quieres un centro de datos.

Las redes sociales, la inteligencia artificial, las plataformas de streaming, el correo electrónico o las transacciones bancarias no se encuentran en una nube: sus datos procesados en enormes almacenes llenos de ordenadores, que demandan grandes cantidades de energía y refrigeración. La revolución de la IA, impulsada por las grandes tecnológicas y promovida con fuerza por Donald Trump, ha llevado a estas fábricas de la computación a un nuevo nivel. En el último año, empresas como Meta, xAI o Microsoft han multiplicado su inversión en este tipo de infraestructuras, del tamaño de complejos industriales, superiores a los 100.000 metros cuadrados. Pero su desarrollo, promovido desde la Casa Blanca por medio del proyecto Stargate, enfrenta una oposición cada vez mayor entre las comunidades locales alrededor del país y podría convertirse en un lastre para el Partido Republicano.

“Todo el mundo quisiera tener un centro de datos en su patio trasero”, dijo Trump el mes pasado desde el despacho oval, respondiendo las protestas en Pensilvania contra la instalación de nuevos centros de datos, que propiciaron un cambio de postura por parte del gobernador estatal, el demócrata Josh Shapiro. “Si quieres que tu casa gane valor, quieres un centro de datos. Si quieres pobreza, criminalidad y miseria, no lo quieres”, sentenció Trump.

Esta semana, cuando reunió en la Casa Blanca a altos ejecutivos de la talla de Elon Musk (SpaceX), Dario Amodei (Anthropic), Jensen Huang (Nvidia) o Mark Zuckerberg (Meta), el presidente insistió en la defensa de esta infraestructura: “Veréis como se vuelven muy populares, porque estas personas (los empresarios que lo rodeaban) aman a las comunidades locales y quieren que estén satisfechas. De lo contrario, se verán obligados a trasladarse al extranjero”.

Sin embargo, las encuestas muestran una realidad muy distinta. El sondeo más reciente de The New York Times con la Universidad de Siena muestra que el 61% de los estadounidenses rechaza la construcción de nuevos centros de datos para alimentar a la IA, mientras que tan solo el 14% los respalda activamente. Entre quienes votaron por Trump en el 2024, el 49% se muestra a favor y el 45% en contra.

Aunque este no es un asunto prioritario para la mayoría de los votantes, sí puede tener un gran impacto en sus vidas y es por ello que cada vez es más frecuente en los anuncios de los distintos candidatos. Un estudio del centro Absecon reveló que en esta campaña electoral, para los comicios de mitad de mandato del 3 de noviembre, más de 700 candidatos –tanto demócratas como republicanos– han difundido anuncios digitales centrados en los centros de datos. De estos, el 88,7% hicieron referencias en sentido negativo o para pedir regulaciones más estrictas.

Más de 700 candidatos en las 'midterms' han lanzado anuncios centrados en los centros de datos y el 90% con referencias negativas

Mientras el presidente concibe los centros de datos como una prioridad de la seguridad nacional en su competición contra China, varios candidatos republicanos en estados competitivos se han desmarcado de Trump, pues consideran este asunto cada vez más conflictivo. Incluso el Comité Senatorial Republicano Nacional (NRSC), el organismo que centraliza las campañas al Senado, advirtió del riesgo de manifestarse a favor de los centros de datos en este ciclo electoral.

En Ohio, uno de los principales focos de desarrollo de centros de datos, y donde se disputan elecciones reñidas a gobernador y al Senado, el NRSC advirtió al senador Jon Husted que corre el riesgo a perder su escaño debido a estas instalaciones. Su rival, el demócrata Sherrod Brown, está difundiendo anuncios electorales en los que califica a Husted como “el rostro de los centros de datos en Ohio” y, en paralelo, los ciudadanos están recogiendo firmas para convocar un referéndum estatal que prohíba su construcción.

Este asunto “ha pasado desapercibido durante todo el ciclo electoral”, alertó el comité republicano, y “Brown está utilizándolo porque funciona”. “Más que cualquier otro factor en esta carrera, los centros de datos son el lastre que Husted lleva colgado del cuello. Si pierde y se culpa a los centros de datos, los políticos de todo el país tomarán nota y no querrán acercarse a ningún otro proyecto de este tipo”. El asunto también ha ganado relevancia en las últimas semanas en los estados de Texas, Wisconsin, Pensilvania y Virginia, estados industriales en los que hay grandes proyectos de infraestructura de IA en marcha.

El Partido Republicano advierte que este asunto “ha pasado desapercibido durante todo el ciclo electoral”, pero “funciona”

La preocupación de los estadounidenses tiene principalmente dos ejes. Por un lado, las implicaciones medioambientales de los centros de datos, muy demandantes de energía eléctrica y agua como refrigeración, además del enorme espacio visual y acústico que ocupan donde podría haber zonas verdes o residenciales. Por el otro, porque estas infraestructuras son la base de la inteligencia artificial, una tecnología que, debido a su rápido avance, cada vez genera más incertidumbre por los efectos que tendrá en los trabajos, la salud mental y la sociedad.

Esa preocupación creció cuando el mes pasado, después de que un investigador anunciara su dimisión de Anthropic y afirmara en su comunicado que existe una posibilidad del 10% de que la IA provoque en un futuro próximo la extinción de la humanidad. Eso llevó a Amodei, Musk y Sam Altman (OpenAI) a emitir comunicados abogando por ralentizar su desarrollo.

Javier de la Sotilla
Javier de la Sotilla
Washington

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Washington. Servicio Especial.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.