Richard Nixon sigue vivo y sale al rescate de Donald Trump, quien nunca ha ocultado su admiración por el presidente que cayó en 1974 por la corrupción política del Watergate.
Desde que empezó su segundo mandato al frente de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia (DOJ) de Trump no han hecho más que intentar pasar factura a aquellos que se atrevieron a investigarlo.
Un exasesor de Nixon convertido en historiador propaga su teoría de que el “Estado profundo” acabó con él
Pero, según avanzó The Wall Street Journal esta semana, el radio de las fuerzas trumpistas se amplió en la búsqueda del paralelismo entre el revisionismo del Watergate y la coartada para justificar que son las misma cloacas del Estado las que conspiran contra Trump.
Así que el departamento que lidera Todd Blanche, precisamente exabogado personal de Trump, está revisando si la oficina del fiscal especial que investigó el famoso allanamiento de Watergate incurrió en mala conducta más de medio siglo después de que aquel escándalo provocara la dimisión de Nixon.
Geoff Shepard, un antiguo asesor de ese presidente convertido en historiador y revisionista del Watergate, presentó recientemente durante dos horas en la sede del DOJ su teoría de que el “Estado profundo” acabó con Nixon. El título de su presentación de 78 páginas: “Watergate como lawfare ”, término que ya no requiere traducción porque se aplica allá donde se considera oportuno.
Shepard, que se ha convertido en una especie de evangelista de esta disparatada teoría conspirativa revisionista, como muchos la califican publicó recientemente The real Watergate scandal: collusion, conspiracy and the plot that brought Nixon down (El verdadero escándalo Watergate: connivencia, conspiración y el complot que acabó con Nixon). Como ha reconocido, el autor no estuvo personalmente implicado en ninguna de las actividades delictivas relacionadas con el Watergate y afirma que basa su teoría en documentos que encontró en los Archivos Nacionales.
A partir del Journal , Shepard expuso su teoría durante más de dos horas. Su teoría conspirativa parece respaldar los comentarios que el vicepresidente J.D. Vance hizo este verano en la Biblioteca Nixon, cuando afirmó que existe un paralelismo con lo que “las mismas instituciones intentaron hacerle a Donald Trump” durante su primer gobierno. “Si sucediera hoy, el caso duraría un ciclo informativo de 12 horas”, dijo.
Al igual que Vance, Shepard sostuvo que “el Estado profundo acabó con Nixon”. Alegó reuniones secretas con jueces y ocultamiento de pruebas por parte de los fiscales especiales Archibald Cox y Leon Jaworsk
“Lo contrario es cierto. Nixon se hundió a sí mismo e intentó utilizar el Estado profundo para encubrir sus delitos”, replicó en la cadena MS Now Nick Akerman, que ejerció de asistente del fiscal en aquella investigación entre 1973 y 1976.
“Nixon orquestó el encubrimiento, que quedó registrado en su sistema de grabación del despacho oval. La cinta del 23 de junio de 1972, que acabó provocando la dimisión de Nixon, demuestra sin lugar a dudas que intentó utilizar el Estado profundo para encubrir su implicación y la de la Casa Blanca en el allanamiento de la sede del Partido Demócrata en el complejo Watergate”, añadió.
El DOJ dijo que escuchar esa exposición no presupone que haya una investigación.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.