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La Contra Nº 12.488 · 15 mayo 2026, 00:05
John Armstrong
John Armstrong, filósofo jefe de The School of Life y escritor:

“Todos tenemos miedo a no ser dignos de amor”

Foto: LV

Tengo 59 años. Nací en Glasgow, me eduqué en Oxford y vivo entre Londres y Brasil por cuestiones de amor. Soy doctor en Filosofía. Divorciado. Dos hijos. Hay muy pocos países que parezcan bien gestionados y no haya una solución sencilla. Las religiones son un invento precioso y cumplen una gran función.

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4 puntos clave Ver
  • 01Por qué el amor es tan difícil?
  • 02Porque implica a otra persona que nunca será como en nuestra fantasía.
  • 03El ritmo de su existencia no encajará con facilidad con el nuestro.
  • 04El amor es intimidad, y cuando te acercas mucho a otra persona encuentras las diferencias, las cosas que no encajan.

Por qué el amor es tan difícil?

Porque implica a otra persona que nunca será como en nuestra fantasía. El ritmo de su existencia no encajará con facilidad con el nuestro.

¿Una decepción?

El amor es intimidad, y cuando te acercas mucho a otra persona encuentras las diferencias, las cosas que no encajan. Por eso el amor conlleva conflicto.

Pero el amor es nuestro mayor deseo.

Sí, arrastramos la fantasía de una unión perfecta: alguien con quien sea fácil estar, que vea lo bueno que hay en nosotros, que nos comprenda, nos cuide y nos ayude.

¿Qué hacemos cuando nadie está a la altura de ese sueño?

Desarrollar una visión más madura del amor: un amor generoso con las imperfecciones del otro y dispuesto a perdonar. El mundo no nos debe una persona perfecta.

¿Y por qué somos tan infantiles?

No creo que seamos infantiles; creo que estamos mal educados sentimentalmente. Nos han enseñado a pensar que el amor verdadero debería fluir sin fricción. Pero cuando una relación se vuelve íntima aparecen las diferencias reales. Y confundimos esa incomodidad con un fracaso, cuando en realidad es el comienzo del amor adulto.

¿La intimidad se aprende o surge?

Ambas. Los momentos fáciles son naturales: reír con alguien divertido, abrazar a quien está cálido. Pero las partes difíciles se aprenden, como a estar con alguien que vive su trabajo con angustia. La intimidad subraya las diferencias.

Dice que el amor es el epicentro de nuestra biografía.

Para la mayoría, la historia de su vida es la de sus relaciones: los padres, la búsqueda de pareja, las dudas, los hijos, el anhelo. El amor no es un adorno sentimental; es una forma de entender nuestra existencia.

¿Cómo impedir que las relaciones sean una fuente de conflicto?

Creo que no se puede. Si imaginamos una buena relación como una relación sin conflicto, ponemos el listón en el lugar equivocado. El problema no es la diferencia, sino el pánico: “No me quiere”, “no me entiende”, “ya no es como al principio”. Una relación madura aprende a explicar el conflicto.

Amar no es solo sentir, es sostener.

Eso fue lo que me interesó filosóficamente. Muchas relaciones empiezan con esperanza y luego se estropean, y pensamos que el amor tomó un mal camino. No es así necesariamente. Primero idealizamos al otro; después aparece lo incómodo.

Eso suena poco romántico.

El romanticismo me conmueve, pero nos ha enseñado a valorar el temblor del inicio, y no el trabajo de la continuación.

¿Qué tiene que ver imaginar con amar?

Muchísimo. La imaginación nos enamora: conocemos a alguien y empezamos a imaginar una vida con esa persona. Pero hay otra imaginación más importante.

No me la imagino.

Imaginar la historia del otro. Si mi pareja se angustia porque la cena no está perfecta, puedo pensar: “Está loca”. O preguntarme: “¿Qué historia la hizo así?”. Imaginar es construir una visión del otro en la que aún pueda ser amado.

La idea de la media naranja ha hecho mucho daño.

Es una idea peligrosa: creer que existe alguien destinado a completarnos. No existe. Lo que existe son personas con las que podemos construir buenas relaciones.

Pero ahora siempre parece haber alguien mejor en el horizonte.

Ese es un problema muy moderno. Las aplicaciones de citas alimentan la fantasía de que existe una opción más adecuada. Pero esa otra persona también será difícil. Solo que todavía no lo sabes.

¿Amar es desear al otro tal como es?

Sí. Hay que partir de la aceptación: “Me encantaría que fueras al gimnasio, pero te querré igual si no vas”. Todos tenemos miedo a no ser dignos de amor.

¿El amor es algo que se practica?

Lo aprendí mirando a mis padres. Se querían sinceramente, pero se herían sin necesidad. Ahí entendí que sentir una conexión emocional es solo el principio. Luego vienen las habilidades.

Usted tuvo un amor para siempre.

Sí, estuvimos juntos más de treinta años. Pensé que sería para siempre.

¿Fracasó?

Durante mucho tiempo me sentí culpable. Hasta que entendí que éramos dos personas perfectamente buenas que ya no deseaban vivir juntas. Una relación puede transformar tu vida y aun así terminar. Una novela no fracasa porque llegue a la última página.

¿Y qué queda cuando termina?

Lo que te transformó. Y el arrepentimiento. La filosofía me interesa porque nos obliga a vivir dentro de esa complejidad.

IS
Ima Sanchís
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.