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La Contra Nº 12.488 · 23 mayo 2026, 00:05
Yufan Lu
Yufan Lu, fotógrafa, ha realizado un trabajo sobre el alza de la cirugía estética en China:

“No solo te ofrecen una cara nueva, te venden un destino”

Foto: Xavier Cervera

Tengo 34 años. Nací en Tianjin, al norte de China, junto a Pekín, y vivo entre Tianjin y Helsinki. No tengo pareja ni hijos. Estoy licenciada en Periodismo y estudié fotografía en Londres y en Helsinki. Soy apolítica. En China no se habla de política, pero defiendo el feminismo y los valores de igualdad.

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Actualizado hace 16 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01¿Creció con el auge de la cirugía estética?
  • 02Sí, pero cuando era pequeña mi cara nunca representó un problema.
  • 03Luego, en el instituto, donde éramos más chicas que chicos, ellos establecieron una jerarquía.
  • 04Los chicos se creían superiores y capaces de juzgarnos.

¿Creció con el auge de la cirugía estética?

Sí, pero cuando era pequeña mi cara nunca representó un problema. Luego, en el instituto, donde éramos más chicas que chicos, ellos establecieron una jerarquía.

¿Privilegio masculino?

Los chicos se creían superiores y capaces de juzgarnos. Así descubrí que algunas chicas eran consideradas más guapas que otras. Nos clasificaban según la belleza de nuestra cara.

Qué horror.

Me decían: “Tú eres la primera”.

¿La más bella?

“La primera de las feas.”

Cretinos.

Y luego estaban la tele y la publicidad: estrellas perfectas con vidas perfectas.

¿Qué pasó en la universidad?

Muchas chicas se operaron al acabar el instituto, era una forma de empezar su carrera y una nueva vida siendo más bellas. Ahí empecé a sentir vergüenza de mi aspecto. Me daba miedo mirarme al espejo.

¿Y de ahí Make me beautiful ?

Quería entender por qué mi aspecto me había hecho sufrir tanto. Para hacer este proyecto fotográfico visité más de 30 clínicas de cirugía estética en Pekín, Qingdao, Chengdu, Hong Kong… y también en Corea del Sur, que es la vanguardia de la cirugía estética en Asia. Los cirujanos garabateaban mi foto.

¿Qué le proponían?

Diagnósticos parecidos: requería una cirugía integral de ojos, de nariz, liposucción y rellenos faciales.

¿Y qué le vendían realmente?

Una beauty designer llegó a decirme que mi cara remodelada podría comprarme la vida de mis sueños. Que si era más bella tendría más éxito social y sería más feliz. Ella misma me contó que antes de operarse no podía encontrar novio; después, consiguió un marido que estaba haciendo un doctorado.

La belleza como ascensor social.

Sí, te da estatus. En China ya no es solo estética: muchas mujeres sienten que es una forma de supervivencia.

Todo muy distópico.

En China existe la idea de que el hombre aporta talento y la mujer, belleza. Para muchas chicas, ser fea es un fracaso moral.

¿Qué tipo de cara le ofrecían?

Había muchos estilos: el estilo “pura e inocente”, también llamado “estilo fácil de casarse”; el estilo celebridad de internet; el estilo “alto nivel”: el rostro típico de las top models; el estilo anego, que significa mujer poderosa... Cada rostro parecía corresponder a un tipo de vida.

Da bastante miedo.

Cada clínica me ofrecía no solo una cara nueva, sino una personalidad y un destino. Hubo un médico que me dijo que podía convertirme en quien quisiera sin importar mi estructura ósea: todo era cuestión de sumar operaciones.

¿Y no le afectaba emocionalmente?

Me protegía tras la cámara, pero los juicios dejan marcas. Ahora soy más consciente de que el problema aparece cuando empiezas a mirarte con los ojos del mercado.

¿Por qué no se operó?

Es carísimo. Algunas operaciones cuestan lo mismo que un sueldo medio anual. Las clínicas ofrecen préstamos sin intereses. Pero hay mujeres que se operan una y otra vez y siguen sintiéndose vacías. Cuantas más cirugías, más vacío queda el corazón.

¿Cómo lo sabe?

He hablado con muchas mujeres. Pero yo no las critico. Critico la industria, porque yo también entendí la fuerza de la tentación. A veces sentía mi propia debilidad frente a esa cultura consumista en la que todo parece disponible, mejorable, reemplazable.

¿Llegó a creer sus promesas?

En parte sí. Ahí está el peligro. Además, en China existe la fisiognomía: leer el destino en la cara. Es una tradición muy antigua.

¿Le leyeron la cara?

Sí. Mi “palacio del esposo”, la parte de las sienes, estaba demasiado hundido.

¿Qué significa eso?

Que no tendré suerte en el matrimonio si no me relleno con cirugía.

Igual es una suerte.

El feminismo comienza a hacer ruido. Ahora muchas jóvenes chinas ya no quieren casarse ni tener hijos, intentan emanciparse de esas expectativas que las alejan de sus carreras.

¿Qué ha aprendido con todo esto?

Que las clínicas no son hospitales: son centros comerciales. No te ofrecen solo una cara nueva: te venden una personalidad y un destino.

Después de ver tantos rostros modificados, ¿qué le parece bello hoy?

Al principio no era así, pero hoy las caras originales. Empiezo a sentir que están desapareciendo y ahora me parecen hermosas.

¿Qué es hoy para usted la belleza?

Una cara que ya no pide perdón.

IS
Ima Sanchís
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.