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La Contra Nº 12.488 · 12 julio 2026, 23:24
Manuel Vicent
Manuel Vicent, escritor:

“La vejez es blasfemar al ponerte los calcetines”

Foto: Dani Duch

Tengo 90 años. Nací en La Vilavella (Castellón), vivo en Madrid. Estoy casado y tengo una hija, Nora (54), mi hijo Mauricio murió (2024, 59 años), y cuatro nietos (18 a 20). ¿Política? Socialdemócrata con viento de través. ¿Creencias? Dios es una mirada enamorada, un amanecer, un gin-tonic...

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Actualizado hace 25 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Leo, medio desnudo en el sofá, oyendo jazz y canciones bonitas.
  • 02Y lloro con lágrimas del cerebro.

¿Qué hará esta tarde?

Llorar.

...

Leo, medio desnudo en el sofá, oyendo jazz y canciones bonitas. Y lloro con lágrimas del cerebro.

¿Recuerda momentos?

Pero sin nostalgia: son presente.

¿Recuerda a su padre?

Severo y religioso, su campo de naranjas dulcificaba este valle de lágrimas, a la espera de ascender al cielo.

¿A su madre?

Miraba devotamente a mi padre. Murió con mi nombre en los labios, dicen. Yo estaba en el campamento de milicias.

¿Qué niño era usted?

A los 10 años el consiliario de acción católica me preparó para declamar de memoria un discurso en una acampada, desde un risco: 400 niños en la ermita de la Virgen de Gracia de Vila-real.

¿Se asustó?

Determinó mi existencia. Me lo pidieron más veces. Me sentí un niño distinto. No me he recuperado.

¿Sigue en el risco?

Me sentí señalado por Dios. Por eso necesité conceder dos bazas de ventaja a los demás. Y sigo haciéndolo.

¿Por ejemplo?

De entrada, doy siempre la razón al otro. Me retrata un sueño recurrente: llego tarde a mi fusilamiento. El pelotón espera. Llego ¡y pido perdón! La culpa en mi nuca.

¿Por qué escribe?

Por eso: para ponerme del lado del otro.

¿Qué es escribir?

Decidir que tienes algo que decir, y atreverte a decirlo pese al riesgo del ridículo.

¿Se vino a Madrid para escribir?

Para alejarme de una Valencia en la que al término de la carrera me quedé sin amigos. Llegué en el año 1960 al café Gijón: ahí estaba España, el resto era extranjero.

¿Qué hacía por allí?

Acabado Derecho, mis padres esperaban que preparase oposiciones. Pero yo fumaba y leía, fumaba y leía y leía...

Y con 30 años, en 1966, ¡premio!

Supe de la muerte de un amigo de juventud, Vicentico Bola : me senté en la cafetería Yago y, sin pensar y a bolígrafo, escribí su vida: El Resuello . Gustó, y eso me llevó luego a ganar, con Pascua y naranjas , el premio Alfaguara.

Le entrevistaron como ganador...

Me preguntaban por mi oficio y no me salía decir “escritor”. “Es naranjero”, dijo alguien... y así salió en la prensa.

Su lengua natal es el catalán valenciano.

Respeto mucho el castellano por el hecho de ser lengua aprendida: me esmero en serle digno, y en cada palabra busco su música (de cuando era poesía) para encabalgarlas rítmicamente.

Al leerle... veo a Sorolla.

Porque lo más profundo es la superficie de las cosas. A la luz del día se ve más claro todo, la filosofía también.

Al leerle veo arenques en bota.

El mundo nos entra por los cinco sentidos corporales y de niño cató usted arenques.

Veo anchoas, también.

Pintada en tumbas egipcias vi una anchoa sobre base de coca. Trigo, aceite, anchoa: ¡puro zen! Igual como hoy en Dénia: coca con anchoa a la que llamo un faraón .

Le leo y me veo mar adentro.

La costa es aglomeración pestilente. He navegado 50 años por aguas azules: viento en la vela, olas en la amura, silencio, nada.

Alta mar.

Ahí todos los sentidos se concentran en un punto: te conviertes en un místico.

Le leo y huele a galán de noche y jazmín.

Perfumes de la noche: dales profundidad, no se embotellan.

Le leo y cae oro líquido: aceite de oliva.

Sócrates y Platón pasaron y todos los filósofos y emperadores cambian... y el aceite de oliva permanece.

Vicent, elija: ¿horchata o granizado de limón?

Como ponderado socialdemócrata que soy, yo mezclo horchata con granizado de limón. Lo he bautizado: un alcoyano .

¿Tiene amigos?

Es lo más valioso que tengo. Yo podría estar en cualquier punto del mundo si a las siete de la tarde llamo a amigos para un gin-tonicy dicen sí. ¡El amigo dice sí!

¿Qué es la amistad?

Mejor que el amor. El amor cursa con celos, el amor da sufrimiento, el amor es un bolero, es el borde del acantilado: ¡hemos bailado mucha violencia de género! Por amor se mata... y por amistad se da la vida.

Sabidurías de la vejez...

¿La vejez? La vejez es blasfemar al ponerte los calcetines.

¿Y la muerte?

Murió mi hijo Mauri. Mi edad no me dará ya tiempo para superar el inhumano dolor de esa estocada equivocada de la muerte.

VA
Víctor-M. Amela
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.