¿A qué le canta en su nuevo disco?
Pensé que ya no tenía nada que contar, que era el final. De ahí nació Se ha acabado el show .
¡Pero si todas las canciones son suyas!
Sí. Algo se abrió en mí y, por primera vez, empecé a hablar de cosas muy personales.
¿De qué cosas?
Por ejemplo, de mi relación de pareja después de más de veinte años juntos.
¿Qué ha entendido del amor?
Lo que canto: “A veces tengo ganas de perderte, a veces tengo ganas de que estés. A veces te miro y no te encuentro, a veces quiero desaparecer”.
Muy sincero.
Quieres que te vuelvan a mirar como la primera vez, volver a encontrar esa chispa. Pero la relación evoluciona, cambia. Aunque si los cimientos son el amor, la honestidad, el respeto y el humor, la chispa vuelve.
Mecano empezó por casualidad.
La fuerza del destino –la sigo cantando–, me llevó a colarme en una fiesta cuando tenía 14 años. Allí conocí a José, nos hicimos amigos y también fuimos pareja. Él tocaba la guitarra y yo le hacía los coros. Después se unió Nacho.
¿Primer punto de inflexión?
Una de las pocas discográficas que quisieron escucharnos dijo que adelante, pero que yo tenía que ser la voz.
Mecano fue bonito y difícil.
Sí, ambas cosas. Cuando dos personalidades tan fuertes como Nacho y José empezaron a no entenderse, yo quedé en medio; trataba de que se entendieran, pero sin éxito. Me afectó muchísimo, mental y físicamente. Había una tensión muy difícil de manejar.
El grupo español que más discos vendía en el mundo.
No llevé bien la fama. No me gustan las multitudes, los espacios grandes ni el ruido. Demasiada gente queriendo absorber algo de mí. Pero hoy ya no es así.
¿Cómo es ahora?
Ya no es una relación de fanatismo, sino mucho más cercana.
Su madre murió en pleno éxito de Mecano. ¿Cómo se vive algo así?
Mal. Tenía cáncer y fue un proceso largo. Durante un tiempo vivió conmigo, en una casa en el campo que le encantaba. No pude despedirme, murió cuando estaba actuando. Fue tremendo, la adoraba.
¿Hizo el duelo?
Muchos años después, a raíz del accidente de tráfico que tuvimos con mi marido y unos amigos. Uno murió. Necesité terapia y ahí salieron muchas cosas. No hay día que no la eche de menos.
¿Qué le dieron sus padres?
Una educación increíble basada en el respeto, la empatía y la tolerancia. Con límites, pero nos dieron libertad para ser.
¿Ha perdonado a José?
Hoy se lo agradezco. Pero en aquel momento fue traumático. Nos estaban dando un premio a la trayectoria, nos esperaba una gira, y José anunció que dejaba el grupo. Fue como una ducha de agua fría. Mi vida era Mecano.
¿Le ha costado encontrar su lugar?
Buscando mi identidad musical he tocado diferentes palos hasta que con el tiempo he comprendido que mi lugar puede ser cualquiera, porque mi estilo es mi voz y mi sello.
¿Qué canciones de Mecano no puede dejar de cantar?
Muchas. Al final de los conciertos abrimos las peticiones y cantamos fragmentos a capela el público y yo. Un momento muy mágico.
¿Irremediablemente unida a Mecano?
Pero felizmente. Durante un tiempo quise tomar distancia. Después comprendí que no hay Ana Torroja sin Ana de Mecano.
¿Qué le ha enseñado la vida?
A persistir, a no rendirme y a aceptarme como soy. Hubo una época en la que quería cantar como Marta Sánchez. Al final entendí que quizá no tenga la voz más potente ni la mejor técnica, pero sé llegar a la gente y conectar. Ese es mi valor.
¿Le ha costado aceptarse?
Sí. Uno a veces quiere ser lo que no es y lucha contra sí mismo, pero no hay forma de cambiarlo. Eres quien eres y eres como eres. Aceptarlo me ha dado mucha paz.
¿La edad ayuda?
A partir de los sesenta algo cambia. Te sientes orgullosa de lo que has conseguido y empiezas a quererte como eres.
¿Una rosa del desierto?
Sí, esa piedra frágil por fuera y fuerte por dentro. A veces demasiado empática.
¿Se puede ser demasiado empática?
Mi terapeuta dice que hay una línea que es mejor no cruzar. Estoy aprendiendo a pensar más en mí, a hacerme caso.
¿Su momento inolvidable?
Ser madre, el regalo más bonito que me ha hecho la vida. Llegó tarde, cuando pensaba que quizá no iba a llegar. Tenía 45 años.
¿Qué sintió al verla?
Le dije a mi marido: “¿Cómo se puede querer tanto a una persona que no conoces?”.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.