Pagamos a Hacienda entre casos de corrupción. ¿Le duele?
Pude corregir algunos en mi paso por los juzgados de la maravillosa isla de la Palma, donde una señora me dijo: “Oiga, jueza, yo he pagado y no me arreglan nada”.
Supongo que la creía parte de la trama.
Y me alegro de haber limpiado aquello. Después lo viví en los juzgados de Madrid, donde estaba consolidado que para que te hicieran las cosas había que pagar.
¿Solo era un grupo de indeseables?
Era habitual que abogados o procuradores negociaran con los funcionarios: “¿Cuánto me vas a cobrar por esto? ¿Cuánto cuestas?”.
¿Pudo limpiar aquello también?
Eran las astillas, como les llamaban en el 85. Y logramos acabar con aquello publicándolo en la prensa. Recuerdo que publiqué un artículo que se titulaba “Por si cuela”.
¿Por qué ese titulo?
Porque en los escritos el código de la astilla era poner a mano “S.C.” (Si cuela) para indicar lo que iba a costar.
¿Entró en política para limar astillas ?
La gestión pública me apasiona porque puedes ilusionar a los funcionarios y mejorar el servicio público, y los ciudadanos lo agradecen y es maravilloso... Pero cuando me ofrecieron presentarme a la alcaldía de Madrid no me apetecía, de entrada, mucho.
¿Por qué se decidió?
Porque vi que Esperanza Aguirre, que tenía mi edad, se presentaba por la derecha.
Y usted ganó la alcaldía: ¿valió la pena?
Fue maravilloso vivir la ciudad, que late, que tiene energías. Y abrirte, entenderla, posibilitarla, colaborar... Me pareció hermosísimo.
Y volvió a presentarse.
Ganamos en votos, pero apareció Vox y le dio la alcaldía al PP. Yo había aprendido que estar en política es escuchar, ser uno más. Siempre iba y voy en transporte público y las conversaciones eran y son deliciosas.
¿El alcalde es más que un político?
Hay que procurar que esté despartidizado y que contacte con la gente directamente. Si el alcalde está demasiado vinculado al partido, la cosa se rompe.
¿Los partidos no son la democracia?
Los partidos deben estar en la sociedad, pero no ser los que la mandan. El cargo elegido por el partido que va al partido a preguntar qué debe hacer... es un virus de la democracia.
¿Por qué?
Porque ningún cargo debe confundir los intereses de su partido con los de su ciudad o los de sus ciudadanos. En la medida en que el partido solo quiere ganar elecciones no sirve a todos. Un partido debe influir, compartir...
¿Debe ser más compartido que partido?
Por eso yo me quejaba cuando un partido aplaudía a alguien solo porque era de los suyos, aunque las propuestas de otro eran mejores para todos. Es miserable aplaudir a alguien solo porque es de los nuestros.
¿No es un razonamiento ingenuo?
Debe hacerse, porque lo contrario propicia la deriva populista antisistema.
¿Mejora o empeora esta democracia?
Nuestra democracia está descuidada. Necesita cuidado. Y el cuidado empieza por analizar el objeto que cuidas.
¿Como las madres?
Cuando cuidas un bebé, un amor, una sociedad... analizas lo que la daña, y hoy hay virus en la democracia que impiden que sea el gobierno de todos. Me refiero a reducirla a los partidos y a entender la política como una profesión, cuando es una responsabilidad.
¿Qué hay de malo en vivir de la política?
Es un error, porque el político de profesión no tiene otra; mezcla y sirve a intereses del partido, y al suyo de seguir cobrando un sueldo, con los de los ciudadanos.
¿Y si no tiene una carrera a la que volver?
Ahí está. En la democracia ha ido bajando la formación de nuestros políticos. Ha habido cierto descenso de su formación.
¿Por qué?
Si no tienes nada mejor, cobrar 3.000 euros al mes hace que algunos se queden en el cargo aunque sea en la oposición o de asesor...
¿De verdad compensa ese sueldo los malos tragos que requiere servir a un partido?
Ahora está, además, el riesgo de bandazos que se dan en las primarias de cada partido...
¿Hacías la pelota a A y al final gana B?
Y te van a sacar a relucir, sin ningún respeto a tu dignidad y la de tu familia, todo lo que creen que te perjudica. Y si hiciéramos un análisis sociológico de todas las sentencias por corrupción, la hay; pero nos llevaría a ver que muchas veces se trata de errores, meras equivocaciones con una sanción tremenda.
Pues no sé si compensa hacerse político.
Empieza a haber inconvenientes para la representación política que la hacen indeseable. Y si es indeseable, ¿quiénes concurren?
¿Qué propone?
Cuidar la democracia, y no solo la cuidan los de izquierdas. Vamos a intentar votar a unos y otras veces vamos a votar a otros.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.