La gente se muere de calor. Literalmente.
Las olas de calor son peligrosas, pero el calor es beneficioso cuando la exposición se produce en entornos controlados como una sauna o un entrenamiento deportivo de adaptación al calor.
¿El calor tiene dos caras?
Exacto. El calor puede matarnos, pero también podemos utilizarlo para mejorar nuestra salud, nuestro rendimiento y nuestra salud mental.
¿Cómo se interesó por este tema?
Sufría mucho el calor y quise saber cómo nos afecta. Me presenté como cobaya en laboratorios de calor.
¿Qué le hicieron?
Pedalear durante una hora a 38 grados y con el 40% de humedad. Pensé que iba a morir. Pero después de eso me entrené y pude recorrer 160 kilómetros en bicicleta a 40 grados en una carrera en Texas.
¿Y volvió al laboratorio?
Sí. Repetí la prueba y esta vez estuve sonriendo durante toda la sesión. El calor había dejado de molestarme. Exponernos de forma controlada nos hace más resistentes.
¿La sauna es una buena aliada?
Los estudios muestran que las personas de mediana edad que utilizan la sauna sufren menos enfermedades cardiovasculares, infecciones y alzheimer.
Cuenta un caso extraordinario.
Douglas Whitney tenía una mutación que prácticamente garantizaba que desarrollaría alzheimer a los 50 años, pero ha llegado a los 70 sin síntomas.
¿Qué explicación manejan?
Trabajó durante años en las salas de motores de embarcaciones, sometido constantemente a temperaturas muy altas. Una hipótesis es que aquella exposición activó de manera repetida las proteínas de choque térmico y otros mecanismos que protegieron sus neuronas.
También ha investigado el calor contra la depresión.
Sí. Algunos estudios muestran que aumentar la temperatura corporal de pacientes con depresión grave puede reducir significativamente sus síntomas. Los resultados son prometedores, hay que seguir investigando.
¿Cómo es posible?
Podría reducir la inflamación cerebral o activar regiones relacionadas con la producción de serotonina. Parece actuar sobre algunos de los mecanismos en los que también intervienen ciertos antidepresivos.
Afirma que evolucionamos para prosperar en condiciones sofocantes.
Nuestros ancestros evolucionaron en África y desarrollaron la capacidad de sudar para gestionar el calor. Podemos soportar temperaturas durante el ejercicio que resultarían insoportables para casi cualquier otro mamífero.
¿Qué ventaja nos dio sudar?
Nos permitió conseguir alimentos y escapar de los depredadores. Cuando otros animales tenían que detenerse para no recalentarse, nosotros podíamos continuar. Esa ventaja evolutiva contribuyó a situarnos en la cima de la cadena alimentaria.
¿Sudamos para refrescarnos?
Esa es la función del sudor ecrino, un sistema de refrigeración muy potente. El líquido, agua y sal, sale a la superficie de la piel y, al evaporarse, elimina una enorme cantidad de calor corporal.
Agua y sal, ¿por qué huele mal?
El que huele es el sudor apocrino, que se produce sobre todo en zonas con vello, como las axilas. Allí las bacterias se alimentan de sus componentes y producen el mal olor.
¿Nos protegemos en exceso del calor?
Sí, y del frío. Si permanecemos siempre en interiores expuestos a luz artificial, podemos alterar el sueño, el metabolismo y la manera en que nuestro cuerpo utiliza y almacena la energía. La conclusión es que nos conviene pasar tiempo al aire libre; si hace mucho calor, a la sombra de un árbol.
Las ciudades se recalientan cada vez más, ¿qué podemos hacer?
Plantar árboles. En Nueva York o Medellín se han creado corredores verdes y plantado millones de árboles que reducen parte del exceso de temperatura. Una ciudad con árboles tiene un clima local distinto.
Después de todo este periplo por el mundo del sudor, ¿qué ha aprendido?
Que somos criaturas extraordinariamente adaptables. Aunque el calor nos resulte incómodo, podemos acostumbrarnos a condiciones más cálidas y también al frío.
¿Qué lugar ocupa el sudor en esa historia?
Es fundamental. Nos permitió cazar mejor y desarrollar cerebros mayores. Muchas de las capacidades que nos definen como especie se originaron gracias a nuestra extraordinaria facultad para sudar.
¿Sudar es nuestro superpoder?
Sí. La próxima vez que esté sudando a mares, piense que es una superheroína.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.