¿Su Pingus cuesta más de lo que vale?
El otro día un cliente pidió una botella y luego otra; y otra...
¿La lotería? ¿Una estafa?
Creía que el precio, al ser un vino tan añejo, estaba aún en pesetas: 1.200.
Y tampoco sería un vino regalado.
Cuando pidió la tercera botella, el camarero le preguntó discretamente si había visto los precios en carta... Y el pobre se llevó un susto al saber que estaba en euros y no en pesetas.
¿De verdad cree que los vale cada botella?
Las discusiones en vinos sobre valor y precio son siempre equívocas. Pero le diré que el Pingus, comparado con los burdeos en general, o ya en particular con los Petrus o el Conti... pues no es tan caro.
¿Por qué usted vino a por vino a España?
Daba vueltas por la Península hace 35 años y me quedé sin gasolina en Peñafiel...
¿Ya eran los Ribera lo que son?
Me quedé sin dinero y tenía que buscar algún trabajo y allí lo encontré. El vino en España en los noventa era demasiado barato, porque en los setenta y ochenta había caído en la tentación de querer ganar dinero por volumen: plantando y vendiendo mucho.
¿Mucho en vino es enemigo de bueno?
Y a la larga de rentable. Se sacrificaron completamente a esa lógica de la cantidad territorios vitivinícolas maravillosos para producir un caldo mediocre en cantidades que acababan en el supermercado tirados de precio: vendidos por debajo de su coste.
Temo que aquí pasó con algunos cavas.
Debemos pagar lo que vale cada producto, porque, aunque te alegres de pagar precios demasiado bajos, haces la vida imposible al productor, que acaba empeorando el producto hasta que no sea digno para nadie.
Por comprar jamón demasiado barato te saldrá medio podrido...
Y el vino demasiado barato lleva a los jóvenes a preferir la cerveza. Y cuando quieren gastar más en algo especial, compran las artesanales. Eso está pasando en España y Europa.
¿Qué salvaría la cultura del vino?
Hacer las cosas bien.
¿Orgánico, vin nature ?
Es que el orgánico debería ser simplemente lo habitual. Lo que no es normal es lo que nos venden a veces como vino. Un vino hecho con herbicidas y a máquina te cuesta la mitad que los míos. Pero así se pierde la fiesta de la vendimia, que es un hecho cultural. Hagamos vino que valga la pena y nunca a cualquier precio.
De niño en el pueblo nos daban de merienda rebanadas de pan con vino y azúcar .
El vino era un alimento más que se podía conservar en casa para cuando hiciera falta. Esa cultura sí que era natural.
Era un vino sencillo que se guardaba en la barrica familiar del celler .
Pero cuando esas familias van emigrando a las ciudades, en vez de tener su barrica, compran vino barato en el súper.
No sé si podían hacer otra cosa...
Entonces, en los noventa, en los territorios más vitivinícolas se emplea la fórmula que arruinaba la cultura del vino...
¿Nos la recuerda para olvidarla?
En Ribera del Duero era la de 200 hectáreas con las que producir un millón de botellas...
¿De qué?
Ese era el problema, que ya no era vino sencillo y de calidad. Era otra cosa, pero con lo que sacaban podían pagar al tío que pasaba el tractor, al que te compraba la producción... y a la cadena de intermediarios hasta el súper.
Acabó mal.
Fatal. Mientras, en cambio, en Francia, una familia cultivaba su viñedo de 8 hectáreas...
¿Demasiado pocas?
Suficientes para que toda la familia trabajara todo el año en el viñedo. Hoy en día muchas de estas bodegas pequeñas subsisten en Burdeos. Solo en la zona de Libourne, porque en la de Medòc ya son grandes propiedades con su château.
¿Y qué le parece lo que se produce en Australia, Argentina, Chile, California...?
Depende, claro. Nosotros ya exportamos el 80% de nuestra producción a América.
¿Por qué se quedó en Peñafiel?
Un tío mío había crecido en Sudáfrica y volvió para trabajar en Burdeos. Fui a verlo a los 14 años y me enamoré del vino. Al acabar el cole, me fui con él y y tras pasar unos meses allí decidí dedicarme al vino. Estudié agricultura, soy ingeniero agrónomo, en Dinamarca, y luego me fui a Ridge, California, a hacer Monte Bello.
¿La vuelta al mundo de viña en viña?
En eso andaba cuando tuve tres meses de vacaciones y acabé en Peñafiel trabajando con un amigo. Allí me propuse hacer mi propio vino, el Pingus, que es mi apodo en danés.
¿El secreto?
Ninguno. Buscar un viñedo viejo en un buen sitio y hacer vino de la forma más sencilla posible. Como se hacía antes. Parker le dio la mayor puntuación que jamás había obtenido un vino español.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.