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La Contra Nº 12.488 · 25 julio 2026, 00:05
Spencer Tunick
Spencer Tunick, fotógrafo de masas y artista visual:

“Mis fotos son una especie de terapia colectiva”

Foto: LV

Tengo 59, creo que me quedan unos veinte años haciendo mis trabajos. Soy neoyorkino. Mi mujer, diseñadora gráfica, vive en un pueblecito junto al río Hudson. Tenemos dos hijas. Defiendo los derechos humanos, en especial los del colectivo LGTBIQA+; también con mi arte. Creo en la euforia colectiva.

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Actualizado hace 13 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01De niño mi madre me llevó al MoMA­ de Nueva York y vi El sueño de Henri Rousseau.
  • 02Era la primera vez que veía un desnudo en el arte.
  • 03Me quedé embelesado viendo aquella pintura maravillosa de una mujer en la naturaleza.
  • 04A los 20 fotografiaba cuerpos desnudos en entornos urbanos.

¿Por qué hace lo que hace?

De niño mi madre me llevó al MoMA­ de Nueva York y vi El sueño de Henri Rousseau. Era la primera vez que veía un desnudo en el arte. Me quedé embelesado viendo aquella pintura maravillosa de una mujer en la naturaleza.

A los 20 fotografiaba cuerpos desnudos en entornos urbanos.

Sí, en las calles de los suburbios de Nueva York entre 1992 y 1995, así conocí a mi mujer: en la calle.

¿Cómo en la calle?

En aquella época no había redes sociales y no era fácil encontrar personas que quisieran posar.

¿Cómo lo hacía?

Agotados amigos y conocidos, iba a bibliotecas, a cafés, y abordaba a la gente. Un día vi por la calle a una mujer interesante y le pregunté si quería participar.

¿Y sigue posando para usted?

Sí, la fotografío una vez al año desde aquel día.

¿Y por qué desnudos?

Me encanta el poder y la representación del cuerpo sin otra narrativa, sin ropa, sin objetos­.

¿Sus desnudos individuales tenían algo que ver con el erotismo?

No, tenía que ver con la expresión, era una explosión de vida en el asfalto.

¿Cuándo empezó a acumular cuerpos desnudos?

Seguimos sin internet, así que me guardé todos los teléfonos de la gente que había retratado, gente de toda índole, y decidí fotografiarlos juntos. Me encantó.

Cuénteme.

Les leía por teléfono las instrucciones. Dejé muchos mensajes en contestadores automáticos. Y de cien mensajes aparecieron 28 personas. La foto es preciosa, está en la cubierta de mi libro Reaction Zone.

¿Qué iba persiguiendo?

Crear arte con la euforia colectiva.

Lo de la euforia es algo que repite.

La gente se lo pasa realmente bien posando y participando. Algunas personas reaccionan de una forma muy emocional.

Eso puede ser bueno y puede ser malo.

Es como si la foto fuera una especie de terapia colectiva. Ese fue el efecto secundario inesperado­ de este happening artístico.

Ha llegado a juntar a 18.000 personas.

Fue en México, y de hecho tuvimos que decir no a miles de personas.

Organizar algo así debe ser increíble.

Estaba amaneciendo detrás del edificio presidencial, el sol estaba a punto de darme directamente en la lente de la cámara, pero conseguimos hacer esa foto y fue maravilloso. Algo irrepetible.

Ahora va a retratar a más de 500 personas en Gran Canaria.

La idea de Gran Spectrum es realizar una foto de la bandera LGTBIQA+ con cuerpos humanos y necesitamos que se apunten muchas personas.

¿Y cómo piensa hacerlo?

Mi web es mi galería de arte. Allí las personas se apuntan y a cambio reciben la fotografía firmada. Me encanta, porque luego me mandan una foto de dónde han puesto la foto.

Hábleme del pudor de la gente.

Creo que a la gente le estimula la idea de participar, y se llevan una sorpresa porque en lugar de sentir pudor sienten empoderamiento, orgullo.

Curioso.

Estamos hablando de una experiencia física y visual. Ver tanta cantidad de cuerpos, formas y colores es impactante. Imagine que está tumbada entre mil personas y de pronto levanta un poco la cabeza, mira hacia lo lejos y ve un paisaje de tonos de piel infinitos.

¿Hay diferencias entre países?

Sí, en España, por ejemplo, la gente es más gritona. En Barcelona la gente gritaba de alegría, era difícil calmarles porque se lo estaban pasando superbien. En Dusseldorf, Alemania, no se oía un alma.

¿Y usted, qué prefiere?

Yo comparto la euforia. No estamos hablando de IA, es algo físico, táctil: una masa de cuerpos creando una forma abstracta, como una sustancia. Cada foto me alucina, es algo nuevo aunque lleve 30 años haciéndolo.

No permite ni un anillo, ni un piercing…

La identidad está en lo humano. Mi trabajo habla de la piel y cómo se fusiona. No importa la edad, el género ni la morfología.

También reivindica temas ecológicos.

Hice un mar humano pintado de azul en la ciudad inglesa de Hull para Greenpeace, pero el 90% de mi trabajo suele ser con instituciones y museos, así que no siempre tiene un mensaje.

En Granada pintó a la gente de verde.

Me inspiré en los verdes de la Alhambra.

En el mar Muerto puso a flotar a miles.

Sí, eran la espuma del mar.

¿Sueña con alguna foto?

Hacer una obra con el monte Fuji de fondo.

IS
Ima Sanchís
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.