El dermatólogo Joan Ramon Garcés desentraña la paradoja oncológica de que ha mejorado la capa de ozono y nuestra higiene solar. Nos protegemos más del exceso solar y sin embargo aumenta el número de cánceres de piel.
La razón es que estamos pagando hoy las quemaduras del pasado. Muchos recordamos las pieles abrasadas de niños cuando la piel enrojecida por el sol era el paso imprescindible para estar moreno. La piel tiene memoria y el cáncer es la peor consecuencia.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.