Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
La Contra Nº 12.488 · 6 agosto 2026, 00:05
Óscar de Bos Pavón
Óscar de Bos Pavón, fundador de Focus Academy; investiga técnicas de concentración:

“El cerebro no focaliza ni descansa si va de pantalla en pantalla”

Foto: Xavier Cervera

De niño estaba obsesionado por los ordenadores: era fácil concentrarme. Hoy estudio y explico por qué. Nací en Amsterdam, pero a los tres días me llevaron a Málaga. Estoy casado y aún sin hijos. Vivo entre Fuengirola y Amsterdam, donde trabajo. Publico con el neurocientífico Mark Tigchelaar ‘Focus on/off’.

Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 19 h Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01¿Por qué cada vez los textos tienen frases más cortas?
  • 02Por la dispersión inherente a la digitalización y el derroche de dopamina que nos permite al tener el móvil siempre a mano.
  • 03El cambio incesante de tareas que permite nos impide concentrarnos y ser más creativos.
  • 04El cerebro no focaliza ni descansa si va de pantalla en pantalla.

¿Por qué cada vez los textos tienen frases más cortas?

Por la dispersión inherente a la digitalización y el derroche de dopamina que nos permite al tener el móvil siempre a mano.

¿Hay que apagar el móvil?

El cambio incesante de tareas que permite nos impide concentrarnos y ser más creativos. El cerebro no focaliza ni descansa si va de pantalla en pantalla.

¿Cómo concentrarse?

Vamos a entender antes cómo funciona la concentración. El cerebro necesita cinco minutos para empezar a hacer algo en serio. Y, según circunstancias y la persona, necesita hasta diez para focalizar.

¿Sin hacer nada?

Mirar por la ventana o pasear sin rumbo... Desconectar para conectar después. Como hoy cambiamos continuamente de objeto de atención –por el móvil sobre todo– es más difícil lograr concentrarse solo en una tarea.

¿Qué puedo mejorar?

Esa velocidad y profundidad en la concentración, en hacer conexiones, requiere digamos que un combustible, una energía para enfocarse que se adquiere con buena nutrición y sueño reparador.

¿Un cerebro descansado?

El cerebro nunca descansa, pero siempre está seleccionando lo que considera más relevante para concentrarse. Ese es el punto del enfoque. Si estás cansado o malnutrido, le cuesta y tarda más en decidir qué es importante en el momento.

¿No resulta obvio?

Pase una noche y un día sin dormir ni comer y verá de lo que hablo. Le dará la misma importancia a todo.

¿Cómo recordar caras y nombres?

Un rostro es un foco de atención y hay quien le concede tanta que no puede concentrarse en la conversación. Es más efectivo prepararse para reconocer a quien vale la pena y en qué vas a decir.

¿Y para preparar una prueba?

Atentos a las cuatro fugas de la atención al focalizar. La primera es no estar lo bastante implicado. Si la prueba es muy divertida, logrará dopamina enseguida...

¿Como en una gincana?

Por eso tienen éxito. Si algo es muy excitante, es fácil concentrarse en hacerlo, porque gratificará enseguida con mucha dopamina. Si es aburrido, por ejemplo...

¿Hacer una cola muy laaaaarga?

En esa cola todos piensan en cualquier cosa menos en la cola. Si una tarea es muy fácil, el cerebro elige otras en qué pensar. ¿Ha hecho ya su declaración de la renta?

Me temo que sí.

Pues es un ejemplo de tarea aburrida y, cuando tenga una por delante demasiado fácil o lenta, puede autoincentivarse para que no lo sea tanto. Póngase un reto. Dígase que va a cerrar la declaración; o los deberes; o el mail de trabajo... ¡En una hora! Y si lo logra, felicítese, “¡bien hecho, Lluís!”, a sí mismo con un ritual elaborado: dése un caprichito.

¿Eso aumenta la concentración?

Disminuye la primera fuga de la atención: la falta de dopamina por aburrimiento. Si es demasiado difícil para usted también generará fatiga por desistimiento. La segunda fuga de atención es la fisiológica de comer o dormir mal. Es fácil de evitar. La tercera fuga de atención a veces no depende de ti... Es lo que te ha pasado o crees que va a pasar y empieza en tu cerebro.

¿Un desastre que temes o lamentas?

Son las fugas internas de atención en el presente. Cualquier disgusto real o imaginario; estar enamorado; frustrado; acongojado...

¿Cómo evitar la fuga por obsesión?

¡Escriba! Escriba y describa sus miedos, duelos, enfados, traumas... Y logrará librarse al menos en parte de ellos. Sa­carlos de su interior es empezar a superarlos...

¿Cuál es el camino más fácil hacia la concentración?

Un jefe siempre enfadado que le exija más y más. Por eso hay tantos.

Es un estímulo, pero ¿duradero?

Usted acabará yéndose o siendo despedido o encontrará la manera de librarse de él. No durará tanto como la motivación que usted mismo sepa darse. A la larga funciona mejor el entusiasmo, la ilusión, el ponerse metas... Lo otro, no.

¿Y si soy mi propio jefe enfadado?

Sea su propio jefe motivador. Dígase que va a escribir el mejor mail de trabajo; si finge entusiasmo, lo acabará teniendo.

¿Si me duermo en una reunión plasta?

Juegue con algo: un bolígrafo, haga dibujitos... Mantenga así el cerebro ocupado para que no se desconecte del momento, aunque sea aburrido.

LA
Lluís Amiguet
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.