Tenía 33 años y un hijo de 9 meses cuando mi empresa se hundió. Me quedé sin dinero, mi relación de pareja se rompió y tuve que elegir: volver a EE.UU., donde tendría techo pero estaría lejos de mi hijo, o quedarme en Barcelona sin hogar para tenerlo cerca. Me quedé.
¿Y dónde dormía?
Fui tirando de amigos, de sofá en sofá. Salía de sus casas a las seis de la mañana y regresaba a medianoche para no molestar. Aun así la buena voluntad tiene fecha límite.
Hasta que ya no le quedó ningún sofá.
Recuerdo estar sentado en Montjuïc mirando a Barcelona y llorando. No tenía adónde ir y me daba mucha vergüenza. Me abrí con Karla, una amiga que hoy es mi mujer.
¿Le abrió su casa?
Sí, y con el tiempo nos enamoramos y nos casamos. Con su apoyo pude reconstruir la relación con mi hijo. Esconder tu situación te aísla todavía más. Temía que la gente me juzgara y se cerraran puertas; ocurrió lo contrario. Pedir ayuda no es pedir dinero: es explicar dónde estás y qué necesitas para avanzar.
¿Y qué hizo con lo aprendido?
Fundé Homeless Entrepreneur. Quería ayudar a otras personas a recuperar su autonomía, no con limosna, sino reconectándolas con trabajo, oportunidades y personas que pudieran abrirles puertas.
Pero para ayudarles primero hay que saber quiénes son.
Así nació Voces, ellos cuentan su historia en las redes, qué saben hacer y qué necesitan. Son los protagonistas, y no buscan dar pena, sino conectar con una oportunidad.
¿Funciona?
Es sorprendente. Javi nos contactó desde las calles de Madrid. Contó su historia en Voces y consiguió trabajo en un restaurante. Tiempo después volvió al programa para ofrecer trabajo a otras personas. Pasar de pedir a ofrecer, eso es salir adelante.
¿Qué perfiles llegan a ustedes?
De todo tipo: diseñadores, cocineros, empresarios, trabajadores de hotel... No hay que confundir ser y estar: estar sin hogar no borra la profesión ni la experiencia. A veces recuperan su oficio y otras empiezan por otro: conserjería, limpieza, hostelería... Lo importante es volver a ser autónomos.
Hay quien lleva media vida en la calle.
Ramón llevaba más de 20 años pidiendo ante una iglesia de Tarragona. Consiguió trabajo, dejó el alcohol, accedió a un hogar y después contó su historia ante universitarios.
¿Basta con encontrar trabajo?
No. Lo fundamental es reconstruir una red. Muchas personas han perdido su red personal y profesional y tienen que tomar decisiones en el peor momento de su vida.
¿Qué entiende usted por red?
Personas. Alguien que te recomienda para un trabajo, te acompaña al médico o piensa contigo cuando ya no puedes pensar.
¿Qué tipo de ayuda marca la diferencia?
A veces algo muy concreto. Conseguimos móviles y conexión para personas sin hogar en el Mobile World Congress; y oftalmólogos regalaron gafas a quien lo necesitaba.
Hay mucha gente que quiere ayudar pero no sabe cómo.
Lo primero es preguntar qué necesita esa persona. Puede ser un trabajo, un contacto, una habitación, ayuda legal, un currículum o tiempo. Todos tenemos algo que puede ser útil para alguien.
Cuando nos conocimos en el 2017, seguía llevando la calle encima.
Hablaba con agresividad, reaccionaba desde el enfado. La calle es muy violenta. También le prometía a todo el mundo: “Te voy a ayudar, lo conseguiremos”. Ahora sé que no puedo salvar a nadie: acompañamos a cada persona hasta donde podemos y a su ritmo.
La calle le cambió.
Lo perdí todo, pero aprendí a valorar lo que quedaba: quién era y lo que sabía hacer. Convertí aquella desgracia en algo útil, pero hay gente que deja de valorarse y se abandona.
Ha visto morir a personas a las que ayudaba. Hábleme de una.
Juan Mascuñano llevaba 16 años viviendo en Gran Vía de Madrid y estaba en silla de ruedas. Le conseguimos un piso.
¿Y a partir de ahí?
Un amigo mío con polio pilotaba planeadores y llevamos a Juan a Toledo. Aquel día acabó pilotando un avión sin motor.
¿Qué recuerda de aquel día?
Por la noche lo dejé en su casa, ¡Juan estaba tan feliz! Esa noche murió. Juan pasó de la calle al cielo, literalmente.
Volvió a vivir.
Para salir de la calle no basta con tener techo. Necesitas trabajo, vínculos, proyectos, alguien que te espere y algo que aportar.
¿Qué puedo hacer para ayudar?
Seguir en Instagram a Homeless Entrepreneur, @andrewfunkspain. Allí publicamos Voces: personas que cuentan qué les ocurre y qué necesitan. Si puedes ofrecer trabajo o alguna ayuda concreta, ponte en contacto.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.